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República Argentina, Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, Barrio de Palermo - Palermo
15/10 del 2004
Aparecen en "Palermo Hollywood" la
película de Eduardo Pinto que se estrenará
mañana
Dos ladrones en un barrio "fashion"
Se trata de una "opera prima" protagonizada por
Matías Desiderio y Brian Maya. Cuenta las experiencias
de unos días muy especiales para dos amigos que viven
en esa zona porteña de gran auge.
Entre los estrenos de esta semana se destaca un título
nacional. Se trata de "Palermo Hollywood", el
debut en el largometraje de Eduardo Pinto, un reconocido
director de videoclips, quien pone en pantalla una historia
escrita por Brian Maya y Federico Finkelstain.
Vale decir que Maya, además, presta su rostro para
el papel principal, Mario, y es, a la vez, el productor
del filme.
La trama de "Palermo Hollywood" está ambientada
en este enclave de la ciudad de Buenos Aires, una zona que
en los últimos años se ha convertido en centro
de perigranje para miles de porteños y visitantes
en busca de restaurantes y bares "fashion".
Pero alrededor de esta marea humana, en el barrio sobreviven
seres ajenos a esa realidad, ya que este país devaluado
los ha obligado a mirar la prosperidad de unos pocos desde
la vereda.
Es por eso, quizás, que Pablo (Matías Desiderio)
eligió un camino peligroso para conseguir plata para
su familia, conformada por su padre "tachero"
y su pareja e hija. El se dedica a los robos en el barrio.
Su cómplice es su mejor amigo, Mario (Brian Maya),
un chico que si bien no es de Palermo Hollywood, ha convertido
a las calles y plazas de la zona en su hogar, ya que en
su casa de Belgrano, donde viven su padre político
(acusado de corrupción), su madre y su hermana, nadie
parece entenderlo.
Mario y Pablo, entonces, se han convertido en los "dueños"
del barrio, capaces de entrar a robar en casas particulares,
vender droga en boliches y pasearse con total tranquilidad
porque saben que cuentan con protección: la que le
brinda Stevie (Edgardo Nieva), el dueño de un prostíbulo
que supo granjearse la complicidad policial.
UN SECUESTRO EXPRES
Todo parece marchar con "normalidad" para esta
dupla. Hasta que la situación se comienza a desmoronar
a raíz de dos hechos puntuales.
En el primero, Pablo y Mario son utilizados como mano de
obra para un "secuestro exprés" que termina
mal. Pablo no quería saber nada, pero se dejó
arrastrar por su compinche. Y ahora sufre las consecuencias:
persecución policial y el saberse perdido.
Con respecto al segundo problema, se refiere a la relación
que Mario comenzó con Julieta (Manuela Pal), hermana
de Pablo, una chica "prohibido tocar" para cualquier
conocido de su hermano. Es por ello que los amigos también
se enfrentarán entre sí, resquebrajando su
relación hasta un dramático final.
"Palermo Hollywood" promete ser una película
interesante, con argumento, "a priori", atractivo,
tanto por sus personajes como por la zona en que se desarrolla.
Habrá que esperar a mañana para conocer el
resultado.
La enciclopedia del cine de Ephraim Katz define de esta
manera a una película explotaition: Hecha con
poca o ninguna atención a la calidad o al mérito
artístico sino con un ojo puesto en una ganancia
rápida, usualmente gracias a técnicas de promoción
que enfaticen algún aspecto sensacionalista.
Si bien semejante descripción parece encajar hoy
con la mayoría de las películas de Hollywood,
hacia mediados del siglo pasado esos productos eran realizados
por fuera de la industria para escapar de la censura de
los estudios. La historia del cine kitsch puede celebrar
la existencia de subgéneros como el blackxplotaition
o el sexplotaition, y ahora el cine argentino bien puede
sumar a partir del descarado estreno de algo llamado Palermo
Hollywood un género que bien se podría denominar
palermoxplotaition. A Eduardo Pinto todo le viene bien para
aprovechar en su película, desde la fascinación
por el lado más glamoroso de Palermo hasta la inseguridad,
pasando por el consumo juvenil de drogas, la oferta de travestis
y prostitutas, cacerolazos, murgas barriales y la birra
de la esquina. Todo tiene lugar en un producto que le reserva
a Palermo Hollywood un sitio paisajístico, como quien
filma una película de los Parchís en la Puna
de Atacama. Incapaz de narrar su trama de telenovela, salvo
por los exabruptos orales de sus protagonistas, el film
exhibe toda una gama de recursos estético-visuales
sólo por el gusto de exhibirlos. Con una incómoda
fotografía, cruda y artificial a la vez, Palermo
Hollywood aparece como una película tan perdida como
sus protagonistas en sus peores momentos narcóticos,
que ostenta sus personajes femeninos como objetos (sólo
capaces de reclamar, además) y que no le hace asco
a ningún golpe bajo, como lo demuestra un epílogo
que confirma que se trata de un trabajo realizado con
poca o ninguna atención a la calidad o al mérito
artístico.