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LA COMISARIA 31 Una verguenza barrial

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La “ola de inseguridad” y la policía



El policía de 26 años Matías Tarditi, que revistaba hasta ayer entre los numerarios de la comisaría 31�, quedó cesanteado. La cúpula de la Federal dispuso además el pase a disponibilidad de los otros dos agentes que estaban con él el domingo a la madrugada cuando gatilló la Browning 9 mm contra la nuca de Lisandro Barrau en el barrio de Palermo Hollywood. El agente había egresado hacía sólo un año de la escuela de policía y según el amigo de la víctima, que iba con él, “cuando el policía disparó el arma estaba resacado”. En su declaración indagatoria, Tarditi sostuvo, en cambio, que fue “un accidente” producto de un supuesto “forcejeo” con los muchachos. Una versión que no coincide con la del joven sobreviviente y varios testigos. Sus familiares y amigos realizaron una nueva marcha frente a la comisaría 31�, luego de la que el domingo terminó con el frente de la seccional destruido (ver aparte). En el Ministerio de Justicia ratificaron la sanción contra el policía: “No se va a tolerar la más mínima irregularidad o encubrimiento”, dijeron.
Lisandro recibió el disparo en la nuca el domingo, aproximadamente a las 3.20 de la mañana, en la esquina de Nicaragua y Bonpland, en el barrio de Palermo. Era la cuarta vez que pasaba con su moto por la esquina donde un grupo de tres policías de la comisaría 31� montaban guardia. Lisandro llevaba a un amigo sentado en la parte trasera de la moto: Marcelo Tedesco, el joven que esa noche se convirtió en sobreviviente.
Antes de la última vuelta, dos de los tres policías habían parado y controlado a la moto en una ocasión, como lo hicieron durante toda esa noche con otras que pasaban por el barrio. La policía llevaba adelante una suerte de operativo de control contra los motoqueros porque los vecinos del barrio habían denunciado que “estaban robando muchachos en moto”.
A las 3.20 de la mañana, Lisandro y Marcelo pasaron por allí por última vez. A treinta metros de la esquina, dos de los policías a cargo del operativo “antimoto” les hicieron señas para que se detuvieran. “Los chicos pasaron de largo: o porque no vieron las señales o porque la burlaron”, le explicaba a este diario uno de los testigos del barrio. La moto siguió de largo. Treinta metros más adelante, Tarditi entró en acción. Aparentemente, según los testigos, hizo tres movimientos: se abalanzó contra la moto, los jóvenes perdieron el equilibrio e inmediatamente se oyó el disparo.
“Marcelo escucha el disparo y se caen”, le contaba anoche uno de sus amigos a los periodistas. “Pensó que no había pasado nada hasta que se dio cuenta de que Lisandro estaba tirado.”
El juez de instrucción Ricardo Warley tiene en manos la causa desde el domingo. Ayer recibió el testimonio de Marcelo, y a continuación le tomó la primera declaración indagatoria al policía. Frente al juez, el agente intentó demostrar que se había tratado de un accidente, en una versión que incluyó el episodio de un “forcejeo”. El relato del único sobreviviente fue distinto. Según Marcelo, Tarditi ya lo había abordado antes en la puerta de un bar, lo había palpado de armas y en el momento del disparo “estaba muy sacado, parecía drogado”.
Los peritos consultados por los periodistas también descartaron en primera instancia que se hubiera tratado de un accidente: “Acá hubo alguien que apuntó con un arma, que tenía una bala en la recámara, que sacó el seguro, apretó el gatillo y que disparó”, indicaron. “No se escapan las balas –agregaron–, no estamos ante un caso como el del tiro contra la pierna de Alberto Kohan.” En este marco, los exámenes sobre el cuerpo ahora deberán determinar el ángulo y la distancia del disparo. Intentan saber si el policía disparó mientras la moto estaba en movimiento o cuando los muchachos estaban en el piso.
Pero la pesadilla del sobreviviente ni siquiera terminó ahí. Cuando intentaba desesperadamente comunicarse con algún familiar o llamar a la ambulancia, “los policías no le querían prestar el celular o un teléfono”,contaron sus amigos. “Marcelo tuvo que dar vuelta el cuerpo de Lisandro, buscar el celular para poder llamar a la ambulancia.”
El SAME ayer difundió su versión en un comunicado: “Según la retícula grababa en la central, el pedido fue realizado desde un teléfono celular particular –no desde Comando Radioeléctrico– a las 3.43 por herido en accidente de moto”. Tal vez haya sido el celular de Lisandro, tal vez no. Lo cierto, según las fuentes del SAME consultadas por este diario, es que la policía no se comunicó “en ningún momento” con el servicio de emergencias.
La demora de la ambulancia es otro de los capítulos abiertos en la investigación. Los amigos de Lisandro anoche aseguraban que había llegado más de quince minutos después del pedido de auxilio. Según el servicio de emergencia, el tiempo fue menos de siete minutos. “Llamamos al Hospital Fernández, que era el que estaba más cerca”, explicaron. Y 6,40 minutos después de la primera llamada, el chofer de la ambulancia se comunicó al hospital para decirles que llevaba el cuerpo de Lisandro. A esa hora, según el parte, ya estaba muerto.
Lisandro tenía 24 años, hacía la licenciatura en Administración de Empresas en la UBA, formaba parte del grupo de Los Cachafaz, una murga de Colegiales. Su papá es cirujano, y ayer le pidió a uno de sus amigos que interviniera en la autopsia ordenada por el juzgado. Sus padres se enteraron del disparo a través de los amigos. Cuando atendió el teléfono, Elba de Barrau pensó que se trataba de las trampas habituales antes de un robo: “Nos llamaron para avisarnos, yo corroboré la noticia con la guardia del Fernández antes de ir porque, justamente, por el tema de la inseguridad, pensé que podía ser una trampa para que uno salga y entren a la casa o nos roben afuera”.
Durante el día, recibieron en el departamento de avenida del Libertador al 4400 al secretario de seguridad Norberto Quantín, que permaneció 45 minutos con el jefe de Policía. Cuando abandonó el edificio, el ex fiscal quedó frente a frente con los medios, que a esa hora cuestionaban el nivel de instrucción con el que había egresado de la escuela de policía el autor del disparo: “No sé si recibió una mala instrucción o no supo aprenderla”, dijo Quantín poco después de haber confirmado su cesantía.

Lisandro Barrau, el joven asesinado a balazos el domingo pasado por un policía federal cuando iba en moto con un amigo por una calle de Palermo, iba a ser enjuiciado en breve, acusado de haber robado 100.000 dólares en una financiera de San Martín de los Andes, según informó la Justicia de Zapala, Neuquén.

El abogado de la familia de la víctima, Alberto Bovino, calificó la difusión de esa información como un intento por "criminalizar" a la víctima. "Nada justifica el asesinato de Lisandro, ya que en la Argentina no existe la pena de muerte, y mucho menos, extrajudicial", sostuvo. El agente Matías Tarditi está procesado por homicidio por dolo eventual agravado.

El debate oral y público al que Lisandro y su hermano, Manuel, llegaban procesados por "robo doblemente agravado por el uso de llave sustraída o hallada, debía comenzar entre el 24 y 25 de este mes. El delito que se les imputa ocurrió el 29 de mayo de 2002. En horas de la noche, según la acusación, Lisandro y Manuel, que vive en San Martín de los Andes, entraron en una financiera de esa ciudad, gracias a que contaban con una llave, y se llevaron 100.000 dólares que estaban guardados en una caja de seguridad.



Hoy a las 19, vecinos y amigos de Lisandro volverán a marchar al frente de la comisaría 31 aunque esta vez prometieron no atacarla como lo hicieron anoche, indignados sino "llevando cada uno una vela en representación" de la víctima del crimen.

República Argentina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Barrio de Palermo hollywood
Domingo 13 de junio del 2004

UNA PUEBLADA FRENTE A LA VERGONZOSA 31
Probablemente el policia saldria libre en 10 dias por q el juez (otro mamaracho en la historia) lo caratularía "homicido culposo" cuando deberia ser homicidio calificado en banda y agrabado por ser un agente federal. Siempre la culpa la tiene la victima.

EL COMISARIO DEBERIA DAR UN PASO AL COSTADO.
PUES NO PUEDE CONTROLAR NI A SU TROPA

Los amigos y vecinos estaban furiosos de esta comisaria que siempre esta dando la nota, (mal por supuesto)

Un testigo en peligro

Marcelo, quien prefirió preservar su apellido y se convirtió en testigo clave del crimen de Lisandro Barrau,

El joven vecino Lisandro Barrau que murió ayer producto de un disparo de "un agente de policia de la federal" que en medio de los "operativos rastrillaje" en el barrio porteño de Palermo hollywood, disparo en medio de decenas de personas que vieron lo ocurrido, por suerte está preso un agente de la Policía Federal , el joven integraba una murga y su madre es jefa de enfermeras en el Hospital Otamendi y el padre es Cirujano.

En pocas palabras este "agente federal" le cago la vida a una familia vecina, por su "conducta federal".

Según su hermana, lo acompañaba un amigo en la moto, y luego relato que lo dejaron 20 minutos tirado en el piso sangrando, y que despues de un buen rato recien llamaron a el SAME y que a los 2 minutos de haberlo ejecutado, ya habia en el lugar más de 10 patrulleros cambiando las cosas de lugar, delante de los comensales, es decir un accionar mamarrachesco, por lo que el secretario de seguridad del gobierno deberia ECHAR A TODO LOS AGENTES DEL TURNO DE LA COMISARIA 31 y no ponerlos a disponibilidad, ya que esto los mantiene en el status quo policial, para dar un mensaje a los vecinos de Palermo de que la purga va de verdad y no un simple supositorio, aqui viejo hay que meter mano y limpiar el intestino grueso policial. no puede ser que asesinos a sueldo trabajen en la fuerzas armadas.

Amigos del joven dijeron que Barrau integraba la murga "Los Cachafaz de Colegiales" y vivía en un edificio de del Libertador. Barrau era el tercero de cuatro hermanos, uno de los cuales vive actualmente en el sur del país.
Según amigos del joven, Barrau estaba desocupado y en la actualidad buscaba trabajo todos los días.


El agente policial detenido hoy acusado de haber matado de un balazo en la cabeza a un joven en el barrio de Palermo, fue puesto en disponibilidad preventiva por la fuerza de seguridad, informó la Policía Federal.
Se trata del agente Matías Tarditi, quien presta servicios  en la comisaría 31a. y durante la madrugada, aparentemente, mató de un balazo en la cabeza a un muchacho que se movilizaba en moto y no acató una orden para detenerse.
En un comunicado de prensa, la Policía Federal informó que el agente detenido "fue pasado a disponibilidad y se estableció su  pase a servicio pasivo".
Fuentes de la investigación dijeron que Tarditi había comenzado a trabajar como policía en julio del año pasado y había llegado a la seccional 31a. en diciembre del 2003.
Según las investigaciones, el agente estaba cumpliendo tareas de vigilancia frente a un restaurant, cuando ordenó a un motocilcista que se detenga para identificarlo.
La Policía informó que en ese momento "se produjo un forcejeo y disparo por parte del uniformado que impactó en la cabeza del  conductor del vehículo", lo que le provocó la muerte en forma casi  instantánea.
   
 
        Los amigos de un joven que murió el domingo en el barrio de Palermo, en un caso por el que está preso un agente de la Policía Federal, arrojaron una bomba molotov contra la seccional 31a donde protestaban para pedir el esclarecimiento del crimen.
La protesta se realizó frente a la seccional de Cabildo al 200, y los amigos de la víctima a quien identificaron como Lisandro Barrau, de 24 años, pidieron que "el policía que está preso quede detenido por asesinato y no por homicidio culposo como intentan demostrar las autoridades de la comisaría".
El joven que acompañaba en una moto al estudiante de 24 años que murió baleado en el barrio de Palermo, dijo que el disparo "lo hizo un policía federal" y que a su amigo "no quisieron" llevarlo en patrullero al hospital.
Marcelo, quien prefirió preservar su apellido y se convirtió en testigo clave del crimen de Lisandro Barrau, confirmó que el episodio ocurrió cuando venían en moto por Bondpland y Guatemala y, por la fuerte velocidad en la que circulaban, no pudieron detenerse ante el control de policías.

El agente de la Policía Federal Matías Tarditi, detenido por matar de un balazo a un estudiante que se trasladaba en moto por la zona de Palermo, será indagado en el transcurso de la jornada por la Justicia de Instrucción porteña.
El policía, quien se desempañaba en la comisaría 31� desde diciembre de 2003 y hacía solo un año que formaba parte de la Federal, fue puesto en disponibilidad preventiva y permanece desde anoche incomunicado y alojado en la alcaidía de los tribunales porteños a la espera de ser interrogado por el juez de Instrucción Ricardo Warley.
Tarditi está acusado del homicidio del estudiante y miembro de la murga Los Cachafaz, de Colegiales, Lisandro Barrau, cometido en la madrugada de ayer, cuando se trasladaba en una moto con un amigo por el cruce de Bonpland y Guatemala.
Esta mañana, Elba Barrau, la madre del joven, dijo que las autoridades de la comisaría fueron a "pedirle disculpas" por lo ocurrido. "Mi hijo no estaba en ninguna actitud sospechosa, ni cometiendo ningún delito: sólo transitaba en una moto con un amigo", expresó la mujer.
Según contó, ayer a las 8 de la mañana, unas cuatro horas después que su hijo fuera asesinado, fueron a su casa el comisario y el subcomisario de la seccional 31� para expresarle su pesar por lo ocurrido. "Obviamente, si a uno le vienen a dar las condolencias y a pedir disculpas, es porque la misma jefatura de la comisaría está corroborando que un personal de ellos fue el que lo mató", aseguró la mujer.
Según la versión policial, el episodio ocurrió cuando ambos jóvenes evadieron un control policial y tres policías, entre ellos Tarditi, les cortaron el paso, momento en que todos cayeron al piso y se produjo un disparo que impactó en el cuello de Barrau, quien murió minutos después.
No obstante, Marcelo, el joven que estaba junto a la víctima, dijo que intentaron esquivar a un policía para no atropellarlo. Pero éste sacó un arma y disparó contra su amigo Lisandro.
Tras el crimen, el efectivo fue detenido en la seccional 31�, desde donde luego fue llevado a los tribunales porteños, en carácter de detenido e incomunicado.
Anoche, amigos y vecinos del estudiante muerto se concentraron frente a la comisaría 31�, donde arrojaron huevos, piedras y hasta una bomba molotov que destruyó la puerta de vidrio de ingreso. Los manifestantes anunciaron una nueva marcha para hoy a las 19 frente a esa dependencia, situada en avenida Cabildo al 200.
El jefe de prensa de la Policía dice que la fuerza "no va a proteger" al efectivo
El jefe de Prensa de la Policía Federal, comisario Daniel Rodríguez, dijo que Tarditi -pasado a disponibilidad- deberá explicar lo ocurrido al juez de la causa y aclaró que la fuerza "no va a actuar de ninguna manera de forma protectora" para con el policía.
Rodríguez no quiso encuadrar el hecho como un caso de "gatillo fácil". "Yo no lo llamaría así; es un término que tiene sus implicancias y hasta su historia. Cuando el juez vaya desarrollando los elementos a su disposición, contando específicamente con las pericias y los testimonios, se va a establecer fehacientemente la naturaleza del hecho", expresó.
El policía consideró que el crimen de Barrau, quien era hijo de un cirujano y de la jefa de enfermeras del Sanatorio Otamendi y Miroli, fue un episodio "desgraciado e irreversible".

Iba a bailar y terminó tendido sobre el asfalto. Muerto, con un balazo en el cuello. Lisandro Barrau tenía 24 años y a las 3.20 de la madrugada de ayer manejaba una moto, con un amigo atrás, cuando tres policías los quisieron detener en Bonpland y Guatemala, en la esquina del restorán La Luli de Palermo. Como no frenaron enseguida, uno de los policías les disparó, matando a Lisandro. Según su acompañante, estaban frenando y lo asesinaron. Según voceros policiales, "la moto era sospechosa y la muerte fue un accidente".
Ayer por la tarde, amigos del joven asesinado y otros vecinos apedrearon la comisaría 31�, en Cabildo al 200, en protesta por el crimen. También tiraron una bomba molotov que destruyó la puerta de ingreso. Mientras tanto, el policía que le disparó al joven quedó detenido en una celda de la Policía Federal, incomunicado y acusado de homicidio, según confirmaron anoche voceros oficiales a Clarín. Esta mañana será indagado por el juez de Instrucción Ricardo Warley.
Lisandro vivía frente al Hipódromo de Palermo, en el barrio de Las Cañitas, estudiaba Administración de Empresas en la UBA y jugaba al rugby en el club CUBA. Además, tocaba el bombo en la Murga Los Cachafaces, de Colegiales. Muchos de los jóvenes que ayer apedrearon el frente de la comisaría lo conocían de allí. Frente a los restos de la sala de atención al público de la comisaría, cortando la avenida Cabildo en protesta por
"otro caso de gatillo fácil", sus amigos se cansaron de destacar la calidad "de pibe de clase media que no andaba en nada raro" para desvincularlo de cualquier posible sospecha. Una amiga agregó: "Iba a clubes chetos, su papá es cirujano retirado y la madre es jefa de enfermeras en la clínica Otamendi".
Luego de que la comisaría fuera atacada, llegaron el secretario de Seguridad de la Nación, Norberto Quantín, y el subsecretario, José María Campagnoli, quienes se reunieron de urgencia con el comisario Carlos Massimini. Tuvieron que conversar en los fondos del edificio, mientras la sala de atención al público aún era apedreada. Si bien se acercaron algunas unidades de Infantería de la Federal, no dispersaron a los casi 50 manifestantes, que llegaron a las seis de la tarde y se fueron pasadas las nueve.
Antes de ser asesinado, Lisandro había estado en la casa de un amigo, frente a la plaza Matienzo, también en Palermo. Y en el momento en que les dispararon, iban hacia la casa de otro conocido, en Cramer al 300, para juntarse con el grupo que iría a bailar al boliche La Renga, en el centro porteño.
Según contó a Clarín Marcelo, que iba de acompañante de Lisandro, andaban en una Honda XR600 por Bonpland a unos 70 kilómetros por hora. "Cuando suena el silbato y los policías se ponen en el medio de la calle, Lisandro aminora pero no llega a frenar. Un policía nos intenta manotear. Después sonó un tiro y caímos. Le dispararon un solo tiro, que le dio en el cuello".
Entre lágrimas, cubierto por la capucha de una campera y consolado por sus amigos, Marcelo agregó: "Estuvo como 20 minutos tirado en el piso. Yo le pedía a los policías que lo llevaran en el patrullero al hospital para salvarlo, pero ellos se negaron. El me trataba de decir algo y yo le gritaba: 'No te vayas, no te vayas'. Llegaron unos amigos nuestros antes que la ambulancia, que tardó 25 minutos. Cuando vino la ambulancia ya estaba muerto".
Según informó el SAME a la agencia Télam la ambulancia fue solicitada para "un muerto en un accidente de tránsito".
El policía que le disparó a Lisandro se llama Matías Tarditi y era parte del operativo de prevención de robos a restoranes.

TESTIGO EN PELIGRO

Marcelo Guadagno, de 22 años, iba en el asiento trasero de la moto que conducía Lisandro en la madrugada de ayer, por las calles Bompland y Guatemala, del barrio de Palermo, cuando tres policías -según relató esta mañana- les cortaron el camino, se les abalanzaron y los tiraron de la moto, y uno de ellos disparó a la cabeza de Lisandro, que murió minutos más tarde. Marcelo, aún conmocionado por la tragedia que testimonió, dijo hoy que el policía que le disparó a su amigo "estaba sacado, parecía drogado", y confirmó que ni él ni los otros dos agentes que lo acompañaban atinaron a auxiliar a Lisandro, y que ni siquiera accedieron a facilitarle un celular para pedir ayuda. Para colmo, los policías, cuando llamaron a la ambulancia del SAME, reportaron "un accidente de tránsito" en vez de informar que había una víctima de un disparo en el cuello. Lisandro agonizó durante unos "quince minutos", en los brazos de su amigo Marcelo, que le gritaba "no te vayas" mientras veía que el chico herido en el cuello, de 24 años, "estaba totalmente conciente y trataba de hablar, pero no podía". Como veinte minutos después del disparo llegó la ambulancia y lo trasladó al hospital Fernández, pero ya había muerto. Las autoridades de la comisaría 31 pusieron "en disponibilidad" al acusado de haber cometido el crimen, detenido e incomunicado y probablemente a punto de ser citado por el juez de instrucción Ricardo Warley a cargo del caso, que también tiene pensado citar a una decena de testigos de lo ocurrido. El hecho fue descripto hoy por Marcelo, quien reveló que momentos antes del trágico incidente, él, que estaba buscando a un amigo en un bar de Palermo Holywood, fue abordado por el policía Tarditi, quien le pidió documentos y lo palpó de armas. Marcelo relató a radio Mitre que el policía "estaba como sacado, parecía drogado" y que lo trató "muy mal" y lo "golpeaba" cuando lo palpaba de armas. Al comprobar que no estaba armado, lo dejó. Sólo unos minutos después, cuando pasó Lisandro en su moto a buscar a Marcelo, y ambos emprendieron el camino hacia la casa de este último, antes de ir a bailar, fueron violentamente interceptados por los tres policías, que vigilaban restaurantes de la zona. "Se pusieron los tres en medio de la calle, cortándonos el paso. No llegamos a sobrepasarlos cuando se nos arrojaron encima, tirándonos de la moto, y ahí se escucha el disparo", relató Marcelo, quien dijo que Tarditi, a quien identificó como autor del tiro, "se agarraba la cabeza y ni él ni sus dos compañeros hacían nada para ayudar" al chico que ya agonizaba. Marcelo confesó temer por su vida y su familia pidió protección. "Como son policías, no sabemos qué represalias pueden tomar", dijo. En tanto la madre de la víctima, Elba Barrau, contó que el comisario y el subcomisario de la seccional 31 fueron a su casa el domingo a las 8 de la mañana, cuatro horas y media después del asesinato de su hijo, a "presentarme condolencias y pedirme disculpas". Si hicieron eso, reflexionó la mujer, en diálogo por radio Del Plata, es porque sabían que un personal de ellos fue el que lo mató, sin ninguna necesidad". "Mi hijo no estaba en ninguna actitud sospechosa, no estaba cometiendo ningún delito: transitaba en una moto con un amigo", dijo la mujer, serena pero evidentemente aún aturdida por el impacto emocional. El jefe de prensa de la Policía Federal, el comisario Segundo Rodríguez, confirmó esta mañana que Tarditi había sido puesto "en disponibilidad" y pidió esperar a que la Justicia se expida sobre el caso, que él rehusó encuadrarlo en los denominados de "gatillo fácil". Sin embargo, el propio Rodríguez reconoció que Tarditi "es un hombre que no ha sabido comprender cómo, cuándo y dónde debe utilizar un arma, si es que lo hizo, en forma imprudente y negligente". Hoy a las 19, vecinos y amigos de Lisandro volverán a marchar al frente de la comisaría 31 aunque esta vez prometieron no atacarla como lo hicieron anoche, indignados sino "llevando cada uno una vela en representación" de la víctima del crimen.