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Bosques de Palermo

Por Leopoldo Lugones

Bosques de Palermo

La creación del parque en instituto zoológico y botánico de Palermo, que ambas cosas comprendía el plan de Sarmiento, iba a dotar asi mismo a la ciudad con los primeros jardines paisajistas igualmente ideados aquí por él. No dejó de aprovechar la cosa para lección de civismo, abriendo aquel paseo en la antigua posesión de Rosas, el representante del atraso colonial, y denominándolo con la data de Caseros. Quería que el famoso Palermo de San Benito, residencia del tirano, y por ello temible u odisea para tantos argentinos, redimiera su mala fama, ofreciendo
a todos el recreo gratuito de las bellas arboledas...

Cuando se aprecia ahora el cariño popular hacia este paseo, que según la previsión de Sarmiento es "el favorito de Buenos Aires", cuesta concebir el disfavor unánime con la que la ciudad acogió su idea, las injurias y sarcásmos que por ello le suscitó. La distancia y los malos caminos eran los dos grandes argumentos. Nadie sino él concebía entonces la grandeza futura de Buenos Aires; nadie apreciaba su profundo argumento de que el paseo transformaría los malos caminos en vías magníficas: las actuales calles Las Heras y Santa Fe. Dirigió personalmente los trabajos. Allá, por entre los matorrales y los pantanos, iba a caballo con su sombrero de paja, a trabajar por la belleza y la salud, mientras la ciudad, con significativa revelión de niño, lloraba su cara sucia.