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En una ubicación única, a más de 1.200
metros sobre el nivel del mar, rodeadas por sus fincas y literalmente
al pie de la Cordillera de los Andes se erigen las Bodegas
Salentein. La construcción, única en su tipo,
tiene forma de cruz. Cada una de sus cuatro alas es una pequeña
bodega que cuenta con dos secciones: la primera, al nivel
del suelo, aloja a los tanques de acero inoxidable, mientras
que la segunda, subterránea, se utiliza para la crianza
del vino en barricas de roble a 8 metros bajo tierra. Las
cuatro bodegas se unen en un anfiteatro central y comparten
la moderna sala de fraccionamiento.
Para la elaboración de vinos finos de alta calidad,
se ha proyectado un espacio funcional muy ordenado y aséptico,
donde las instalaciones, y en especial los sistemas de ductos,
son parte integrante y protagónica de la arquitectura.
Sin embargo, las intenciones de la obra han ido más
allá de un edificio práctico, y han explorado
antiguas concepciones integradoras de espacios, proponiendo
cavas abovedadas y crucero perforado con pequeña lucarna,
para crear ese ambiente mágico, silencioso y de sombras,
donde el vino se forma.
Las tierras que hoy pertenecen a este emprendimiento fueron
testigos de innumerables proezas y hazañas; una zona
donde la voluntad y los esfuerzos se transmitieron de generación
en generación, desde los pueblos indígenas y
las misiones jesuíticas, pasando por grandes personalidades
como el general San Martín. La Finca San Pablo, una
de las propiedades de la empresa, tiene una rica historia
que se remonta a comienzos del siglo XVII. Antaño,
ésta formaba parte de la estancia llamada "De
Arriba", propiedad de la Compañía de Jesús.
A más de 1.500 metros sobre el nivel del mar, en el
corazón de la finca, se encuentran las ruinas de la
"Casa Grande". Este casco histórico, rodeado
de una añosa arboleda, fue construído por los
jesuitas, que ya por esa época se dedicaban a la producción
vitivinícola. Hoy, casi 200 años más
tarde, Bodegas Salentein está cultivando la variedad
de Pinot Noir en la Finca San Pablo, reviviendo aquella vieja
hazaña con gran visión de futuro y con el objetivo
de hacer un vino para el mundo con legado de origen.
La transformación de la uva en vino es el momento en
que este hace propios la pasión y los conocimientos
e sus creadores. La tecnología y el know-how de Bodegas
Salentein hacen posible que esta transformación alcance
su máxima expresión. El cuidado aplicado a la
fermentación (ya sea en tanques de acero inoxidable
o en barricas de roble nuevo), remontajes, trasiegos, estabilización,
crianza, y en algunos casos filtrado, dan como resultado vinos
con características únicas, que reflejan todos
los cuidados brindados a las vides desde un principio. Las
cuatro bodegas cuentan con tanques franceses de acero inoxidable
para fermentación y almacenamiento, y con pequeñas
barricas de roble de 225 litros cada una, utilizadas para
la crianza de los vinos. Estas últimas están
ubicadas en cavas subterráneas a una temperatura constante
de 12Ü C y una humedad del 80%. La unión del cuidado
artesanal en la elaboración de nuestros vinos con tecnología
de última generación se ve nuevamente reflejada
en la última e importante etapa del fraccionamiento.
La linea de embotellado de baja velocidad brinda protección
al vino, evitando cualquier tipo de oxidacción y asegurando
que éste llegue al consumidor tal como fue concebido
originalmente.

A
33° de latitud Sur, con una altitud promedio de 1.250
metros sobre el nivel del mar, una temperatura media de 14°
C y suelos aluvionales y pedregosos, el Valle de Uco ofrece
condiciones inmejorables para el desarrollo de vinos de alta
calidad.
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