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Año 1873. En Barrancas, región de Maipú,
provincia de Mendoza, se establecen los primeros viñedos
y bodega de la empresa.
A principios de siglo, en 1910, la familia Flichman la reinaugura
con su propio nombre: Finca Flichman. Pionero y visionario,
fue don Sami Flichman quien desarrolló las primeras
viñas en una hondonada surgida del paso del río
Mendoza en tiempos lejanos.
A Sami le sucedió su hijo, quien realizó estudios
enológicos en Francia y los aplicó en la elaboración
de sus vinos finos. El mejor exponente fue el Caballero de
la Cepa, uno de los vinos más celebrados de la Argentina.
El trabajo de la familia perduró hasta 1983, año
en que la empresa fue comprada por un conglomerado económico
argentino.
No todo estaba dicho. El gran cambio comienza a producirse
a partir de 1998 con la adquisición de la bodega por
el grupo vitivinícola portugués Sogrape, conocido
por su situación de líder en Portugal y su fuerte
presencia en los mercados internacionales.
Inmediatamente se pone en marcha un plan estratégico
con el objetivo de afianzar el liderazgo de Finca Flichman
en la producción de vinos de gran calidad, con un definido
carácter argentino y destinados a los consumidores
de todo el mundo. Para ello se implantan nuevas viñas,
se expande la bodega y se la dota de la más avanzada
tecnología.
Así, a los 100 años de historia de la Finca
se le presenta un nuevo horizonte de perfeccionamiento de
sus vinos.
En la base misma de la Cordillera de los Andes, rodeada por
sus propios viñedos, se levanta la antigua bodega.
Preservada, restaurada y ampliada por el Grupo Sogrape, se
la dotó de la más alta tecnología de
vinificación: tanques de acero inoxidable de doble
camisa con control de temperatura automática para fermentación
en frío y pequeñas barricas de roble francés
y americano.
Las uvas de la Finca provienen de sus 300 hectáreas
plantadas (de las 720 de su propiedad) con variedades nobles,
entre ellas: Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah, Merlot y Chardonnay.
Sus viñas se extienden en dos regiones de Mendoza.
Una en Barrancas, en el Departamento de Maipú. Un pequeño
ecosistema con clima seco y soleado, buena amplitud térmica
entre el día y la noche y suelos permeables, ideal
para el cultivo de uvas de alta calidad que brindan vinos
complejos y expresivos. La otra, a unos 1120 mts. de altitud
y en la famosa zona de Tupungato, que por sus días
cálidos, noches muy frescas y sus suelos franco arenosos
con buen contenido de materia orgánica, ha resultado
ser un área privilegiada.
Expandiendo sus viñedos, incorporando equipamientos
y procedimientos de vinificación de última generación
y capacitando constantemente a su gente, la Finca ha logrado
vinos de alta calidad y personalidad bien diferenciada, colocándose
un paso adelante en la evolución de los vinos finos
del Nuevo Mundo.
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