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los sospechosos apresados en sus puestos de trabajo pertenecían a la empresa de seguridad privada "América Latina Logística" (ALL)

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Jueves 03 de junio del 2004

Buenos Aires / El cuerpo fue mutilado por un tren
Caen dos custodios por la muerte de un amigo
 
Los acusados se desempeñaban en una agencia de seguridad. Tenían en su poder el arma homicida.
Dos vigiladores privados, que custodiaban un predio ferroviario del barrio de Palermo fueron detenidos acusados de asesinar a balazos a un amigo con quien aparentemente planificaban cometer un robo, cuyo cadáver arrojaron a las vías del tren para simular un accidente.

Fuentes policiales informaron ayer que los sospechosos apresados en sus puestos de trabajo pertenecían a la empresa de seguridad privada "América Latina Logística" (ALL), contratada para custodiar galpones y mercaderías de un predio ferroviario del barrio de Palermo.

El crimen que se les imputa fue descubierto el 30 de marzo pasado, con el hallazgo de un cadáver baleado y mutilado sobre las vías del ex ferrocarril San Martín y el cruce con la calle Paraguay. El hombre, luego identificado por la policía como Sergio Daniel Duarte, de 33 años, estaba desnudo, tenía tres balazos en distintas parte del cuerpo y estaba quemado y mutilado, mientras que sus prendas de vestir fueron encontradas desparramadas en las inmediaciones.

De la autopsia surgió que Duarte había sido asesinado a balazos y también quemado a pocos metros del lugar del hallazgo, mientras que el resto de las lesiones se habían producido tras su muerte, cuando fue embestido por un tren al ser intencionalmente arrojado a las vías por los homicidas para simular un accidente.
La investigación del caso fue encomendada a las divisiones Homicidios y San Martín de Seguridad del Transporte, ambas de la Policía Federal, cuyos efectivos determinaron que Duarte era un hombre que solía comer y dormir en la zona donde fue hallado muerto, vecino al predio custodiado por la empresa ALL.
Fue así que se comenzaron a investigar sus vínculos en la zona y se llegó a los vigiladores privados, identificados por las fuentes como Carlos Soto y Juan Castaño, quienes trabajaban para esa empresa desde hacía aproximadamente dos años.

Los detectives determinaron que la víctima se dedicaba a cometer algunos ilícitos menores y detectaron que para esa época planeaba cometer un robo en uno de los depósitos ferroviarios, aparentemente en complicidad con los vigiladores. Ante indicios que vinculaban a los custodios privados con la víctima, el juez de Instrucción porteño Mariano Bergés ordenó secuestrar las armas de los vigiladores -dos revólveres calibre 32-.
En un peritaje se determinó que uno de esos revólveres había sido el utilizado para efectuar los tres disparos que mataron a Duarte, añadieron los voceros consultados.

Con esa evidencia, el magistrado ordenó el arresto de los vigiladores, quienes fueron atrapados cuando cumplían funciones en su puesto habitual de custodia, en Palermo, contaron las fuentes.