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Polémica. Enfermos la utilizan para apaciguar el dolor, pero el Gobierno busca evitar su legalización.
La despenalización de la marihuana juega en la corte suprema del mundo.

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Diciembre 05 de 2004

ver más noticias sobre la despenalización de la marihuana


Polémica. Enfermos la utilizan para apaciguar el dolor, pero el Gobierno busca evitar su legalización

Polémica. Enfermos la utilizan para apaciguar el dolor, pero el Gobierno busca evitar su legalización
Uso de la marihuana en medicina divide a EE.UU.

El pasado lunes se presentaron los argumentos a favor y en contra y se espera que en julio del 2005 los magistrados se pronuncien con una decisión final al respecto.

Abrir el apetito y calmar dolores intensos, son dos de los usos que le dan algunas personas enfermas en Estados Unidos a la marihuana. El Gobierno rechaza esos argumentos.

Once estados permiten el uso de la droga para aliviar las dolencias que producen enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, la epilepsia, la anorexia, el glaucoma y el sida. La Corte Suprema analiza una demanda interpuesta por Angel McLary Raich.

El debate sobre el uso medicinal de la marihuana vuelve a estar en el ojo del huracán en los Estados Unidos.
En esta ocasión el tema surge a raíz de una demanda interpuesta por Angel McLary Raich en Oakland, en el estado de California. Esta mujer de 39 años de edad, esposa y madre, ha estado sufriendo por años de dolores extremos en su cuerpo y sólo la marihuana ha podido menguarlos.
Raich no sólo tiene varios tumores en la cabeza que son inoperables, sino además sufre de fibrosis uterina, escoliosis, espasmos musculares, náuseas y otras dolencias.


La marihuana que debe consumir en diversas formas —aplicada sobre la piel, fumada o in-halada y en torta cada dos horas—, además de aliviarla, le abre el apetito y le permite alimentarse de manera constante para impedir un debilitamiento mayor de su estado físico.
Conforme a Raich, gracias a la droga y al régimen que ha seguido desde hace tres años pudo levantarse de una silla de ruedas en la que permanecía.
Según su médico en Berkeley, Frank Lucido, “después de haber probado más de 35 medicinas alternativas, la marihuana es la única droga que ha funcionado”.
Diane Monson, la otra mujer que firma la demanda ante la corte, tiene 49 años y usa el cannabis para aliviar intensos dolores de espalda. Ambas mujeres sufren de enfermedades crónicas y son alérgicas a otras sustancias distintas a la marihuana.
Con su demanda podría darse fin al conflicto existente entre los estados que han legalizado el uso medicinal de la marihuana y el gobierno federal, que considera ilegal la distribución, venta y utilización de la droga independientemente de sus fines.
Y es que ya son once los estados que permiten el uso medicinal de la droga. California, Alaska, Arizona, Colorado, Hawaii, Maine, Montana, Nevada, Oregon, Vermont y el estado de Washington tienen leyes expresas y en práctica al respecto.
A pesar de que en el ámbito federal las leyes sobre la ilegalidad de la droga no han cambiado, gracias a diversos estudios científicos que demostraban las bondades de la marihuana para aliviar las dolencias que producen enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, la epilepsia, la anorexia, el glaucoma y el sida, entre otras, durante los últimos años los grupos a favor de esta medida fueron anotándose varias victorias en el ámbito local, dando testimonios y pruebas acerca de la efectividad de la droga.


Con argumentos científicos de los beneficios y las campañas al respecto, se consiguió democráticamente el cambio de legislación local acerca de la droga en los estados mencionados.
Uno de los grupos más activos en esta tarea ha sido la ‘Alianza de mujeres en pro del uso medicinal de la marihuana’, conocido como Wamm.
Constituido en 1992 cuando gracias al caso de Valerie Corral, en California, se creó la proposición 215 con la cual los ciudadanos del Estado podían democráticamente expresar su apoyo a quienes escogen la marihuana para combatir dolencias físicas.

El Gobierno de EE.UU. dice que el uso medicinal de la marihuana “no tiene futuro”. El abogado Paul Clement criticó la ley de California que permite que las personas con problemas físicos y mentales crónicos fumen marihuana. Para esta organización el uso de la droga es fundamental y necesario. El testimonio de Jackie, una mujer de 43 años, miembro de Wamm, así lo indica: “A finales de los años 70 mi mamá fue diagnosticada con cáncer. Cuando llegó a los 38 kilos de peso empezó a oír que la marihuana podía ayudarle y la probó. Fue gracias a esto que recuperó algo de gusto por la comida. Aunque el cáncer le ganó la batalla en 1986”.

EN CONTRA.
Sin embargo, quienes no están a favor de la legalización de la droga tienen también sus argumentos.
Por una parte, dicen que la marihuana no es una droga “inocente”. Por el contrario, la droga tiene serios efectos colaterales dañinos para las personas. Pérdida de memoria y concentración, y disminución en las capacidades de aprendizaje son también algunos de los efectos que la droga puede producir entre quienes la consumen.

También existen consideraciones legales y éticas que hoy el gobierno del presidente George Bush está usando para arrestar en California y estados similares a quienes la cultivan.
Estando a la cabeza el ahora ex fiscal John Ashcroft, el endurecimiento de las leyes contra quienes cultivan la droga ha dado como resultado confiscaciones de cultivos y varios arrestos en California y los otros estados proclives al uso médico de la marihuana.
Según miembros del Gobierno actual que creen necesario continuar su cruzada contra estas prácticas, el cultivo, distribución y uso de la marihuana son delitos federales que deben ser castigados con cárcel y no dependen de un Estado.
El cultivar marihuana, así sea al por menor, es una forma de ir legalizando la droga y envía un doble mensaje acerca de la droga. Asimismo, no es fácil determinar la línea que separa a quienes cultivan la droga para consumirla con fines médicos y a quienes lo hacen para traficar con ella o consumirla como placer o adicción.
En una columna de opinión escrita por John Walters, el director de la ‘Oficina nacional contra el abuso de las drogas’, Ondcp —por sus siglas en inglés—, para el diario Atlanta Journal Constitution, AJC, dice que quienes están en contra del uso medicinal de la marihuana usan un estudio realizado por la Academia Nacional de Ciencia, sobre el cual se concluyó en 1999 que la marihuana no es una medicina moderna y que además sigue siendo una droga dañina para el sistema.

Además, la Administración de Drogas y Comida (organización que se encarga de medir los riesgos de las sustancias médicas y de los nuevos alimentos que entran al mercado de las comidas en los Estados Unidos) dice que “siguen existiendo riesgos a corto y largo plazo con el uso de la marihuana”.
Por eso el Gobierno federal sigue actuando bajo el acto de 1970 acerca de la prohibición de sustancias controladas, que veda cualquier uso de la marihuana.
Fue bajo esta ley que en 2002 se le confiscaron a Monson las seis matas de marihuana que cultivaba en su propio jardín y que eran usadas por ella misma para mitigar sus dolores.

A raíz de este evento las dos mujeres en cuestión —Raich y Monson— demandaron al fiscal Jhon Ashcroft temiendo que las dosis de marihuana que necesitan para contrarrestar sus dolencias se acaben, dados los constantes arrestos contra quienes las cultivan para estos fines.
Desde el 2002 la corte de San Francisco ha fallado a favor de las leyes locales para el uso medicinal de la marihuana y en ellas se especifica que “las leyes federales que criminalizan la marihuana no se aplican a los pacientes a los cuales sus doctores han recetado y recomendado la droga”.
El Gobierno Nacional ha tratado de apelar dichas medidas ante la Corte Suprema, pero la institución no había querido oír el tema. Fue sólo hasta el pasado mes de junio que la Corte decidió analizar el caso de Monson y Raich.

El pasado lunes se presentaron los argumentos a favor y en contra y se espera que en julio del 2005 los magistrados se pronuncien con una decisión final al respecto.

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Especialistas discuten las propiedades de la polémica planta
Cataplasmas de marihuana son ideales para aliviar inflamaciones
Miércoles 19 de enero de 2005
Carolina Aicardi



La cannabis sativa no sólo es una volada. Especialistas dan fe de su poder curativo.

Aunque sus bondades no estén publicadas en revistas científicas, la práctica popular la eleva a la categoría de milagrosa.

Si ha de existir una planta más adorada en la historia de las civilizaciones, esa es, sin duda, la marihuana (cannabis sativa), cuyos tetrahidrocanabinoides (THC) se han encargado de dejar bien en claro que pueden llegar a mucho más que una lisérgica experiencia. Y es precisamente esto lo que quiere evidenciar el único Senador pro marihuana, Nelson Ávila, al presentar el caso de una mujer del puerto de San Antonio que se habría sanado de un cáncer a través de esta exótica hierba, y cuyo método de consumo se encuentra en el más secreto hermetismo.

Andrei Tchernitchin, especialista en toxicología ambiental, asegura que la planta sí tiene principios farmacológicos y que podrían ser utilizados terapéuticamente. Precisa, además, que hay algunas hipótesis que "pudieran contribuir en algunos tratamientos del cáncer al mitigar el dolor y puede, a lo mejor, disminuir la proliferación de metástasis".

-Entonces, ¿podría curar un cáncer?

-Como científico ni lo niego ni lo acepto. Debiera investigarse ya que hay muchas plantas que son curativas y de las cuales ni se sospechaban sus acciones medicinales y hoy sanan a miles de pacientes.

El especialista resalta la parte negativa de su consumo. "Es adictiva, en las mujeres embarazadas provoca alteraciones que persistirán en sus hijos, y provoca cambios neuroconductuales y hormonales".

Una visión más contemplativa la entrega la yerbatera Patricia Vicencio, quien la estudia como planta medicinal. "Es un estupefaciente natural, que pertenece a la familia de las moráceas y que interviene en el Sistema Nervioso Central, equilibrándolo hasta niveles insospechados".

-O sea, es una planta con propiedades curativas.

-Absolutamente, la marihuana es una planta con altísimas propiedades medicinales. Es antiinflamatoria, antiespasmódica, quita el dolor y también podría sanar el cáncer.

-De ser legal su uso ¿cómo la administraría en sus pacientes?


-Para uso interno como mejorar enfermedades catastróficas como cáncer, la recomendaría en infusión, y para inflamaciones y dolencias, en forma de cataplasmas sobre la zona afectada.

Al contrario de ella, el profesor de farmacología de la Universidad de Chile Miguel Ángel Morales afirma rotundamente que la marihuana no es una planta medicinal. "No hay estudios que relacionen la marihuana con el tratamiento del cáncer. Eso sí, se han encontrado algunos alivios sintomáticos en quimioterapia y en el tratamiento del Sida han anulado las náuseas y dolor de los pacientes, pero mientras los estudios no se publiquen en revistas científicas no tienen credibilidad", concluye.

 

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4 de Enero del 2005 - Chile
Senado discute despenalización del consumo de marihuana

Iniciativa no alcanzó a votarse debido a que se terminó la hora de la sesión. Sin embargo, alcanzaron a exponer sus argumentos los senadores Nelson Avila, autor de la moción, José Antonio Viera Gallo, Jaime Orpis y Roberto Muñoz Barra, quienes la rechazaron.


En una próxima sesión, el Senado continuará el estudio del proyecto que despenalizando la siembra, plantación, cultivo o cosecha de especies vegetales del género cannabis u otras productoras de sustancias estupefacientes o sicotrópicas, destinadas al uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo.
La sala no alcanzó a votar la idea de legislar puesto que se acabó la hora de la sesión, aunque cuatro parlamentarios alcanzaron a expresar su opinión, entre ellos, el autor de la medida, Nelson Ávila (independiente).
Como era de esperarse, el legislador defendió el proyecto, argumentando que las instituciones del país están divorciadas de la realidad y que si bien dicen estar preocupadas de la salud de la población, y de la seguridad de las personas, “exactamente lo que se da en la realidad es lo contrario”.
“Tenemos que partir de la base de que a lo menos un millón de personas en nuestro país es consumidora de estas sustancias en particular la cannabis sativa y quienes consumen frecuentemente estas sustancia no tiene ninguna dificultad para conseguirla a través de la red de traficantes”, sostuvo.
Agregó que por más que se esfuerzan los organismos policiales no han logrado conseguir la disminución de consumidores, por lo tanto, el mercado se abastece a través de las mafias que controlan el negocio. Asimismo, dijo que lo que consumen los jóvenes de las poblaciones, es un producto que está combinado con sustancias altamente toxicas, como sucede en el caso de la marihuana prensada proveniente de Paraguay.
Dijo que el hecho que el cultivo de la marihuana sea un hecho ilegal hace que en las poblaciones, muchas personas caigan abatidas por las guerras entre las mafias que controlan el negocio y que se está propiciando “la inseguridad en las poblaciones”, debido a que se establecen poderosas mafias que emplean menores de edad, personas sin trabajo, dueñas de casa que muchas veces se ven obligadas a integrar estas redes para llevar sustento a su familia.
“Todas estas medidas están condenadas al fracaso. Estamos orientando cuantiosos recursos que pudieran destinarse a otras necesidades, para construir más cárceles y para aumentar el personal de las instituciones policiales. Son miles de millones que gasta el Estado en esta lucha estéril, pero lo más trágico es que todos sabemos que esta es una guerra que la perderemos siempre”, afirmó.
Señaló que estudios de diferentes países comprueban que los espacios de liberalización que se hacen en países europeos dan muy buenos resultados, puesto que se sustrae al consumidor de marihuana de la mafia que trafica con esta droga. En este sentido puntualizó que hay “innumerables argumentos que surgen para ir pensando seriamente en un cambio de estrategia. Con la vía de la represión nunca vamos a conseguir los objetivos que idealmente esperamos”. Por último, sostuvo que el Estado no puede involucrarse en la vida privada de las personas.
Rechazo a medida
En tanto, los senadores José Antonio Viera Gallo (PS), Jaime Orpis (UDI) y Roberto Muñoz Barra (PPD) manifestaron su rechazo a la idea, quienes argumentaron que el consumo de marihuana puede producir adicción y daño a la salud, puesto que tiene una droga adictiva DHC, produce daño neurológico, motor, problemas de conocimiento.
Viera Gallo y Muñoz Barra recordaron que Chile ha suscrito dos acuerdos internacionales que obliga a los Estados Parte a sancionar el cultivo de la cannabis con objeto de producir estupefacientes, y la fabricación, producción de cualquier estupefaciente o sustancia sicotrópica. Por lo que de aprobarse esta iniciativa, Chile no estaría cumpliendo con ambos tratados.
Ambos legisladores, además recordaron que es deber del Estado velar por la salud de la población. Al respecto, el senador Viera Gallo sostuvo que cuando se dictó la nueva ley de drogas se acordó no penalizar el consumo personal, realizado en su casa, de tal forma que Chile mantiene una posición equilibrada ante el consumo privado.
En tanto, Orpis precisó que el senador Avila apunta a una estrategia más liberal en el combate a la droga. “Nos dice que con la despenalización del cultivo para efectos personales y próximos en el tiempo, se evita el consumo de otras sustancias. Es decir, el mal menor, como el sistema no se puede controlar entonces busquemos el mal menor”, señaló.

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«La marihuana no me va a matar»

Maite Zarandona es vicepresidenta de la Asociación del Cáncer de Mama de Vizcaya. Enfermó de este mal hace casi cinco años y ahora tiene metástasis de pulmones, hígado, huesos y cerebro. Desde entonces utiliza la marihuana para paliar las terribles náuseas que le provoca la quimioterapia. Fuma «dos o tres porritos al día, a veces ninguno, depende. No tengo adicción». Lo que sí consigue la 'maría' es que Maite pueda comer -le evita los vómitos- y dormir tranquila sin dar demasiadas vueltas a su cabeza. «También me ayuda anímicamente, estoy más relajada, más alegre». Los 'cigarritos de la risa', como ella los llama, le permiten «vacilar o ver una 'peli' de humor. De otro modo no lo aguantaría».
«El hecho de que sea ilegal te pone difícil el conseguir la hierba y la información sobre cómo usarla. Es importante saber que se puede fumar, inhalar, tomar en pasteles o en infusión con un poquito de leche, mantequilla o aceite, porque sólo con agua no funciona», informa. «La marihuana me ayuda mucho. La gente debe saber que no es la nicotina ni el cannabis lo que me va a matar, es el cáncer».
Maite leyó ayer en el Parlamento vasco, con el apoyo del PSE-EE, el manifiesto a favor del uso del cannabis con fines terapéuticos. El grupo socialista promovió en junio una proposición no de ley sobre este mismo asunto que está pendiente de discusión. El PP presentó una enmienda para solicitar un informe científico sobre sus «posibles» utilidades terapéuticas y el tripartito instó a analizar la «conveniencia y viabilidad» de facilitar la accesibilidad al cannabis.
El Parlamento catalán aprobó por unanimidad en 2001 esta misma proposición no de ley. Montse Domenech, presidenta del grupo de enfermas de cáncer de mama Agata de Barcelona -impulsora de esta iniciativa-, aclara que esto «no vincula a nada. El cannabis sigue prohibido y hay que cambiar la ley. Pero es importante que la sociedad civil asuma que no nos tengamos que sentir como delincuentes. A un chaval de 18 años no le importa ir a 'pillar' marihuana, pero a una señora de 50 le sienta fatal».

SOCIEDAD

Seis hospitales y 150 farmacias de Cataluña dispensarán cannabis con fines terapéuticos
Mil enfermos de cáncer, sida, esclerosis múltiple y pacientes con dolor de origen nervioso participarán desde febrero en un plan piloto pionero en España

EL USO MEDICINAL DE LA MARIHUANA

En la página web del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (www.farmaceuticosonline.com) se puede encontrar una explicación muy detallada sobre el uso terapéutico del cannabis.
Uso: Los expertos advierten de que «aprovechar el debate sobre el uso terapéutico de la marihuana para reforzar otros intereses ligados a su legalización y extender el mensaje de que su empleo es inofensivo es una falta de responsabilidad importante».
Indicaciones: Para las personas que padecen esclerosis múltiple y problemas de médula espinal; para los enfermos de cáncer y sida; para los pacientes aquejados de dolores crónicos de origen nervioso; para los afectados del síndrome de Guilles de Tourette. Los expertos resaltan que el cannabis no juega ningún papel curativo de estas enfermedades, sino que puede ayudar a aliviar sus síntomas.
Dosificación: El cannabis medicinal se puede usar por infusión, inhalación e ingestión. El efecto máximo por inhalación se produce al cabo de 15 minutos. En cuanto a las infusiones, se aconseja añadir un poco de aceite, mantequilla o leche entera al agua, porque los cannabinoides son liposolubles y no se disuelven en agua. Los efectos se notarán a los 30-90 minutos desde su consumo.
Contraindicaciones: No se debe tomar con problemas psicológicos, psicóticos, de corazón y si se ha sufrido un infarto o una angina de pecho, entre otros casos.
Efectos secundarios: Relajamiento, ataques de risa, apetito, somnolencia, falta de reacción, miedo, confusión, pérdida de memoria, entre otros supuestos.

Un remedio para paliar el dolor


Los enfermos de cáncer tratados con quimioterapia llevan tiempo pidiendo la legalización de la marihuana para poder combatir efectos secundarios como las naúseas sin tener que esconderse. El plan piloto para dispensar cannabis con fines terapéuticos, que comenzará a funcionar en Cataluña a partir de febrero, alentará las esperanzas de muchos de ellos. Seis importantes hospitales de la Ciudad Condal -entre ellos, el Valle de Hebrón- y 150 farmacias formarán parte de esta iniciativa, puesta en marcha gracias a la colaboración entre el Ministerio de Sanidad y la Generalitat de Cataluña y que espera sacar conclusiones definitivas sobre la eficacia de esta planta en algunos tratamientos. Estos detalles fueron desvelados recientemente a los especialistas en el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, promotor de este plan.
Los médicos elegidos, que junto a los farmacéuticos recibirán cursos de formación especial, seleccionarán a mil personas que padecen alguna de las cuatro sintomatologías para las que el cannabis puede servir de ayuda: enfermos de cáncer que sufran los efectos de la quimioterapia, afectados de esclerosis múltiple, pacientes con dolores de origen nervioso y aquellos infectados de sida que necesiten estimular su apetito. Algunos de estos enfermos ya utilizan esta planta para combatir su sufrimiento, otros la probarán por primera vez.
Las farmacias implicadas -100 de ellas en la capital barcelonesa y su área metropolitana y otras 50 en las poblaciones adyacentes- dispensarán cápsulas de cannabis en polvo, es decir, la propia planta pulverizada, sin aditamentos sintéticos como la nabilona, un sustitutivo de la marihuana que se emplea en medicina.
Este plan pionero en España -pendiente sólo de sus últimos flecos legales- lo es también en cierto modo en Europa, según admitió ayer a EL CORREO Rafael Borràs, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona y uno de los responsables de la comisión que ha puesto en marcha el proyecto. «Sólo existe una experiencia similar, en Holanda, pero allí venden directamente la planta de marihuana en botecitos de 5 gramos. El paciente se automedica según el prospecto y las indicaciones del farmacéutico. También tienen los 'coffee shops', pero las diferentes calidades de la hierba que se encuentra en estos establecimientos o en el mercado negro hacen que los resultados no siempre sean los óptimos».
La elección del cannabis en polvo obedece a que ofrece «mayor facilidad a la hora de unificar las dosis, y a que así se puede diluir en un medio graso -es liposoluble- como la leche, con lo que se absorbe mucho mejor», añade.
Las farmacias han sido seleccionadas en virtud de su experiencia en la dispensación de metadona y de jeringuillas, «como reconocimiento a la labor asistencial que hacen, a veces contra viento y marea», señala Borràs.
Dispensar el cannabis en las boticas o en los centros hospitalarios era un escollo a salvar para el arranque del plan, ya que mientras la Generalitat apostaba por la primera opción, la Administración central se decantaba por la segunda. Borràs explica que finalmente el Ministerio cedió: «Es lo mejor por la accesibilidad del paciente al fármaco, ya que la mayoría de los pacientes tiene que desplazarse desde muy lejos para ir a los hospitales a recibir quimioterapia». El experto recuerda que los farmacéuticos tienen experiencia en el manejo de la sustancia por las muchas consultas que reciben.
Apoyo del País Vasco
Borràs ha estado trabajando en las dosis con las que empezarán a trabajar, «que serán modificadas según los resultados que vayamos obteniendo». «El cannabis no es la panacea, pero es parte del arsenal para luchar contra la enfermedad. Los resultados en muchos pacientes son espectaculares», destaca. Opina, además, que hay que acabar con la estigmatización que sienten los enfermos que toman marihuana: «Es terrible que algunos no se atrevan a comentárselo ni a su familia».
En Euskadi, Antonio del Barrio, presidente del Consejo de Farmacéuticos del País Vasco, mostraba ayer su apoyo total al plan: «Queremos ayudar a sus colegas catalanes en esta labor. De hecho, ya lo hacemos en temas de intercambio de información. Estamos expectantes».

DOLOR
 
LESIÓN DEL PLEXO BRAQUIAL
Dos derivados del cannabis, eficaces en el dolor neurológico


Un nuevo estudio avala las bondades terapéuticas del cannabis. Dos fármacos que contienen tetrahidrocannabinol, el principio activo de la marihuana, se muestran eficaces para aliviar los dolores que ocasiona la lesión en los nervios del brazo.
El origen de este estudio es curioso. "Muchos de nuestros pacientes nos habían informado de modo espontáneo acerca de la eficacia del cannabis 'de calle' en el tratamiento del dolor ocasionado por una avulsión [arrancamiento] del plexo braquial", cuentan los autores. Se trata de un trastorno que produce molestias y falta de movilidad en hombro y brazo por una lesión en los nervios que controlan la sensibilidad y el movimiento de las extremidades superiores (plexo braquial).
"Habían sido casos en los que el empleo de una amplia gama de anticonvulsivos, opiáceos y antidepresivos tricíclicos no habían funcionado o habían tenido un éxito parcial", comentan.
Lo cierto es que estos tres son los tratamientos farmacológicos habituales en el tratamiento de la lesión neurológica, aunque la evidencia sobre su eficacia "es esencialmente anecdótica". Tampoco hay demasiadas evidencias sobre la eficacia de la intervención quirúrgica reservada a los casos graves.
Así las cosas, los investigadores, que publican sus hallazgos en la revista 'Pain', se decidieron a realizar un ensayo clínico en medio centenar de pacientes que "tenían síntomas intratables pese a la terapia analgésica". "Este es el primer ensayo clínico controlado con un fármaco en el tratamiento del dolor resultante de una lesión del plexo braquial", dicen.

El estudio
Todos los voluntarios siguieron durante dos semanas cada uno de estos tratamientos: un fármaco que contiene tetrahidrocannabinol (el principal componente de la marihuana) y cannabidiol (un cannabinoide que sirve para contrarrestar los efectos secundarios del primero); otro que sólo contiene tetrahidrocannabinol o bien un placebo. Todos ellos se administraban mediante un 'spray' oral.
Así se constató que cuando los participantes recibían alguno de los cannabinoides, el dolor que experimentaban era inferior, si bien las molestias no se aliviaron tanto como habían esperado los investigadores.
De todas formas, "el 80% de los pacientes consideraba que los fármacos eran de suficiente beneficio como para que mereciese la pena seguir en la prolongación del estudio [en la que recibían el fármaco que lleva tetrahidrocannabinol y cannabidiol]. Esto pone en contexto la importancia clínica que supone una modesta disminución en el dolor en un trastorno que es prolongado, difícil de tratar y que ya se ha mostrado 'rebelde' a nuestros métodos habituales de tratamiento tanto mediante analgésicos orales como por la reparación [quirúrgica] del nervio", reza el estudio.
Otras valoraciones, como la calidad del sueño o la intensidad del dolor, también fueron más positivas cuando se consumían los fármacos activos. Los efectos secundarios (mareos, somnolencia, mal sabor de boca…) fueron de intensidad leve y se resolvieron de modo espontáneo.
Otras aplicaciones
Los autores decidieron estudiar el papel de los cannabinoides en las lesiones del plexo braquial porque "este trastorno es un excelente modelo humano sobre el dolor neurológico originado en el sistema nervioso central y supone un grupo inusualmente homogéneo en términos de localización de la lesión, descripción del dolor y características del paciente". Sin embargo, estos fármacos también pueden tener su utilidad en otros trastornos del sistema nervioso central.
"Ahora hacen falta estudios a largo plazo sobre el papel de fármacos basados en cannabinoides para el tratamiento del dolor neurológico central para demostrar que se produce una mejoría clínicamente relevante en el tratamiento de este trastorno", concluyen.
De hecho, uno de los productos estudiados ya ha presentado su solicitud de aprobación en Reino Unido y Canadá para el tratamiento del dolor oncológico y neuropático.

13 de diciembre de 2004
Redacción. Madrid
Se inicia el primer estudio que evalúa el cannabis en el dolor

El estudio Compass es el primer ensayo médico que analiza la seguridad del uso clínico del cannabis en pacientes con dolor crónico derivado de esclerosis múltiple o artritis. Además, la investigación de la Universidad McGill, en Canadá, también evalúa los efectos secundarios.
  Más de mil pacientes participarán en el estudio Compass (Cannabis para el manejo del dolor: valoración de un estudio de seguridad), el primer ensayo que va a evaluar la seguridad del cannabis en el manejo del dolor crónico. De los 1.400 participantes, 350 utilizarán durante un año el cannnabis como parte de su estrategia terapéutica para el control del dolor derivado de esclerosis múltiple (EM), artritis o dolores de origen neuropático y muscular. "No hemos seleccionado enfermos con cáncer al requerirse un protocolo más complejo", informa Mark Ware, coordinador de la investigación y profesor del Centro de Salud de la Universidad McGill, en Canadá.
Seguimiento
Los participantes del Compass tendrán acceso a unos compuestos derivados del cannabis durante el desarrollo de la investigación y serán analizados durante un año, afirma Jean-Paul Collet, profesor de Epidemiología de la citada universidad canadiense. Añade asimismo que "en el trabajo se trata de demostrar una serie de objetivos relacionados con la seguridad, entre los que están incluidos los efectos adversos sobre la función renal, hepática, cardiaca, pulmonar y hormonal. Además, a todos los pacientes se les realizará una prueba al inicio y al final del ensayo con el fin de determinar si el uso médico del cannabis afecta al declive cognitivo".
Aprendizaje cerebral
La cocaína se vuelve adictiva porque el cerebro aprende expectativas favorables tras el consumo, según un estudio realizado a través de un modelo computacional desarrollado en la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, y el Centro Nacional de Investigación Científica de París, y que se publica en el último número de Science. El modelo asume que la adicción a las drogas es un problema de aprendizaje que procede de una interacción entre ciertos efectos adictivos de las drogas sobre la dopamina y los propios de la dopamina en los sistemas de aprendizaje cerebrales. El cerebro es incapaz de eliminar la elevada actividad dopaminérgica producida por la cocaína y muchas otras drogas adictivas; así, cada vez que el consumidor toma la droga, el cerebro aumenta el valor estimado para esta acción. Según los científicos, si las decisiones están basadas en dichos valores, esto explicaría por qué las personas con historial de drogadicción a menudo eligen situaciones placenteras basadas en las drogas, en vez de otras.
Desde 1999, los pacientes canadienses pueden acceder al uso de cannabis con propósito médico bajo circunstancias específicas y siempre bajo las recomendaciones de las autoridades sanitarias de este país. Sin embargo, hasta ahora no se había valorado la seguridad del cannabis en un estudio de estas características. "Otros ensayos han tratado de demostrar si el cannabis alivia los síntomas dolorosos", explica Ware.
En su opinión, dichos ensayos son importantes, "pero necesitamos conocer hasta qué punto es seguro el cannabis para propósitos médicos. Así, aunque las experiencias en cuanto al uso recreativo del cannabis nos han proporcionado bastante información, es preciso que sepamos de qué forma actúa en pacientes que están siendo tratados con otros medicamentos y si algunas enfermedades, como la diabetes o la hipertensión arterial, suponen alguna complicación añadida".
El cannabis que se va a emplear en la investigación contiene casi un 12 por ciento de tetrahidrocannabinol (THC), el ingrediente activo de la planta.
Más datos
Según el profesor Ware, el trabajo trata de obtener mayor información de la que aportan los consumidores habituales de la droga. "Hasta ahora, miles de personas han consumido este producto, pero no hemos podido obtener información veraz sobre la forma en la que se comporta el cannabis en la vida real".

 

El debate sobre el uso medicinal de la marihuana vuelve a estar en el ojo del huracán en los Estados Unidos.
En esta ocasión el tema surge a raíz de una demanda interpuesta por Angel McLary Raich en Oakland, en el estado de California. Esta mujer de 39 años de edad, esposa y madre, ha estado sufriendo por años de dolores extremos en su cuerpo y sólo la marihuana ha podido menguarlos.
Raich no sólo tiene varios tumores en la cabeza que son inoperables, sino además sufre de fibrosis uterina, escoliosis, espasmos musculares, náuseas y otras dolencias.
La marihuana que debe consumir en diversas formas —aplicada sobre la piel, fumada o in-halada y en torta cada dos horas—, además de aliviarla, le abre el apetito y le permite alimentarse de manera constante para impedir un debilitamiento mayor de su estado físico.
Conforme a Raich, gracias a la droga y al régimen que ha seguido desde hace tres años pudo levantarse de una silla de ruedas en la que permanecía.
Según su médico en Berkeley, Frank Lucido, “después de haber probado más de 35 medicinas alternativas, la marihuana es la única droga que ha funcionado”.
Diane Monson, la otra mujer que firma la demanda ante la corte, tiene 49 años y usa el cannabis para aliviar intensos dolores de espalda. Ambas mujeres sufren de enfermedades crónicas y son alérgicas a otras sustancias distintas a la marihuana.
Con su demanda podría darse fin al conflicto existente entre los estados que han legalizado el uso medicinal de la marihuana y el gobierno federal, que considera ilegal la distribución, venta y utilización de la droga independientemente de sus fines.
Y es que ya son once los estados que permiten el uso medicinal de la droga. California, Alaska, Arizona, Colorado, Hawaii, Maine, Montana, Nevada, Oregon, Vermont y el estado de Washington tienen leyes expresas y en práctica al respecto.
A pesar de que en el ámbito federal las leyes sobre la ilegalidad de la droga no han cambiado, gracias a diversos estudios científicos que demostraban las bondades de la marihuana para aliviar las dolencias que producen enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, la epilepsia, la anorexia, el glaucoma y el sida, entre otras, durante los últimos años los grupos a favor de esta medida fueron anotándose varias victorias en el ámbito local, dando testimonios y pruebas acerca de la efectividad de la droga.
Con argumentos científicos de los beneficios y las campañas al respecto, se consiguió democráticamente el cambio de legislación local acerca de la droga en los estados mencionados.
Uno de los grupos más activos en esta tarea ha sido la ‘Alianza de mujeres en pro del uso medicinal de la marihuana’, conocido como Wamm.
Constituido en 1992 cuando gracias al caso de Valerie Corral, en California, se creó la proposición 215 con la cual los ciudadanos del Estado podían democráticamente expresar su apoyo a quienes escogen la marihuana para combatir dolencias físicas.
N El Gobierno de EE.UU. dice que el uso medicinal de la
marihuana “no tiene futuro”. El abogado Paul Clement criticó la ley de California que permite que las personas con problemas físicos y mentales crónicos fumen marihuana.Para esta organización el uso de la droga es fundamental y necesario. El testimonio de Jackie, una mujer de 43 años, miembro de Wamm, así lo indica: “A finales de los años 70 mi mamá fue diagnosticada con cáncer. Cuando llegó a los 38 kilos de peso empezó a oír que la marihuana podía ayudarle y la probó. Fue gracias a esto que recuperó algo de gusto por la comida. Aunque el cáncer le ganó la batalla en 1986”.
EN CONTRA. Sin embargo, quienes no están a favor de la legalización de la droga tienen también sus argumentos.
Por una parte, dicen que la marihuana no es una droga “inocente”. Por el contrario, la droga tiene serios efectos colaterales dañinos para las personas. Pérdida de memoria y concentración, y disminución en las capacidades de aprendizaje son también algunos de los efectos que la droga puede producir entre quienes la consumen.
También existen consideraciones legales y éticas que hoy el gobierno del presidente George Bush está usando para arrestar en California y estados similares a quienes la cultivan.
Estando a la cabeza el ahora ex fiscal John Ashcroft, el endurecimiento de las leyes contra quienes cultivan la droga ha dado como resultado confiscaciones de cultivos y varios arrestos en California y los otros estados proclives al uso médico de la marihuana.
Según miembros del Gobierno actual que creen necesario continuar su cruzada contra estas prácticas, el cultivo, distribución y uso de la marihuana son delitos federales que deben ser castigados con cárcel y no dependen de un Estado.
El cultivar marihuana, así sea al por menor, es una forma de ir legalizando la droga y envía un doble mensaje acerca de la droga. Asimismo, no es fácil determinar la línea que separa a quienes cultivan la droga para consumirla con fines médicos y a quienes lo hacen para traficar con ella o consumirla como placer o adicción.
En una columna de opinión escrita por John Walters, el director de la ‘Oficina nacional contra el abuso de las drogas’, Ondcp —por sus siglas en inglés—, para el diario Atlanta Journal Constitution, AJC, dice que quienes están en contra del uso medicinal de la marihuana usan un estudio realizado por la Academia Nacional de Ciencia, sobre el cual se concluyó en 1999 que la marihuana no es una medicina moderna y que además sigue siendo una droga dañina para el sistema.
Además, la Administración de Drogas y Comida (organización que se encarga de medir los riesgos de las sustancias médicas y de los nuevos alimentos que entran al mercado de las comidas en los Estados Unidos) dice que “siguen existiendo riesgos a corto y largo plazo con el uso de la marihuana”.
Por eso el Gobierno federal sigue actuando bajo el acto de 1970 acerca de la prohibición de sustancias controladas, que veda cualquier uso de la marihuana.
Fue bajo esta ley que en 2002 se le confiscaron a Monson las seis matas de marihuana que cultivaba en su propio jardín y que eran usadas por ella misma para mitigar sus dolores.
A raíz de este evento las dos mujeres en cuestión —Raich y Monson— demandaron al fiscal Jhon Ashcroft temiendo que las dosis de marihuana que necesitan para contrarrestar sus dolencias se acaben, dados los constantes arrestos contra quienes las cultivan para estos fines.
Desde el 2002 la corte de San Francisco ha fallado a favor de las leyes locales para el uso medicinal de la marihuana y en ellas se especifica que “las leyes federales que criminalizan la marihuana no se aplican a los pacientes a los cuales sus doctores han recetado y recomendado la droga”.
El Gobierno Nacional ha tratado de apelar dichas medidas ante la Corte Suprema, pero la institución no había querido oír el tema. Fue sólo hasta el pasado mes de junio que la Corte decidió analizar el caso de Monson y Raich.
El pasado lunes se presentaron los argumentos a favor y en contra y se espera que en julio del 2005 los magistrados se pronuncien con una decisión final al respecto.

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REGIÓN MURCIA
Enfermos de cáncer beben infusiones de cannabis
P. G./MURCIA


Los expertos en drogas están expectantes ante un ensayo clínico que se va a iniciar en Barcelona en colaboración con las oficinas de farmacia. El objetivo es averiguar, clínica y científicamente, si el cannabis tiene facultades curativas o analgésicas en enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple o la epilepsia. El estudio se realizará con cápsulas que obtendrán 1.200 enfermos en las farmacias para resolver un rumor que ha provocado que «los afectados, sobre todo con tumores oncológicos, compren hachís en la calle y se hagan hasta infusiones con cannabis para aliviar sus dolores y molestias», comenta Juan Jiménez, coordinador técnico de Drogas.
Para Jiménez, es tan importante averiguar su función terapéutica como acabar con la adquisición en el mercado negro de droga poco fiable.

 



 

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