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Queridos amigos:

Acaba de realizarse una Audiencia Pública para recabar las opiniones de los ciudadanos sobre los candidatos a ocupar los puertos de Presidente y Vocal en el Directorio del Ente de la Ciudad. Se trata del organismo que se ocupa del control del conjunto de los servicios públicos en la Ciudad de Buenos Aires.

Muchos ciudadanos no conocen la existencia de este organismo ni saben de sus funciones ambientales. Una de sus tareas debe ser el control ambiental de las empresas de servicios públicos que se prestan en la Ciudad de Buenos Aires, tanto los servicios que presta el Gobierno de la Ciudad como los que presta el Gobierno Nacional o sus concesionarios.

Por muchas razones y con argumentos diversos se ha tratado de restarle funciones. El resultado en todos los casos ha sido el mismo: un menor control de las empresas de servicios públicos, en su mayor parte privatizadas.

Tal vez sea bueno aclarar que el rol del Ente no puede reducirse a tramitar las quejas de los usuarios. En su carácter de organismo técnico de la Ciudad tiene que participar en todas las discusiones sobre la política de servicios públicos. Y esto nos lleva al tema central de la Audiencia Pública: ¿de qué manera garantizamos que sea efectivamente un organismo técnico? ¿Cómo hacer para que sus directivos entiendan del tema y no sean simplemente cargos para premiar a los amigos del gobierno de turno?

La ficción de que el político conduce al técnico se reveló falsa en el caso de los entes reguladores nacionales. Allí los políticos quedaron sometidos a los que decían los técnicos de las empresas privatizadas o sus amigos en el interior de los entes reguladores.

La única posibilidad es colocar en los puestos políticos a personas que tengan una formación técnica tal que sepan qué pedirle a los técnicos. Y, también, que sepan evaluar de un modo crítico lo que los técnicos les ofrecen.

La impresión que saqué de la Audiencia es que la mayor parte de los candidatos a esos cargos no conocía las competencias del Ente y, en varios casos, no tenían la idoneidad necesaria para cubrirlos. Algunos tenían buenos antecedentes, pero en temas distintos de la política de servicios públicos. Y lo más sugestivo era que no se daban cuenta.

En esta primer entrega ustedes reciben el texto de mi exposición en la Audiencia Pública sobre el Ente de la Ciudad. En la próxima entrega van a recibir un estudio del Dr. Abel Fleitas Ortiz de Rosas sobre las competencias ambientales del Ente de la Ciudad.

Un gran abrazo a todos.

Antonio Elio Brailovsky


La Ciudad tiene que participar en el control del agua
(Jean Auguste Dominique Ingres: , 1856, óleo sobre tela, Museo de Orsay, París)


AUDIENCIA PÚBLICA SOBRE EL ENTE DE LA CIUDAD
Por Antonio Elio Brailovsky
(17 de febrero de 2004)


Sr. Presidente, amigos:
Me parece importante destacar algunas características y problemas del Ente de la Ciudad, que tal vez puedan ayudar en la decisión que se va a tomar al cubrir su directorio.


El Ente de la Ciudad ha sufrido una doble quita de funciones. Por un lado, muchas de las funciones que debe cumplir están siendo realizadas por organismos del Ejecutivo, con la evidente superposición de tareas. Pero además, hay un mandato constitucional de que el Ente se haga cargo del control de los servicios públicos que presta el Gobierno Nacional.


En primer lugar, tenemos que destacar el carácter constitucional del organismo. El Ente de la Ciudad ha sido creado por la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires como un organismo para el control de todos los servicios públicos que se prestan aquí, y no sólo para controlar los que presta el Gobierno de la Ciudad o sus empresas contratistas.
La Constitución dice en su artículo 138, que el Ente: “Ejerce el control, seguimiento y resguardo de la calidad de los servicios públicos cuya prestación o fiscalización se realice por la administración central y descentralizada o por terceros para la defensa y protección de los derechos de sus usuarios y consumidores, de la competencia y del medio ambiente, velando por la observancia de las leyes que se dicten al respecto”.


Y cuando la Constitución dice “terceros”, claramente se está refiriendo a los servicios públicos que presta o que controla el Gobierno Nacional: electricidad, gas agua, teléfonos, etc. Sobre esos servicios públicos, la función del Ente tiene que ser reclamar un control concurrente. Porque el espíritu y la letra del texto constitucional constituyen un proyecto de provincialización gradual de la Ciudad de Buenos Aires.


Nuestra Constitución no es un estatuto municipal. Es la Constitución de una Ciudad Autónoma, que aspira a tener las mismas competencias que cualquiera de las provincias argentinas. Y una de ellas es, obviamente, el control de todos los servicios públicos que se presten en su territorio. El que la Ciudad haya sido administrada hasta ahora con criterios puramente municipales no cambia su Constitución, la cual sigue, en muchos aspectos incumplida.
Entonces, el Ente tiene:
· Que asumir el control de los servicios públicos que presta la Ciudad, pero también
· Tiene que reclamar el control concurrente de los que presta el Estado Nacional.
Le toca ejercer nuestra defensa ante esas empresas. Le toca, por ejemplo, reclamar que el eficiente subte privado preste servicios en el mismo horario que lo hacía el ineficiente subterráneo estatal. Es decir, hasta la 1 de la mañana.
Por ejemplo, le toca controlar la higiene urbana. Pero no sólo controlar la cantidad de bolsitas de basura que el concesionario deja tiradas en la calle. Le toca controlar el inmenso pasivo ambiental que el CEAMSE está dejando en Avellaneda, que es responsabilidad de todos nosotros porque aceptamos el mal llamado relleno sanitario. Y que nos va a costar muchos millones de dólares remediar, si alguna vez lo logramos.
Le toca reclamar el control del Aeroparque, que ha sido ilegalmente concesionado por el Gobierno Nacional, pero está en terrenos de la Ciudad.


Le toca reclamar una participación concurrente en el control del agua, pero no sólo la tarifa, sino también la contaminación del agua de la canilla. Lo mismo en el caso de la electricidad, donde tendrá que controlar cómo y cuándo las empresas retiran el PCB de los transformadores.
De estos ejemplos queda claro la necesidad de una profunda idoneidad técnica. La Constitución dice que los miembros del Directorio “deben ser profesionales expertos”. Esto significa experiencia profesional senior en control de servicios públicos. Significa carrera de grado o de posgrado en profesiones afines. Significa acreditar muchos años de experiencia en servicios públicos. Significa haber recibido y dictado cursos sobre el tema, presentar publicaciones técnicas y académicas en la materia. Significa tener un proyecto técnico de cómo actuar y ser capaz de desarrollarlo.
Espero que los candidatos a estos cargos reúnan estos requisitos. En un país en el que la amistad política suele reemplazar a la idoneidad, elegir estos funcionarios sólo por amistad política significaría anular al Ente de la Ciudad. Es decir, ponerlo al servicio de las mismas empresas que debe controlar.
Ya hemos tenido la experiencia de un Presidente del Ente que renunció porque no supo qué hacer al frente del organismo. Tratemos de no repetir el mismo error.


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