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Cortadas del Palermo Viejo Ciudad de Buenos Aires
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ARREGLOS

Emilio Zola, queda entre Godoy Cruz y Oro.

Roberto Arlt, en Gurruchaga 1959, entre Nicaragua y Soler.


Los dos, el pasaje y la cortada, enriquecen a Palermo Viejo.
Fueron prioridades del Presupuesto Participativo.
El Gobierno porteño incluyó los proyectos en un programa para jerarquizar los antiguos pasajes del barrio.
En la cortada Roberto Arlt colocaron cuatro torres de luz y baldosas color vainilla.
También renovaron los desagües para mejorar el drenaje del agua cuando llueve. Los trabajos finalizaron hace un par de semanas. Y las mismas tareas comenzarán antes de fin de año en el pasaje Zola, donde los frentistas se quejan insistentemente porque en esa zona, según dicen, los travestis "reciben" a sus clientes en las puertas de sus casas.

"Es imprescindible iluminar la calle. Espero que las luces altas disuadan a los travestis", comentó la vecina Adriana Rilotti.
Los arreglos en la cortada Arlt y el pasaje Zola se agregan a los realizados, hace dos años, en los pasajes Soria y Cabrer.

"Quedan pendientes el Santa Rosa y el Atatalco, incluidos en el Presupuesto del año próximo" precisó Daniel Mazzi, director del CGP 14 Este.

La cortada Arlt no es reconocida por la Legislatura porteña como un pasaje. Su nombre se debe a que allí vivió el escritor cuando trabajaba en el diario Crítica. Fue construida en 1910 y es uno de los últimos "pasajes de servidumbre". Se interna hasta la mitad de la manzana, con casas a ambos lados.
El costo total de los trabajos rondará los $ 480.000 e incluye "la colocación de rampas para discapacitados, nivelación de veredas y cordones y luces en el piso", detalló la arquitecta Liliana Guerrero, de la Secretaría de Planeamiento Urbano. En los siete casos, y a medida que se terminen las obras, las entradas de vehículos a cada pasaje se limitarán exclusivamente a los frentistas de esas cuadras y a ambulancias o patrulleros cuando haya una emergencia. Además, la Comuna porteña instalaría carteles identificatorios.
Las obras fueron impulsadas a pedido de los vecinos y son parte del plan destinado a proteger los pasajes históricos del barrio, considerados Zona de Urbanización Especial, denominación que apunta a preservarlos con sus características arquitectónicas, atendiendo a que son parte del patrimonio cultural urbano.