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República Argentina, Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, Barrio de Belgrano
Martes 22 de junio del 2004
foto : El monumento junio de 1904. archivo de la nación,
La arcada que se aprecia a la derecha, que también
sobrevive, fue la tradicional entrada del entonces Jardín
Zoológico Municipal.
Plaza Italia
Italia fue la primera nación extranjera, aparte de
España, que nos dio su nombre para una de nuestras
plazas. Otras la siguieron como plaza Británica,
plaza Francia, plaza Irlanda, ello como reconocimiento del
pueblo argentino a los países europeos que se asociaron
a los festejos patrios del Centenario de la Revolución
de Mayo. El nombre fue consecuencia de la instalación
del monumento a Garibaldi en la hasta entonces plaza de
Los Portones. El monumento se inauguró el 19 de junio
de 1904.
El lugar de la Plaza Italia fue un sitio abierto al paso
público desde muy antiguo. Fue tenida en cuenta al
ver la gran afluencia de gente que concurrió a la
primera Exposición de la Sociedad Rural Argentina,
que se realizó en 1878. Siguió cobrando animación,
con la creación del Jardín Zoológico
en 1890; el Jardín Botánico en 1892.
Su antiguo nombre se lo darían unos inmensos portones
que constituían la entrada al Parque 3 de Febrero,
creado en 1875, ellos daban frente a la actual Plaza Italia.
En 1917 desaparecieron los "Portones de Palermo".
La decoración de la plaza solo tenia a fines del
siglo pasado una fuente en su centro, que era una de las
dos que se habían retirado de la actual Plaza de
Mayo. Los árboles, el césped y las flores
que se ven actualmente vendrían muchos años
mas tarde.
En el Barrio de Palermo se encuentra la Plaza Italia, donde
es atracción predominante el Monumento a Giuseppe
Garibaldi.
Es una estatua ecuestre donada a la Ciudad por los residentes
italianos en 1904.
Esta obra de Eugenio Maccagnani (l852-1930) es réplica
de la erigida en Brescia, Italia.
Jose Garibaldi fué un general italiano, nacido en
Francia, cuya novelesca vida, transcurrió en parte
en Argentina En Plaza Italia, se inaugura el monumento a
Giuseppe Garibaldi con enorme asistencia de la colectividad
italiana: en el acto hablan el político Alfredo Palacios
y el escritor Belisario Roldán. Ambos figuraban entre
los oradores más respetados del momento. Pero el
acto popular más concurrido es el que se realiza
para festejar los 80 años de Bartolomé Mitre,
verdadero jubileo consagratorio del ex presidente.
La Argentina sigue recibiendo inmigrantes: más de
125.000 arribaron ese año. Se empieza a construir
la terminal ferroviaria de Retiro, que será un modelo
de arquitectura avanzada. Lo único que aún
se conserva es el monumento a Garibaldi, hoy protegido por
la plaza propiamente dicha. La arcada que se aprecia a la
derecha, que también sobrevive, fue la tradicional
entrada del entonces Jardín Zoológico Municipal.
Llama la atención la red de vías tranviarias,
que se entrecruzan y forman una compleja telaraña.
En primer plano aparece un coche de la compañía
de tranvías Eléctricos de Buenos Aires, que
fue absorbida por la Anglo Argentina en 1908. Atrás,
enmarcado por los Portones, marcha un tranvía con
acoplado para obreros cuya empresa no se puede individualizar
con absoluta seguridad.
A quienes conozcan este importante centro de actividad que
es hoy Plaza Italia tal vez les resulte difícil creer
que, alguna vez, este lugar disfrutó de tanta quietud.Roca
y Mitre la inauguraron
Cumplió un siglo la estatua de Garibaldi
Se levanta en plaza Italia, en Palermo
El héroe de la independencia peninsular era un personaje
venerado por italianos y rioplatenses
Su monumento ecuestre mira hacia la avenida Sarmiento
El revisionismo lo convirtió en un personaje polémico
y a veces lo tildó de villano oportunista e inescrupuloso,
pero a fines del siglo XIX José Garibaldi era un
héroe indiscutido, en el sitial de las figuras destacadas
de la historia y cuya vida era una cabal representación
de su propia divisa: "Toda injusticia me mueve a la
acción".
Su imagen, casi legendaria, pocos años después
de su muerte (1882) movió a los inmigrantes italianos
en la Argentina a levantarle una estatua, para lo cual abrieron
una colecta mediante avisos publicados en LA NACION y en
La Prensa.
La buena acogida de la iniciativa, no sólo entre
la colectividad, permitió contratar al escultor Eugenio
Maccagnani, quien decidió hacer una réplica
de la obra ya realizada para la ciudad italiana de Brescia,
en talleres especializados en fundición de bronce
que existían en Berlín.
Ya concluida, se eligió para emplazarla el paseo
entonces conocido como Plaza de los Portones (rodeado de
grandes plátanos), frente a la parada de una línea
de tramways, en Palermo.
La inauguración de la estupenda estatua ecuestre,
con bajorrelieves y un Garibaldi de sombrero que mira al
río, tuvo lugar el 19 de junio de 1904, en uno de
los actos de mayor convocatoria registrados en esta capital.
Lo encabezó el presidente Julio A. Roca, que compartió
el palco oficial con Bartolomé Mitre (a quien había
invitado a subir al carruaje, al pasar por su casa y ver
que se aprestaba a subir a su propio vehículo para
dirigirse a la ceremonia), el intendente Alberto Casares
y el propio Maccagnani, más representantes diplomáticos
de todo el mundo. Rodearon el palco miembros de los Grupos
Garibaldinos -los más entusiastas-, junto a no pocas
asociaciones y logias masónicas, a una de las cuales
perteneció el militar y aventurero peninsular.
El titular de la comisión organizadora del homenaje,
Tomás Ambrosetti, tuvo a su cargo la entrega oficial
del monumento a la ciudad, al tiempo que más de 50
bandas de música interpretaban un himno dedicado
a Garibaldi.
Ambrosetti ponderó esos aspectos epopéyicos
de Garibaldi, de enorme poder de seducción sobre
librepensadores, románticos e idealistas como Alejandro
Dumas, quien se unió a su ejército en Sicilia,
en 1860, y se refirió a su participación en
las campañas que lideró en América
del Sur, sobre todo en Uruguay, Brasil y la Argentina, por
lo que lo llamó "hombre universal". Cuatro
meses después, la entonces municipalidad aprobó
la nueva denominación de plaza Italia.
Willy G. Bouillon
Un indulto para un seguidor
* Entre tantas notas de color que ofreció un acontecimiento
de esta magnitud, cabe mencionar un indulto presidencial
sin precedente. En el palco, y tras una consulta a Mitre,
Roca mostró una particular forma de adherir al acto,
al dictar allí mismo un decreto por el cual dispuso
la libertad inmediata de Vicente Malpelli, encarcelado en
1889 a raíz de diversos hechos delictivos, según
señaló la medida. Malpelli poseía un
atenuante insoslayable para esa oportunidad: había
participado en casi todas las campañas de Garibaldi.
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