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Fundada
en 1975, Bodega y Cavas de Weinert está ubicada en
Luján de Cuyo, la cuna Argentina de vinos de alta calidad.
El edificio de arquitectura española antigua, remanescente
de una vieja bodega de la familia mendocina Otero hasta 1920,
llama la atención, invitando a aquellos que pasan por
ella a conocer loque guarda en su interior.
Don Bernardo C. Weinert, fundador y propietario, podría
ser definido como un entrepreneur. Nacido en una pequeña
colonia alemana del sur de Brasil, montó su historia
empresarial sobre el transporte internacional en Sudamérica.
Fascinado por el mundo de los vinos, decidió montar
su propia bodega en Argentina con una filosofía incondicional:
producir vinos de alta calidad.
Antes de engajarse en tal tarea, hizo un extenso estudio sobre
Mendoza: su clima, suelo, vides; y encontró en Luján
de Cuyo el lugar ideal para su emprendimiento. Después
de un intenso trabajo de restauración en el edificio
adquirido en 1974, trajo la ultima tecnología en vinificación
de aquella época y se unió con aclamados enólogos.
En aquel tiempo todos lo creían loco, pero el tiempo
comprobó que tenia razón. Tras su primera cosecha
comercial en 1976, en 1977 produjo el Weinert Malbec Estrella
1977, un vino renombrado por prestigiosos degustadores en
todo el mundo.
Don Bernardo C. Weinert es un hombre cuya filosofía
de negocios es muy simple: "mientras tengas tu propia
filosofía y la mantengas durante los años, estarás
en buen camino."

No
es casual que Bodega y Cavas de Weinert haya elegido al departamento
de Luján de Cuyo, en la Provincia de Mendoza, República
Argentina, como el hábitat ideal para el cultivo de
sus viñedos y fundar así una nueva tradición
de vinos de calidad.
Con la pujanza y racionalidad propias de una empresa equilibradamente
moderna, ésta se abocó a un prolijo y exhaustivo
estudio del suelo y condiciones climáticas de la zona.
Dicha tarea fue realizada por expertos ingenieros agrónomos,
de suelo y enólogos, quienes finalmente determinaron
como el más apto de la provincia.
Esta zona, que se extiende hasta la Cordillera de Los Andes,
a 33 de latitud sur y 68 de longitud oeste, con una altitud
entre 943 y 850 m sobre el nivel del mar, tiene un suelo especialmente
apto, de tipo aluvional, rocoso, arenoso, permeable, fértil
y no salino, lo que ha permitido una optima adaptación
de los cepajes traídos originariamente de Francia,
tales como: el Cabernet-Sauvignon, el Malbec, el Chardonnay
y el Pinot de la Loire.
Luján de Cuyo está regada por los ríos
Cuevas, Tupungato y Mendoza que aportan más de las
34 partes de su caudal y alimentada también por una
serie de ríos y arroyos secundarios provenientes de
los deshielos de la cordillera y precordillera mendocina.
El clima es propicio, con bajo promedio de heladas y granizos
y alto porcentaje de sol, con temperaturas medias de verano
de 22.9 y de 5.7 en invierno. Su promedio anual de precipitaciones
es de 193 mm, en su mayor parte en la época estival.
Es una zona prácticamente sin vientos, predominando
los del sur y sudeste, con una nubosidad media que oscila
entre los 3.80 a 4.40 en octavos.
La nieve es escasa en la zona cultivada, pero abundante en
la cordillera donde se originan los ríos.
Esta excelente tierra, aunada a un buen clima y a su pureza
ecológica, casi única en el mundo, produce uvas
de excelentes cualidades olfato gustativas. Con estas uvas
Bodega y Cavas de Weinert elabora sus excelentes vinos, armoniosos,
intensos, de gran estabilidad y decididamente muy difíciles
de superar.
Tras
finalizar una segunda modernización en 1995, hoy en
día Bodega Weinert cuenta con una moderna tecnología
para la vinificación y control de calidad.
En su proceso de vinificación, las uvas llegan a la
bodega en cajas tras su cosecha manual, y seleccionadas al
entrar en las maquinas estrujadoras y molienda. Durante todo
su proceso de fermentación los mostos se encuentran
bajo control de temperatura y son analizados en laboratorio
diariamente. Terminada la fermentación los vinos descansan
y se estabilizan en piletas de cemento revestidas con epoxi,
garantizando así una mínima variación
de temperatura y vibraciones, las cuales podrían afectar
la evolución de los vinos jóvenes.
Bajando a las cavas, entramos en un mundo místico,
mezcla de sabiduría y magia, donde el arte enológico
y la bondad de la tierra mendocina se unen para sorprendernos.
Añejados en toneles de roble francés, los tintos
de Weinert reposarán en estas cavas durante no menos
de 2 años, haciéndolas cómplices de sus
secretos. Sus gruesas paredes de piedra las esconden en el
subterráneo, creando así la perfecta temperatura
y humedad. Estas, unidas con la paciencia y cuidado humano,
son esenciales para lograr nuestro objetivo : vinos clásicos
argentinos de alta calidad.
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