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Mel Gibson sobre la muerte de Jesús. en Palermo

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31-03-2004

Mel Gibson sobre la muerte de Jesús.

Se estreno en Buenos Aires la polémica película de Mel Gibson sobre la muerte de Jesús. De acuerdo con los comentarios recibidos y a la amplia difusión que ha generado el film, se trata, entre otras, de una nueva fuente “fogoneadora” de antisemitismo.

Por lo pronto la Iglesia de Roma le dio su visto bueno puesto que recibió a la misma con beneplácito.
Bien vale la pena traer a colación hechos no muy difundidos, más bien ocultados, por la misma Iglesia y que tiene ciertas similitudes con la muerte de Jesús. Miguel Servet nació en Villanueve de Sigena (España) en 1511. A los 29 años comenzó a ejercer la medicina, disciplina en la que muy pronto se destacaría. Poco después explicaba como se combina la sangre con el aire, es decir la circulación sanguínea pulmonar. Años más tarde entabló correspondencia con el reformador francés Juan Calvino. Sus opiniones fueron combatidas por católicos y protestantes de la época. En Del Error de la Trinidad (1531) repudió la personalidad tripartita de Dios y el ritual del bautismo. Después escribió un segundo libro de diálogos sobre la Trinidad. A pesar de considerarse católico manifestó su oposición herética a esta última.
En 1551 la Inquisición Católica hace quemar su imagen. Dos años después y cuando pretende encontrarse en Ginebra con Calvino es detenido por orden de éste. Es condenado por herejía y blasfemia contra la cristiandad. El mismo Calvino solicita que lo decapiten, mas el Ayuntamiento –todo generosidad- ordena que lo encadenen a una picota y LO QUEMEN VIVO.

El brillante médico, filósofo y teólogo tenía 42 años. Giordano Bruno nació en Nola –cerca de Nápoles- en 1548. En 1565 emprendió la carrera eclesiástica en la orden domínica de los predicadores en el convento S. Domenico Maggiore. Pronto comenzó a mostrar su contraste con las rigurosas reglas de una orden religiosa. Un año después era acusado de despreciar el culto de María y de los Santos. Recorre rápido la carrera: subdiácono en 1570, diácono en 1571, sacerdote en 1572 y doctor en teología en 1575.
Por entonces estudiaba con devoción a Santo Tomás y leía los escritos prohibidísimos de Erasmo de Rotterdam. Ello le ocasionó la apertura de un proceso en su contra, en el cual emergieron dudas acerca del dogma trinitario. A la sazón la Inquisición comenzó a pisarle los talones. Corría 1576 y el joven de 28 años, temeroso de las acusaciones de ésta, abandona Nápoles y con ello también el hábito eclesiástico.

Ahora comienza una serie de peregrinaciones por toda Europa. Dos años después retorna a los hábitos aconsejado por algunos hermanos dominicos. Entonces adhiere al calvinismo y es matriculado como docente en la Universidad ginebrina. Publica un libro en el que estigmatizaba al profesor de Filosofía. Resultado: es acusado de difamación y arrestado, procesado y obligado a arrepentirse, mas tiene que abandonar Ginebra.
Se dirige a Toulouse, bastión católico ortodoxo, donde busca sin conseguir la absolución con un confesor jesuita. Corría 1581 y recrudecen en la ciudad las luchas entre católicos y hugonotes por lo que emigra a París, en donde dicta un curso sobre Santo Tomás de Aquino en carácter de “lector extra-ordinario” (los “ordinarios” debían asistir a misa, hecho que a él se le negaba por ser un apóstata excomulgado).

Continúa entonces un periplo por varios países del continente donde en distintos círculos ingleses dicta conferencias en las que critica al aristotelismo. Como contrapartida defiende la heliocéntrica teoría copernicana (el sol en el centro y la tierra orbitando a su alrededor) que contrastaba con la competitiva geocéntrica conjetura ptolomeica, apoyada desde el siglo primero por la Iglesia. (¡Ah. Hombre rey de la creación!)

Bruno vivirá en distintas ciudades europeas, hasta recalar en Venecia. Allí, su anfitrión, Mocenigo, lo denuncia a la Inquisición por proferir blasfemias y frases heréticas. Recala en una celda del Santo Oficio en 1593. El proceso duró seis años. En el mismo el Nolano trató de disimular y hasta repudiar algunas de sus posiciones conflictivas con la doctrina católica, pero no alcanzó.

He aquí algunos de los 24 cargos que le hicieron, la mayoría de ellos infundados y no probados.
1- Negar la Transustanciación (conversión de las substancias del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Jesús).
2- Poner en duda la virginidad de María.
3- Haber permanecido en países de herejes, viviendo a su modo.
4- Haber escrito contra el Papa el “Spacio della bestia trionfante”.
5- Sostener la existencia de mundos innumerables y eternos.
6- Afirmar la metempsicosis (Trasmigración de las almas después de la muerte) y la posibilidad de que un alma pertenezca a dos cuerpos.
7- Considerar la magia buena y lícita.
8- Identificar el Espíritu Santo con el alma del mundo.
9- Afirmar que Moisés simuló sus milagros e inventó la ley.
10-Declarar que la sagrada escritura no es sino un sueño.
11-Considerar que hasta los demonios se salvarán.
12-Creer en la existencia de los preadamitas. (Antecesores de Adán).
13-Aseverar que Cristo no era Dios sino un embustero y un mago que con justicia fue ahorcado (???).
14- Afirmar que también los profetas y los apóstoles fueron magos y casi todos tuvieron mal fin.

El 20 de enero de 1600 el PAPA CLEMENTE VII lo condenó por “herético impenitente, pertinaz y obstinado” y ordenó se lo entregara al brazo secular. Esto implicaba la muerte en la hoguera.
Cuando le leyeron la sentencia pronunció estas palabras: “Tal vez tenéis más miedo vosotros que emanáis esta sentencia que yo que la recibo”.

El 17 de febrero de ese año 1600 fue conducido a Campo di Fiori y con la lengua “in giova” (amordazado) ATADO A UN PALO Y DESNUDO, QUEMADO VIVO...

Hasta aquí los hechos. Bruno creía en un universo infinito – la cosmología actual le podría llegar a dar la razón- y decía que Dios era el alma del universo (Spinoza???). Bien puede considerárselo un precursor del panteísmo del posterior también excomulgado Baruch Spinoza, que nacería 32 años después de la muerte de Giordano.

¡Giordano y Baruch desde distintos orígenes estaban germinando una moderna filosofía! El judío Jesús, y los cristianos Servet y Bruno tuvieron suertes parecidas. Dos mil años después de la muerte del admirable judío y cuatrocientos años después de la muerte de los dos no menos admirables cristianos, un cineasta se preocupa por invertir 30 millones de dólares y mostrar en forma morbosa la pasión del hebreo.
No se le ocurriría hacer un film con las execrables y repulsivas carbonizaciones del Villanuevense y del Nolano ordenadas por Calvino y por un PAPA. ¡INCINERADOS VIVOS!

Si hasta la crucifixión de Jesús –condenado por el Sanedrín judío, sentenciado por el gobernador romano Poncio Pilatos (era el único autorizado a imponer la pena capital) y finalmente ejecutado por los romanos- parece un cuento de niños en comparación con la de Servet y la de Bruno.

Podrá argumentarse que de la expiración del judío nació una de las religiones más importantes mientras que son muchos menos los que adhirieron al panteísmo de Bruno y de Spinoza, lo que no justificaría una inversión como la hecha por el ambicioso procurador de dólares, el empresario Gibson. Es claro que el marketing de los mártires Jesús y Bruno es diferente y lo que ha buscado el hombre de cine es ganar dinero, hecho que no es criticable.
Mas no es sólo la parte pecuniaria su leitmotiv. Es conocida su postura fundamentalista en materia religiosa, el otro móvil de su película. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad para arrojar más com-bustible a los siempre-vivos ardientes fuegos antisemitas con los sufrimientos del nazareno?

¿O acaso Gibson no podía haber hecho una película mostrando todo el detalle de los suplicios de Servet y de Bruno? Es claro que no iba a tener el exitoso suceso comercial que ya ha logrado con la muerte de Jesús.
Desde hace años –el irrepetible Papa Bueno Juan XXIII fue su precursor- se iniciaron movimientos de acercamiento entre ambas religiones abrahmíticas. ¿Puede conducir a algo positivo la morbosidad Gibsiana o ayuda en algo a la causa apoyada por Giovanni Roncalli?

¡Mel Gibson se titula católico. Es dudoso que lo sea. No hay dudas en cambio de que cristiano no es!

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