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Le parc del Arquitecto Mario Roberto Alvarez
sobresale de la ciudad en una panoramica espectacular desde
el Rio de la Plata

Ubicado en el centro de una manzana exclusiva ofrece la
máxima privacidad en pleno corazón de Buenos
Aires. En Le Parc encontramos la definición perfecta
de la palabra seguridad, y de todos sus sinónimos.
Levantarse una mañana y tocar el cielo con las manos
es posible en una manzana del barrio de Palermo -esa que
conforman las calles Oro, Cerviño, Godoy Cruz y Demaría-.
Allí yergue toda su imponencia un edificio con estirpe
y jerarquía incomparables, y que pasó a ser
una referencia de la ciudad de Buenos Aires.
La decisión de realizar una torre sola en el centro
de una manzana parquizada fue por demás acertada.
Principalmente por la intimidad que esto brinda. El edificio
más cercano está a 60 metros. "La torre
Le Parc es buscada por la privacidad, que se da por estar
en una manzana exclusiva", señala Roberto Tizado,
presidente de Tizado Propiedades S.A.
La mano tradicional y racionalista de Mario Roberto Alvarez
dejó claramente su firma: es arquitectura funcional
que va a perdurar en el tiempo. Tizado explica que "hubo
una propuesta del arquitecto al desarrollista, al que le
planteó hacer una torre importante en vez de cuatro",
y recalca que "Moise Khafif -el desarrollista- fue
un visionario que logró la transformación
de una zona. Con Le Parc se adelanta en el tiempo y da nacimiento
a una nueva ciudad, anticipándose al futuro en tecnología
y confort".
Un moderno sistema de seguridad especial durante las 24
horas, con personal especialmente preparado y una magnífica
maquinaria, aseguran la tranquilidad del lugar con el mayor
resguardo. Fernando Bruzzese, gerente de obras de Tizado
Barrio Norte, apunta que "la gente valoriza mucho estos
aspectos. No sólo la seguridad, sino también
el hecho de que incluso por la noche funciona la conserjería",
ubicada en el centro de un soberbio hall de acceso al edificio.
En Le Parc, lo que en cualquier edificio común es
el cuarto piso allí es el primero. Roberto Tizado
lo ilustra, señalando que "en Le Parc da la
sensación de que se está en el mejor edificio
de Nueva York, no sólo por sus dimensiones, sino
también por sus características. Es ciertamente
impactante".
Es en la base de esta descomunal construcción, donde
uno se siente pequeño. Entonces uno se transporta
a la cumbre de Le Parc para sentirse inmenso, amo y señor
de esa ciudad que dejó a los pies. Estamos ante los
únicos dúplex en ciudad de Buenos Aires con
casi 700 metros cuadrados a más de 140 metros de
altura. ¿Qué se puede decir de la vista? Bruzzese
se encarga de describirlo: "No es una vista espectacular.
Va más allá de esto: es una vista única.
No existe vivienda en propiedad horizontal que esté
en un piso 50".
Estando ahí arriba uno tiene un dominio sobre la
ciudad. La visión que se tiene en 360Ü va más
allá de la ciudad y el Río de la Plata. En
un día soleado se distingue a simple vista la costa
uruguaya, entremezclándose con las islas del Delta.
A espaldas del aún más plateado río
se dibuja una ciudad que encuentra su horizonte en lejanas
arboledas.
El sol se va trasladando hacia el oeste acariciando con
sus rayos los espléndidos parques, mientras se despide
del puerto y de las divertidas siluetas de Catalinas. Detrás
de ellas se asoma tímidamente la Reserva Ecológica,
y más allá de nuevo el río. Es uno
el que busca el marco de sus postales, de acuerdo al momento
y al lugar desde donde contemple.
Le Parc seguirá siendo uno e irrepetible, al menos
en la Reina del Plata. No hay ningún proyecto similar
a futuro; "creo que va a ser siempre único",
afirma Tizado. No sólo porque encontrar una ubicación
similar es imposible, sino también por el exclusivo
target al que apunta.
Residir en un sitio de excepción, a un paso de los
principales puntos de interés cultural y pofesional,
cerca de las más importantes vías de circulación
hacia las afueras y el centro de la ciudad, es algo invalorable.
Vivir en Le Parc Residential Tower no es un signo de status,
pero sí es sólo para elegidos. Habitar en
departamento de esta características es algo en extremo
placentero. El la vida en la cima. Es todo el nivel al servicio
de un concepto arquitectónico basado en un estilo
de vida diferente. Es contar con una tecnología de
avanzada para proteger cada día de sus residentes,
e invitarlos a una vida deliciosa.
Mario Roberto Alvarez es uno de los arquitectos más
prestigiosos de la Argentina. Entre sus principales obras
realizadas se encuentran el Banco Federal (casa central),
Bank of América (casa central), Banco Nación
(sucursal Rosario), el Laboratorio de las Fuerzas Armadas
(CITEFA) y Fundación Campomar (Parque Centenario),
Universidad de Belgrano, el colegio Belgrano Day School,
el teatro Gral. San Martín, la Radio Municipal, la
Torre Le Parc (Oro y Cerviño), Bolsa de Comercio
de Buenos Aires, de Cereales de Buenos Aires y Comercio
de Rosario; galería Corrientes Angosta y Jardín
de Florida 559; Hotel Internacional Costa Galana de Mar
del Plata, Park Hyatt de Mendoza y Hilton de Buenos Aires,
Aeropuertos Argentinos 200 de Córdoba, aeropuertos
del Neuquén de Neuquén, Club Hípico
Argentino. Y la lista continúa.
Es un referente y su amplia trayectoria le da la suficiente
autoridad como para apoyar un proyecto que en una época
fue muy controvertido. Se trata de la aeroísla, la
propuesta de la pista en el agua que, considera, sería
muy beneficiosa para todos.
Un poco de historia Hace 75 años, el Tte. Cnel. Torres,
uno de los pioneros de la aviación argentina, propuso
con visión de futuro una isla aeropuerto sobre el
río que denominó Atlántida, donde con
marea normal, su profundidad promedio es de 3,5 m aproximadamente.
Se proyectaba su vinculación a la ciudad por puente
y se preveían otros medios de comunicación
por agua, aires y un futuro subterráneo. En 1935
se llegó as determinar la forma de la isla y se la
ubicó frente a la Costanera Sur con cuatro pistas
de 150 m de ancho y 2.000 de longitud según la propuesta
de la Sociedad Central de Arquitectos a partir del trabajo
especial del Arq. Jorge Sabaté. Ese mismo año,
el proyecto del aeropuerto isla metropolitano fue publicado
en La Prensa con elogiosos comentarios de personalidades
y expertos extranjeros y argentinos. La propuesta de ganarle
al río una gran superficie fue presentada en la Cámara
por el Dr. Leopoldo Bard y aprobada por la Comisión
Nazcional de Comunicaciones y Transporte, y propuesta con
posterioridad con L. Corbusier y Willians. Sobre pilotes,
pero cerca."
Según Alvarez, si se hubiese concretado este proyecto
se podrían haber evitado muchos accidente, por ejemplo
el de LAPA. "El actual Aeroparque es una bomba de tiempo
porque está en un lugar peligroso. Un día
de estos va a entrar un avión en Clo-Clo", afirma.
aeropuerto internacional. Según el arquitecto Alvarez,
el problema de las inundaciones de Buenos Aires se resolvería
parcialmente ya que la aeroísla y el viaducto, más
otro cierre con compuertas formaría una laguna compensatoria
de contención de las sudestadas. Además, en
su opinión, debería ser un aeropuerto internacional,
que elimine definitivamente a Ezeiza, que por su ubicación
y la frecuente niebla, no resulta adecuado como puerta de
entrada a la Argentina.
"Es un absurdo perder en ir y volver de Ezeiza el doble
o triple del tiempo de un vuelo promedio al interior del
país. Las grandes ciudades del mundo, cuando tienen
cerca el mar o un gran río, prevén realizar
aeropuertos en islas artificiales, lo hacen en Osaka y Hong
Kong y tienen en estudio otras ciudades como Hiroshima,
Aomari, Akita y Okayama", comenta.
"Por otra parte, es sabido que nuestro delta avanza
muchos metros por año, lo que hace presumir que llegará
a la Capital dentro de un siglo y medio. Hoy la isla más
cercana está a pocos km de la Gral. Paz", dice
el especialista, que ilustra su proyecto con un detallado
plano que contempla hasta el menor de los detalles.
"En mi opinión, cuando se realice este proyecto,
se debe dar status de aeropuerto internacional a la obra.
Tiene capacidad para serlo. Debe otorgarse por licitación
y el esquema financiero se debe reformular sobre la base
de los terrenos del Aeroparque actual, que no deben venderse
para financiar parte de la construcción, sino que
deben volver a ser espacios verdes."
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