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DOS "HOMBRE ARAÑA" ROBARON EN UN DECIMO PISO EN PALERMO. Ciudad de Buenos Aires
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DOS "HOMBRE ARAÑA" ROBARON EN UN DECIMO PISO EN PALERMO ------------------------------------------------------------------------------
Policiales ------------------------------------------------------------------------------

16/02/2004

Dos delincuentes, instrumentando la modalidad delictiva conocida como „hombre araña., robaron aproximadamente 6.000 pesos y una importante cantidad de joyas de un departamento ubicado en el décimo piso de un edificio situado en pleno barrio de Palermo, habitado por una anciana de 73 años que sufrió la pérdida de dos dientes y distintos traumatismos como consecuencia de la brutal golpiza que le propinaron los maleantes.

El edificio de la calle Paraguay donde se perpetró el robo.
La víctima, que fue sorprendida por los asaltantes mientras se duchaba y debió ser asistida de urgencia a causa de las lesiones que le provocó la agresión, fue encontrada por su hermana tendida sobre el piso del departamento, en medio del desorden que dejaron los hampones tras buscar los objetos de valor. Después de cometer el hecho, la ladrones escaparon y en estas horas son intensamente buscados por la policía. Igualmente, los investigadores aguardan la total recuperación de la septuagenaria para tomarle declaración y contar con datos fehacientes para canalizar en forma más concreta la búsqueda de los desconocidos.
El episodio tuvo lugar en un departamento ubicado en un edificio que se encuentra situado en la calle Paraguay 3338, donde en las últimas horas dos maleantes, con sogas y ganchos que utilizaron para trepar, irrumpieron con fines de robo. Al ingresar, sorprendieron a la anciana -identificada sólo con el nombre de Elda- cuando estaba duchándose. De acuerdo al relato de los vecinos, al parecer la mujer se resistió al atraco y pretendió escapar, por lo que se inició un forcejeo con los ladrones que finalizó cuando la anciana recibió un puñetazo en el rostro, golpe que la dejó casi inconsciente.
Posteriormente los marginales comenzaron a torturarla para que revelase dónde tenía el dinero y las joyas, dejando al desnudo la información con la que contaban antes de cometer el asalto. La anciana, al verse reducida, decidió entregarles sus pertenencias, seguramente para que los delincuentes terminaran de pegarle. Una vez que se apoderaron de 5.800 pesos que había en un lugar del departamento y de las joyas que poseía la septuagenaria, los marginales huyeron y hasta el momento no pudieron ser localizados por los responsables de la pesquisa.
La hermana de Elda, que arribó al lugar del hecho algunas horas después del robo, lo encontró tirada sobre el piso y con claros signos de haber sido salvajemente golpeada. Inmediatamente la mujer dio aviso a personal de la comisaría 21�, con jurisdicción en la zona. A los pocos minutos un patrullero de esa seccional concurrió al departamento y labró las actuaciones correspondientes, confirmando el monto robado y también las pertenencias que faltaban en el lugar. En tanto, una ambulancia del Servicio Atención Médica Emergencias (SAME) atendió a la mujer por espacio de varios minutos, pero no consideró necesaria su internación en un nosocomio.
„Para nosotros se treparon y entraron por la ventana del lavadero. Cuando mi hermana se dio cuenta, ya los tenía encima. Se estaba bañando y no pudo hacer nada. Apenas mostró resistencia, le pegaron salvajemente y la dejaron con muchas heridas y contusiones. En las paredes quedaron marcas de ganchos, que posiblemente fueron utilizados con sogas para subir. Al lado hay otro edificio, cuya terraza da al séptimo piso del nuestro, por lo que muchos piensan que empezaron entrando por ahí y sólo tuvieron que trepar tres pisos. Porque de lo contrario, sería increíble que hayan subido hasta el décimo escalando‰ manifestó la hermana de Elda.
Por su parte, el portero del edificio, de nombre Ricardo, manifestó que „sinceramente nos enteramos de lo que había sucedido con esta mujer recién cuando vino la hermana, ya que hasta ese momento no habíamos escuchado nada, ningún ruido raro, un grito, nada. De lo contrario, nos hubiéramos dirigido de inmediato al décimo piso, porque es una señora que vive sola y que es mayor, por lo que precisa que estemos atentos ante cualquier eventualidad. La verdad, lo lamentamos mucho, porque ella puede ser la madre de cualquiera de nosotros‰, finalizó el trabajador.