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El patrimonio cultural es mucho más que cuidar edificios viejos


República Argentina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Barrio de Palermo - Palermo
lunes 5 de julio del 2004

El patrimonio cultural es mucho más que cuidar edificios viejos
por Antonio Elio Brailovsky

Queridos amigos:


A veces, muchos ambientalistas consideran la preservación del patrimonio cultural como algo fuera de su ámbito de interés. “Lo nuestro es cuidar el patrimonio natural –suelen decir-. Que los arquitectos se ocupen del patrimonio cultural”. Esta simplificación omite mucho de lo esencial de la especie humana.

Cuando nos ocupamos de la preservación de especies animales o vegetales, sabemos que no sólo nos interesa conservar sus ejemplares y las poblaciones, sino que también tenemos que mantener en buen estado su habitat natural. Lo nuestro como ambientalistas no es criar delfines en cautiverio ni hacer bonsai con los quebrachos sino mantener la selva y el mar en condiciones adecuadas para el sostenimiento de la vida animal y vegetal.
Es bueno que extendamos esta actitud hacia nuestra propia especie. Lo hacemos en parte cuando tratamos de evitar la contaminación de las grandes ciudades. Pero sucede que, en última instancia, el habitat de la especie humana es la cultura.

En apariencia, los humanos podemos cambiar de ecosistema con mucha más facilidad que otros animales y nos las arreglamos para vivir en el trópico o en los hielos, en los humedales y en los desiertos. Pero esto ocurre porque nuestro habitat principal no es un lugar físico, sino que habitamos en nuestra cultura y esa pertenencia nos posibilita el vincularnos de un cierto modo con todos los sitios materiales del planeta.
En consecuencia, me parece importante trabajar sobre una perspectiva abarcadora del patrimonio natural y cultural, que tenga en cuenta que la experiencia humana es un continuo y no puede ser segmentada. Por otra parte, hace varias décadas que las Naciones Unidas vienen insistiendo en la necesidad de preservar de un modo simultáneo ambos tipos de patrimonio y no pueden entender por qué en la Argentina los ecosistemas y la cultura se administran por separado, por personas que no suelen tener comunicación entre sí.
No soprende que estga visión no haya sido aún contemplada en los distintos proyectos para el Plan Urbano Ambiental de la Ciudad, una de las muchas asignaturas que tenemos pendientes.
En el caso particular de la Ciudad de Buenos Aires, nos parece importante fomentar una visión integrada del patrimonio, que integre desde los edificios antiguos y las letras de tango hasta nuestra peculiar relación histórica con la costa cambiante del Río de la Plata y la Reserva Ecológica Costanera Sur.
Por eso, estamos realizando un seminario con la Fundación Ortega y Gasset Argentina, en el cual vamos a exponer los resultados de un proyecto de investigación sobre esta mirada patrimonial acerca de la Ciudad de Buenos Aires. Como suele ocurrir, una visión transdisciplinaria nos permite comprender de una manera inesperada los fenómenos que nos parecían conocidos desde siempre.
Puedo transmitirles la sorpresa de los que creíamos conocer a Buenos Aires y pudimos descubrir miradas y enfoques diversos que enriquecieron los que traíamos. En particular, las grandes líneas que nos estaban faltando para una estrategia de preservación conjunta de ambos tipos de patrimonio.
Por eso, queremos compartir con ustedes las conclusiones de esta investigación.