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BUENOS AIRES AL DIVAN:
UN ANALISIS PSICOLOGICO DE NUESTRA
CIUDAD Y SUS HABITANTES1º ENTREGA DE ESTE CAUTIVANTE ANALISIS
PSICOLOGICO EFECTUADO DONDE SE ABORDARAN TEMAS QUE AFECTAN A
LA CIUDAD Y SUS SUGERENCIAS PARA CRECER EN ESTE SENTIDO.
"EL PORTEÑO Y SU ADOLESCENCIA
MANIFIESTA CON LA LIMPIEZA"
La presente nota es uno
de los pocos intentos que han existido por efectuar un análisis
psicológico integral de la ciudad de Buenos Aires y sus
habitantes.
Nuestra ciudad es bien conocida
en el mundo por tener una cantidad significativa de psicólogos
por habitante quedando en un tercer puesto detrás de
Francia y los Estados Unidos. Los porteños tenemos una
característica bien marcada: somos quejosos, sarcásticos
y bien dados al humor ácido en lo que hace a referirnos
hacia nosotros mismos.
No es por casualidad que
el tango ha nacido y se ha manifestado en su pleno apogeo en
esta metrópoli: Somos dramáticos,
pasionales y a la vez victimas del amor, condimentos infaltables
en las letras del tango argentino. Estas mismas cualidades
se revelan a la hora de conducirnos en nuestra vida diaria.
Una de las características
más marcadas de Buenos Aires es la conducta adolescente
de sus habitantes.
¿Que significa esto?
Un adolescente va por su casa dejando todo desordenado. Sabe
instintivamente que siempre habrá un adulto, sea mamá,
papá o alguien que recogerá su ropa sucia y la
limpiará. Lo mismo su cuarto, si no vean que cuarto de
adolescente permanece mas de un día organizado
Estas actitudes pueden resultar
irritantes pero forman parte del repertorio conductual del adolescente.
Lo esperable es que los padres o adultos de la casa vayan colocando
límites hasta que este comprenda gradualmente que el
camino a la madurez implica hacerse responsable de sus cosas
personales.
Todos los padres saben que es este un camino nada sencillo y
lleno de momentos estresantes pero el esfuerzo bien vale la
pena ya que así el adolescente aprende a cuidar sus espacios.
Esto más tarde le será de inestimable ayuda para
concretar sus emprendimientos en forma responsable e iniciarse
con éxito en las relaciones humanas adultas.
Es interesante notar que es en esta ciudad de Argentina donde
se producen la mayor cantidad de
jóvenes que pasados los 25 años continúan
viviendo en la casa de los padres hasta cierta edad como los
40. A este fenómeno se lo denomina "adolescencia
tardía" y los especialistas coinciden en señalar
que su causa fundamental es la falta de madurez de la persona
junto a la falta de límites adecuados de los padres que
desean continuar cuidando a su "bebé".
Buenos Aires es una ciudad que tiene una fijación marcada
con la etapa de la adolescencia. Sus habitantes tienen muchas
de las características típicas de los adolescentes.
Claro que esto es perfectamente normal para personas de cierta
edad. Pero cuando se hace extensivo a los habitantes que han
pasado con holgura la franja adolescente no deja de volverse
un tema muy preocupante. Y sobretodo porque eso se traduce en
sus hábitos de limpieza, de lo cual expondremos hoy en
detalle.
Es muy común observar que el porteño promedio
camina por la ciudad y tira cualquier papel o cigarro a la calle
como si el guardárselo fuese un acto de extremada generosidad.
Es decir, en vez de esperar a arrojarlo a un tacho de basura
como correspondería, lo hace en la calle como si este
fuese su patio personal. Algo que muy difícilmente haría
en su casa. Tan solo, ¿Se
imagina UD tirando el papel de un alfajor al piso de su casa,
porque no encuentra el tacho?
Otra situación que también cuenta con la participación
de la inmensa mayoría de los porteños es el asistir
pasivamente a este espectáculo sin reprender a la persona
o por lo menos intentar mostrarle lo errado de su conducta.
La actitud manifiesta es que "eso no es asunto mío",
es decir la ciudad no es mi asunto, "si está sucia
que los demás se hagan cargo". O sea que el porteño
no asume el cuidado de su ciudad, sus espacios públicos
y verdes con el celo y amor que podría llegar a tener
con su propia casa. Al contrario de otras ciudades del mundo,
donde esta actitud de prservar y ciudar es bien vista, estimulada
y controlada por autoridades y mismas personas que viven allí.
Y esta es precisamente la conducta adolescente que estamos analizando
hoy en la ciudad de Buenos Aires. Si realmente el porteño
no se preocupa por la limpieza y cuidado de su ciudad es
porque piensa y cree, cual adolescente, que siempre habrá
un adulto, un papá o mamá que recogerán
sus desechos.
Lo interesante es que los
adolescentes se enfurecen cuando les ponen los límites,
pero luego, si ven firmeza y una lógica en esos limites,
van aceptándolos y respetándolos. Mas tarde agradecerán
por haber sido contenidos.
La realidad de grandes ciudades famosas por el cuidado de su
limpieza es que así como se esmeran en cuidar sus espacios,
hacen extensivo esto a otras obligaciones como el pago de sus
cuentas y el respeto por las normas.
Buenos Aires es bellísima y late con una pulsión
creativa y expresiva que es muy difícil encontrar en
otras ciudades del mundo. Pero como un perfecto adolescente,
es desorganizada, caótica y dada a conductas descuidadas.En
este análisis nos falta la otra parte en juego que es
la autoridad. No seria este un análisis completo si no
contemplásemos la responsabilidad de quienes detentan
la ley. Políticos, jefe de la ciudad o municipios, policías.
Todos estos actores combinados
de manera más o menos organizada constituyen el otro
lado, el que metafóricamente representan los padres en
una familia. Justo es decir que precisamente este lado es el
que más falla.
Es difícil que los
adolescentes, perdón, los porteños, respetemos
las normas y cuidemos los espacios, si no tenemos en primera
medida señales de autoridad o castigo al respecto.No
se trata de realizar la "dictadura de la limpieza"
pero sin embargo es muy común ver la mirada impávida
de policías frente a personas que arrojan desvergonzadamente
los papeles a la calle como si fuese lo mas natural del mundo.
Seguramente si las autoridades
políticas emitiesen leyes de cuidado, controles y castigo
junto a campañas publicitarias de preservación
y concientización de la ciudad, sería muy difícil
encontrarnos con los hábitos adolescentes mencionados
anteriormente.
Realizar esto requiere una dosis de coraje y madurez que pocos
políticos de la ciudad de Buenos Aires han demostrado
hasta ahora.
Asumir la autoridad y hacerla
cumplir, siempre generará resentimiento en las personas.
Esto es una ley observable en toda institución. Sin embargo
sin ellas, no podríamos tener una coexistencia adecuada.
Si deseamos ingresar en el circulo de metrópolis "maduras"
necesitamos comenzar a pedir, exigir y aceptar las normas que
regulan el buen funcionamiento.
Sin
por ello convertirnos en "robots pasivos" sin capacidad
de confrontar o reexaminar aquellas leyes que nos condicionan
negativamente. Algunos tips o sugerencias para trabajar
tu conducta adolescente- porteña respecto a la limpieza
de tu ciudad:
- Arrojemos la basura en los tachos.
Y si no hay uno cerca, guardemos el papel hasta arrojarlo donde
se debe. Si tenés el hábito de tirar la basura
donde corresponde, estas disciplinándote para ser mas
limpio, ordenado y organizado para todas las áreas de
tu vida.
- Si vemos a alguien arrojar basura,
o papeles despreocupadamente a la calle, animémonos a
pedirle adecuadamente que arroje sus papeles al tacho, ya que
la ciudad es nuestra casa también. Este hábito
puede ayudarte a poner también límites adecuados
en tu vida diaria ya que la falta de los mismos, es causante
de una variedad de enfermedades psicosomáticas.
- Asumí tu poder ciudadano
exigiendo a las autoridades que hagan respetar las leyes. Esto
podés manifestarlo a través del voto, entes de
protección al consumidor, etc. Acostumbrate a ser un
jugador activo y maduro en tus acciones en vez de ser el "eterno
adolescente quejumbroso". Cuanto mas asertivo seas en expresar
lo que no te gusta y deseas para tu vida, más oportunidades
de placer y bienestar estarás generándote para
vos y tu entorno.
- Aprovecha para disfrutar
de los espacios verdes y energizarte con ellos. La energía
de nuestra ciudad sin una adecuada descarga, genera toda clase
de trastornos psicosomáticos.
- Organiza, limpia y ordena más
a menudo tu propia casa. Es una ley del Feng Shui muy conocida
que cuanto mas limpieza y orden, mayor será la energía
que dispondremos para nuestra vida. Y eso hará que tengas
más conciencia de lo importante que es mantener limpia
nuestra ciudad. Por otra parte dejarás de ser una adolescente
para convertirte en un adulto, requisito indispensable para
una vida más potente y gratificante.
- Acostumbrate a expresar aquello
que venís guardando pero temes decir. Quizás para
ello necesites entrenarte en hacerlo adecuadamente. De otra
manera, todo eso se transforma en una basura emocional que actúa
en forma tóxica predisponiéndote a padecer trastornos
psicosomáticos. En las siguientes entregas de artículos,
seguiremos abordando puntualmente temas que nos afectan y como
podemos cambiar esto, trayendo una nueva calidad de vida a Buenos
Aires.
Vecino de Palermo Viejo
Lic. Pablo Nachtigall - Psicólogo y Terapeuta en Bioenergética
Psicólogo & Terapeuta en Bioenergética
http://psicoholistica.tripod.com/psicologiaholistica/
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