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diarios viejos

Expo Bonsai

diarios viejos

República Argentina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Barrio de Palermo - Palermo
martes 27 de julio del 2004

 


Se desarrollara del 18 al 24 de octubre en el jardín japonés el Bonsai Matsuri, en el horario de 10 a 18 hs.
En el mismo se realizaran diferentes tipos de actividades
Expo Bonsai

Expondrán en el mismo los mas destacados referentes del bonsai

(instituciones y personas reconocidas por sus pares)

Charla y demostración
Se realizaran charlas  y demostraciones de este arte

Diagnostico de bonsai

Se harán diagnósticos y chequeos para todas aquellas personas que tengan bonsai y requieran de asesoramiento sin cargo

Concursos

Se realizaran concursos para principiantes y concurrentes avanzados
(juniors y seniors) Cupo limitado / cierre 21 de octubre.
http://jardinjapones.com/bonsai.matsuri/2004/index.html

Demostración simultanea

Se realizara en el salón principal una demostración simultánea de los artistas mas destacados en esta materia

Venta

Habrá un sector dedicado a la venta de estos hermosos ejemplares
Stand
Se pondrán están referentes a  los bonsai
Catalogo
Habrá un catalogo del Bonsai Matsuri, el cual contara con información general de  esta disciplina, sponsor, auspiciantes y publicidades que colaboren con dicho evento
 
 
Entrada y horario
Abierto de 10 a 18 hs
Entrada para este día $4
Menores $1 (entre 6 y 10 años)
Menores de 6 años gratis
Como pueden llegar?
Casares y Figueroa Alcorta, Palermo Vivo
En colectivo con las líneas 67, 130, 102, 188, 128, 10, 93, 59, 118, 60, 15, 95, 108, 160 y 37
En subte por la línea D, estación Scalabrini Ortiz (a solo 4 cuadras de Las Heras y Scalabrini Ortiz)
Ver mapa
4804-9141/4922
[email protected]
www.jardinjapones.com

Hasta el 1� de agosto 2004 en Av. Santa fe 3951
MUESTRA DE BONSAI EN EL JARDÍN DE BOTÁNICO


Desde el 24 de julio y hasta el 1� de agosto en el Jardín Botánico de Buenos Aires, dependiente de la Dirección General de Espacios Verdes de la Secretaría de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable

Se realiza una muestra de árboles Bonsai en el Invernáculo Mayor, en conjunto con la Asociación de Bonsai de la Ciudad de Buenos Aires. La exposición presentará más de 60 ejemplares que se podrán disfrutar hasta el 1� de agosto, de lunes a lunes de 9 a 17 hs., en la Av. Santa Fe 3951.

Algunas de las especies que se encuentran son Ombúes, Juniperos, Pinos, Ficus, Olmos chinos, Criptomerias. Además se pueden apreciar paisajes y bosques. El sábado 31 y el domingo 1� a partir de las 16 hs., se sortearán por día gratuitamente entre el público presente 30 equipos de Pre-Bonsai. En cada equipo habrá una maceta, un plantín, tierra y un folleto explicativo para que los concurrentes realicen el primer transplante. Como ayuda, habrá una demostración previa.
Año tras año, crece la cantidad de personas que visitan esta magnífica exposición. El año pasado ha sido disfrutada por cerca de 7000 personas, muchas de las cuales se han sumado a la práctica del bonsai. El Jardín Botánico resulta ser un ámbito ideal para este tipo de muestras, debido a que la botánica, la conservación y la reproducción de los diferentes tipos de especies vegetales, están íntimamente ligadas al mundo del bonsai. Ésta actividad constituye un arte que cada vez suma más adeptos, ya que no implica sufrimiento ni mutilación alguna de los ejemplares, sino que colabora en su embellecimiento y buen crecimiento. Gracias a ella, muchas especies en peligro de extinción han logrado salvarse y conservarse por largos años.






Cultivar Bonsáis puede resultar una actividad gratificante en sentido espiritual tal como la concibieron sus creadores chinos.
Buscar con el bonsái aproximarse a una vía sugestiva de conocimiento de la Naturaleza, un poco rodeada de un misterio muy oriental. El caso es que abundan ya en España las Escuelas de Bonsáis, potenciadas incluso por algunas universidades que imparten cursos a los interesados, y también pequeños talleres donde los aficionados se reúnen, consultan dudas y se enriquecen con la experiencia de otros más veteranos.
Pensar, que cuidar Bonsáis no es muy distinto de cualquier otra tarea de jardinería, sólo que más elaborada y pensada y que, por tanto, está bastante al alcance de cualquiera que sienta una inclinación por las cosas naturales, que sepa apreciar la satisfacción de dar forma a un árbol, recreando paisajes, montañas y bosques.
Por otra parte, las viviendas actuales, con poco espacio, no permiten un disfrute de la jardinería que, sin embargo, sí es posible con los árboles en macetas. Como en todo, lo mejor es no complicarse excesivamente la vida y enfocar el asunto con sencillez, tal como se debió de plantear en principio, y romper con la opinión de que cultivar Bonsáis es dedicarse a torturar a unos pobres arbolitos enanos. Después de todo, siempre se ha acostumbrado a guiar el crecimiento de los árboles y las plantas, con elementos como alambres, estacas, etc., sin que por eso nadie haya levantado la voz de alarma acerca de la tortura que se les aplicaba. Lo esencial es, sin duda, tener algunos conocimientos de Botánica, los suficientes como para no dejarse deslumbrar por las terminologías latinas, que tanto abundan en catálogos y exposiciones de bonsáis, y por supuesto, familiarizarse con las técnicas de tratamiento de las plantas bonsáis que, muy al modo oriental, están perfectamente sistematizadas, a través de una práctica que ha ido acumulando experiencias durante siglos.
Más allá de sus componentes técnicos elaborados y de los efectos visibles que se obtengan en el tratamiento de una planta, se podría decir que, lo más importante de un bonsái, es su contexto filosófico, que se basa en un origen religioso. Este origen, del bonsái, estuvo centrado en China, en relación con la Religión Taoísta, con su misión de comunión con la Naturaleza, porque todo el Universo está representado por el Tao, que es como el sentido de la vida, la armonía interna de todo lo que existe, su razón de ser. Para los taoístas, además, las miniaturas son capaces de sintetizar la energía natural y, por lo tanto, guardan una especie de dominios especiales, sobre todo si están contorsionadas o conformadas por condiciones adversas.




El paso de esta práctica de China al Japón motivó que se le contribuyesen nuevos enfoques, tanto técnicos como filosóficos y religiosos, más tarde fue adoptada por el Budismo Zen. Los monjes zen se convirtieron en grandes maestros del bonsái y, desde el principio, le condescendieron una mayor ritualización y jerarquía. A pesar de su popularización, todavía sigue siendo un arte que se aprende de una relación práctica entre maestro y discípulo, un poco al estilo de los talleres de los artistas del Renacimiento en Europa. El respeto y veneración por un maestro es tal, que un árbol tratado por uno de ellos alcanza altísimas cifras cuando es puesto a la venta. En la actualidad, este rígido método ha dado paso a una mayor elasticidad, a lo que sin duda contribuye el hecho de que el bonsái haya pasado de los monasterios zen a las modernas terrazas de los apartamentos occidentales.
Cuando en 1909 se realizaba por primera vez en Europa, concretamente en Londres, una exposición de Bonsáis, se abría una nueva etapa para este árbol oriental, cuyos primeros testimonios datan del siglo XIV en China. En todos estos siglos, numerosos estilos se han sucedido en la práctica de un arte que, más allá de una simple afición de jardinería, busca expresar estados de ánimo, ideas y formas, además de estar en comunicación con la Naturaleza.
Aunque no deja de mantener su carácter enigmático, no cabe duda que los maestros orientales se han visto sustituidos por los clubs de aficionados de Occidente y las revistas especializadas. Se atiende a la perfección y eficacia de las técnicas empleadas, a la espectacularidad de los efectos logrados, y hasta a la competición que se establece en exposiciones diversas, más que a la idea que el bonsái, en un plano más espiritual, intenta transmitir.


Por otra parte, la forma de apreciar el tiempo que se tiene en Occidente, tan diferente a la oriental, se ve reflejada, por ejemplo, en lo que se considera en la actualidad un buen bonsái: debe tener aspecto de árbol fundamentalmente, aunque sea un ejemplar inmaduro de cinco años. Sin embargo, antes, se decía que para que un árbol fuera perfecto necesitaba, por lo menos, cincuenta años de maduración.
El cariño que tenían los japoneses por sus Bonsáis se ve ejemplificado en el argumento de una obra de teatro "noo" en la que el labrador Tsuneyo, que no tenía más que tres Bonsáis -un pino, un cerezo, y un albaricoquero-, los quemó una noche de nieve para calentar a un ilustre huésped que se presentó de improviso en su casa y que luego resultó ser un gran sabio.


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