Noticias
Moda
Gastronomía
Delicatessen
Blog
Tecnología
Espectáculos
Cultura
Empresas
Empresas y Negocios
Servicios Profesionales
diarios viejos

UNA DENUNCIA CENSURADA SOBRE FERNÁNDEZ-MORONI

Como decia mi abuelita, por la plata salta el monito.

diarios viejos

Home - Buscar -


Empresas y Negocios de Palermo
-
Palermo Servicios Profesionales
-

Palermo gay

APRENDE MACRAME Y ARTE TEXTIL
Moda en palermo
Arte / Fotografía
-
Consultorio psicológico gratuito
-

22-11-2004

UNA DENUNCIA CENSURADA SOBRE FERNÁNDEZ-MORONI

Las carmelitas descalzas del menemismo
El viernes 22 de octubre, el periodista Julio Nudler terminó de escribir su habitual "panorama económico" que Página/12 publicaba todos los sábados y lo envió al diario a las 23:45. Veinte minutos después, el director, Ernesto Tiffenberg, lo llamó indignado para endigarle cómo había enviado una nota "de semejante carácter" a esa hora.
- ¿Y para qué querés que te la mande antes? -fue la pregunta sagaz de Nudler.
La respuesta implícita era: hay códigos. Pero no; solo le dijeron que querían hablar. Nudler preguntó de qué iban a hablar. Allí apareció la fórmula mágica:
- De las reglas de juego -le dijeron.
Entonces Nudler, que no es ni revolucionario ni político, pero está cansado de ver que nada cambia en los cenáculos del poder en Argentina, "se volvió loco" y pateó el tablero. Solo respondió que sus reglas de juego son "el ejercicio responsable de una plena libertad de expresión". Una frase romántica si se quiere, ingenua para muchos. Y cortó. A las 2:15 de ese mismo sábado, en caliente, el periodista envió la nota por mail a sus amigos denunciando la censura que la que había sido víctima.
En los días siguientes el tema estalló de manera subterránea. Solo apareció aquí y allá, en alguna radio o fugazmente en algún programa de TV. Y asomó cuando Tiffemberg acusó burdamente a Nudler en un editorial de formar parte de una conspiración contra Página/12. Al mismo tiempo, los intercambios por email eran febriles y los ecos del episodio se colaban hasta la cima de la coqueta Asociación Periodistas. La institución tuvo que reunirse y emitió un comunicado. Y ocurrió el colmo: consideró que no hubo acto de censura, "sino que (el hecho) se encuadra en la dinámica de las habituales relaciones entre un periodista y su editor" (sic). Algunos de los firmantes del adefesio son Santo Biasatti, Nelson Castro, Rosendo Fraga, Martín Granovsky, Mariano Grondona, Roberto Guareschi, Mónica Gutiérrez, Ricardo Kirschbaum, Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú, María Seoane, Horacio Verbitsky.
El problema de la publicidad oficial fue uno de los más discutidos por el plenario de la organización. Alguién prometió la creación de una comisión para investigar el manejo de los fondos de la publicidad oficial. Pero, claro, esa posición no pudo ser incluida en el comunicado por expreso pedido de Tiffenberg y Granovsky.
- No pueden aparecer juntas las palabras 'Nudler' y 'Publicidad oficial', porque estaríamos legitimando la acusación" -dijeron.
Entonces comenzaron las renuncias. Tomás Eloy Martínez terminó de leer el comunicado y acto seguido envió un mail con su dimisión. La directora del sitio Lavaca.org, Claudia Acuña, hizo lo mismo. Más tarde renunciaron Uki Goñi, Carlos Gabetta, Norma Morandini y Silvia Naishtat. La Asociación organización Periodistas quedó al borde de la disolución. Pero el tema de la censura quedó flotando en el aire.
La cuestión central
La cuestión central, sin embargo, era la nota censurada, donde se cuestionaba el nombramiento de Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General de la Nación. En tiempos de Cavallo el tándem que conducía la Superintendencia de Seguros de la Nación, integrado por Alberto Fernández y Moroni, presionaba para que el INdER "reconociera" una deuda de casi 1200 millones con el sector, cuando se había demostrado que el pasivo llegaba como mucho a 500 millones. Según Nudler, los hechos protagonizados por Moroni conforman una larga lista en la que abundan los fraudes a los pasajeros de medios de transporte, sobran empresas que -al mismo tiempo- eran dos y ninguna, como corresponde al embaucador montaje de una estafa, mientras todo ocurría con el amparo oficial. La nota también denunciaba que, en su larga gestión al frente de la Sindicatura, Fernández se encargó de amparar el indecoroso negocio de las compañías. "Ahora Moroni es el hombre que Kirchner y Fernández presentan a la sociedad como garantía de que la lucha contra la corrupción en el Gobierno es una alta prioridad. ¿Qué suponen acerca de la inteligencia de los argentinos?", preguntó Nudler al final de su nota censurada.
Recién el domingo pasado se rompió el silencio y Horacio Verbitsky publicó una larguísima nota respondiendo a las denuncias de Nudler. Fiel a su estilo, Verbitsky quiso ser riguroso y decidió "chequear" la información para demostrar las inexactitudes de Nudler. Bien, ¿cómo lo hizo? Cualquiera diría que apeló a "fuentes independientes", "objetivas", como indican las normas al uso del oficio. Bien, ¿cuáles fueron las principales fuentes de Vervitsky para contradecir a Nudler? ¡Fernández y Moroni! Por supuesto, estas fuentes respondieron que los denunciados (¡ellos mismos!) son buena gente, con buenas intenciones y honestísimos.
¿Hubo otras fuentes? Por supuesto: autoridades de la época menemista, "altos ejecutivos", inspectores. Y hubo más aún: los fallos de la justicia y las apelaciones de la Superintendencia (encabezada por Fernández y Moroni) de los tiempos del menemismo. Todo esto lo sostuvo sin sonrojarse el mismo periodista que escribió "Hacer la corte" y que desnostó a la justicia menemista por corrupta y cómplice de aquel famoso "Robo para la corona" (¿se acuerdan?).
Era un cuadro patético ya que Verbitsky le respondía extensamente desde Página/12, mientras Nudler permanecía proscripto, forzado a contestar desde la semiclandestinidad de su email. Y para que todo huela peor aún, Verbitsky puso en evidencia su estatura moral al adjudicar las motivaciones de la nota al delicado estado de salud de su autor: "creo que el suyo fue un conmovedor grito de desesperación y despedida, que merece el mayor respeto, y nada tiene que ver con una calculada conjura".
Hace años, en el contexto del surgimiento de Página/12, Horacio Vervitsky apareció como el paradigma del periodismo de investigación. Su lema se basaba en que hacer investigación era criticar al poder y que esa era la tarea de los auténticos periodistas. "Para hablar de los logros y virtudes de un gobierno -decía- están su oficina de prensa y propaganda". Dado que la sinceridad siempre enternece a la gente, quizá de aquí en más Página/12 debería hacerse directamente en esa oficina.
El 23 de julio de 2000 ("Cajas destempladas. Entre A. Capone y Marx", Página/12) Verbitsky escribía: "Ya durante el gobierno anterior, el INDER fue escenario de denuncias de corrupción (...) Roque Fernández designó a Daniel Carlos Di Nucci, vinculado a la Banca Nazionale del Lavoro, dueña del Grupo Juncal, una aseguradora que reclamaba deudas por 94 millones, mientras el INDER afirmaba que era el Juncal el que le adeudaba más de 7 millones. Dos ex funcionarios del INDER fueron procesados y detenidos por el juez Jorge Urso a raíz de coimas recibidas para autorizar los pagos (...) El procedimiento habitual, que el defenestrado Guzmán denunció en un libro, consiste en la fabricación de miles de siniestros inexistentes que el INDER pagaba sin verificar".
Esa era la situación del Inder que el propio Verbitsky describía hace cuatro años, situación de corrupción que se arrastraba "del gobierno anterior", como reconoce la misma nota, gobierno en el cual fueron funcionarios del área Fernández y Moroni. Ahora bien, ¿cómo supone Verbitsky que Fernández y Moroni pasaron como funcionarios de primera línea por esa ciénaga y salieron de ella tan inmaculados como dos carmelitas descalzas?.
Pero el tema no es cosa del pasado. Según la nota censurada, con los superpoderes otorgados recientemente a Alberto Fernández, el jefe de Gabinete recibe la potestad, sin control parlamentario, de pagarle a esas compañías lo que ellas pretendían. Pero hay más: como las compañías tenían variadas deudas con el INDER que el organismo ni siquiera había estimado, la deuda neta con las compañías era imprecisable. Incluso podría resultar que el neto fuera una deuda de las compañías con el INDER y no al revés.
Por cierto, los jefes de Clarín, La Nación y Página/12, con sus brillantes equipos de profesionales pueden encontrar en el caso Fernández-Moroni un apasionante tema de investigación periodística. Es probable que ya lo estén realizando y que esa sea la razón por la que todavía no hayan publicado ni una línea sobre el tema. Sería bueno que se apuren porque si el silencio persiste, como decía Walsh, la "gente va a pensar feo, requetefeo".
Fabián Amico





/font>



 

PUBLICIDAD EN PALERMONLINE

Programas para Publicar Publicidad en el Portal del Barrio de Palermo.

Publicar en la Guía de Palermo