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OSHO

Diciembre 27 de 2004

Lic. Pablo Nachtigall – Psicólogo
http://psicoholistica.tripod.com/psicologiaholistica

MI VIVENCIA EN UNA COMUNIDAD DE OSHO EN BRASIL- NOVIEMBRE DEL 2004

Son las 3 de la mañana y no puedo dormirme. Muchas ideas circulan por mi cabeza y ninguna de ellas me deja conciliar el sueño. “¿Será para mí esa vivencia?”. Hace 3 días me enteré que Vereesh, uno de los terapeutas más importantes que tuvo Osho, un maestro iluminado de la India, vendrá a Porto Alegre a dar un seminario intensivo de 2 días. Mi excitación desde ese momento fue en aumento constante ya que Vereesh es mundialmente conocido por ser una gran maestro y director de la Humaniversity, una de las universidades más importantes que forman a los terapeutas en técnicas de tantra, meditación de Osho y bionergética.

Por mi parte me encontraba en una especie de encrucijada. Venía estudiando Torá, la Biblia judía , practicando sus preceptos y de repente surgía esta oportunidad única en cuanto a proximidad geográfica y accesibilidad económica. Para mi era difícil, en ese momento me encontraba apunto de embarcarme en un viaje a New York a fin de estudiar Torá en una casa de estudios religiosos judíos. Llegar a concretar este viaje de 3 días a Brasil, me generaba miedo a que todo eso que venía viviendo se desmoronase. Sin embargo tomé la decisión de hacerlo ya que sentí desde lo profundo de mi ser que tenía y quería hacerlo. El seminario se llamaba “El arte del cambio” y en el se abordarían temas como la sexualidad, el amor , la amistad y el cambio. Por mi experiencia anterior con Osho y otras terapias corporales, sabía que todo esto sería puramente vivencial, poco y nada hablado.

El Jueves a las 6 de la mañana abordé el avión que me llevaría a Porto Alegre. Tenía miedo y ciertas expectativas. Llegué bien y tranquilo. Enseguida tomé un taxi que me llevó a Namaste , la comunidad donde haríamos el seminario. Por fotos había observado que dicha comunidad se encontraba enclavada en medio de un hermoso predio surcado por montañas cubiertas de vegetación y una cascada. Al llegar a las oficina central en la ciudad no pude menos que admirar las instalaciones que tenían, pulcras y lindas, pero lo que más me llamó la atención fueron la cantidad de personas jóvenes que había. Yo esperaba que a este seminario viniesen personas mayores. Grande fue mi sorpresa al ver muchas personas cuyas edades oscilaban entre los 20 y 35 años. Sobretodo mujeres muy lindas y atractivas.

Esperamos unas horas y después nos llevaron en auto a las afueras de Porto Alegre donde se encontraba Namaste, la comunidad donde haríamos el seminario. Al llegar no pude menos que exhalar un suspiro de admiración: aquello era un paraíso! Una extensión enorme al estilo quinta con 4 casas y una cascada con aguan cristalina. Una casa era el comedor, otra la discoteca, la tercera eran los dormis y la cuarta era una especie de gimnasio con piso entarugado donde se hacían las meditaciones de Osho y otros ejercicios bioenergéticos.



Estuvimos durante el Jueves trabajando en las instalaciones, ayudando a prepararlas para el seminario que se haría durante el fin de semana. Junto a mí se encontraba otro argentino, dos uruguayos y dos bahianos. El resto eran todos de Porto Alegre. Eramos alrededor de 50 personas. Una de las primeras cosas que me impactó porque nunca lo había experimentado, eran los baños eran unisex. Habían dos duchas y todos se bañaban juntos. Ese mismo Jueves tomé una ducha con una chica brasilera muy atractiva a mi lado. Me sentía raro pero a la vez relajado. En realidad era algo natural que en toda nuestra vida de ciudad nos habían enseñado que no lo era. Simplemente estábamos allí duchándonos.

El seminario comenzó el Viernes a las 4 de la mañana. Previamente nos reunimos todos los que participábamos en el boliche para bailar y aflojarnos. A diferencia de una discoteca de Bs. As. donde la gente hace que baila y tiene que tomar algún estimulante para soltarse, aquí la idea era conectarnos con nuestra energía a través del baile sin razón alguna, solo gozar moviéndonos cual meditación en movimiento. Estuvimos bailando y conectándonos con la energía de la música por dos horas. Luego de ello nos llevaron al gimnasio donde empezaríamos formalmente el seminario. Estaba muy expectante, ya que estaría Vereesh , lo más cercano a Osho en este mundo. El dio inicio al seminario contando que íbamos a hacer la meditación AUM. Una meditación que había creado él en Holanda cuya duración era de 3 horas y constaba de varias etapas.

Empezamos a pararnos hombres y mujeres enfrentados de a dos con un pequeño espacio entre nosotros. La idea era comenzar diciéndole al otro “ Me molesta mucho que me hayas herido”. A partir de allí permitirnos escalar en nuestra furia y decirle y gritarle al otro lo que nos saliera del alma. Imagínense éramos 50 personas gritándonos de todo enfrentados y yo no conocía a ninguna . El objetivo era sacar hacia fuera verbalmente , en un marco de protección , toda la toxina que teníamos guardada dentro, que generalmente llevamos a cuesta y tapamos con una “sonrisa social” a fin de de adaptarnos a la sociedad. La segunda etapa apuntaba a que después de esta “limpieza emocional” vayamos de uno en uno diciéndole al otro "Siento mucho haberte herido, prometo cuidarte más”, acto seguido darle un abrazo a pleno, lo cúal era difícil si se tenía en cuenta que hasta hace un rato nos habíamos dicho de todo en español, portugués y portuñol.

El acto del abrazo mismo es fundamental, ya que estamos acostumbrados a no abrazarnos con todo el cuerpo o a hacerlo quitando hacia a fuera la parte genital. Todo ello revela nuestro miedo inconsciente al sexo y a la entrega afectiva completa. Es interesante notar que entre los hombres es casi inexistente verlos abrazarse con todo el cuerpo en un mismo plano, ya que numerosas veces está presente el temor a ser catalogados de homosexuales. En mi caso hacía mucho que no abrazaba con todo el cuerpo, por lo que pude observar lo duro que me encontraba corporalmente. Yo venía de un plano demasiado mental donde los abrazos dados con todo el cuerpo no eran muy bien vistos. Allí de repente me veía rodeado de hombres y mujeres cuyos abrazos eran en su mayoría totales. Mi vivencia al respecto fue increíble ya que el abrazo a pleno me permitía experimentar simultáneamente el dar y recibir desde el corazón.


La tercera etapa consistía en ir nuevamente de uno en uno y decirles “Te amo” y abrazarnos. Esto si que me costó mucho al principio. Imagínense lo que significa decir a alguien que lo amas y que encima no lo conoces. La palabra amor está muy cargada de expectativas, confusiones y mitos. Generalmente creemos que solo podemos expresar nuestro amor a nuestros seres queridos después de un cierto tiempo de cerciorarnos que seremos correspondidos. En esta etapa nos acercábamos a cada uno de los 50 integrantes para decirles que lo amábamos. Para mí fue chocante, no sentía nada de amor , si fastidio ya que me sentía falso de expresar algo a personas desconocidas. Encima siempre me dio mucho temor decirle a alguien que lo amaba. Sin embargo algo increíble fue aconteciendo apartir de la quinta persona, me encontré que al abrazar empezaba a sentir amor hacia ella. No era una cuestión de si creía o no en lo que le decía o si me inspiraba algo sino la vivencia en sí misma de conectarme con la energía del amor al estar abrazándome completamente con quién tenía en frente.
El abrazo pasó a ser una meditación es decir un espacio de silencio mental donde solo estaba yo con el otro encontrándonos desde nuestro ser sin expectativas, solamente fluyendo en el abrazo. Fue muy fuerte la sensación de sentirse parte de un grupo que hace una hora no conocía y de repente ahora me encontraba compartiendo un nivel de intimidad que muy pocas veces había hecho con otros.
La meditación terminó a las 6 de la mañana cuando la aurora comenzaba a mostrarse gradualmente. Acto seguido nos fuimos todos a bañar a la ducha. Otro momento fuerte el tener que estar de a muchos desnudos, sin obligación obviamente, esperando a ducharnos.

¿Ustedes pensarán que nos fuimos a dormir después de esto? Continuamos de largo, desayunando. Cerca de las 11 de la mañana nos volvimos a juntar en el gimnasio para continuar con ejercicios respiratorios de tai chi. Lo interesante que previo a cada ejercicio nos ponían música y todos comenzábamos a bailar para aflojarnos y generar energía con la que podíamos meternos luego en el ejercicio que era exigente. Seguido de los ejercicios vino Isha, una terapeuta italiana muy energética de la Humaniversity que se encargó de darnos una clase de Osho-Do , el arte marcial del amor y la paz, que creó Veeresh luego de haberse entrenado por años en otras disciplinas marciales. Lo que nos trasmitió Isha fue muy interesante, el concepto de ser totales en nuestra acción y defensa. Hicimos ejercicios de defensa y ataque con el concepto de ser totales en nuestra entrega hacia el mismo. Luego de eso fuimos a saborear un delicioso almuerzo natural que habían preparado para nosotros. ¡Con que placer comimos todos juntos!

A eso de las 3 de la tarde volvimos a juntarnos en el gimnasio. Estábamos todos en ronda y apareció Milán , uno de los terapeutas fundadores de Namaste. Comenzamos a bailar y a seguir ciertos pasos que nos marcaba él. En un momento nos hizo hacer un ejercicio de enraizamiento bioenergético muy exigente físicamente por media hora y su efecto fue impresionante. De los 50 que estábamos allí, 40 comenzamos a llorar como criaturas desagarradas de dolor. El ejercicio provocó en mí y los demás un efecto tremendo como si abriese las compuertas del dolor y tristeza que veníamos guardando y reprimiendo durante años. De allí nos pidieron que fuésemos con los brazos abiertos como un cristo buscando alguien para abrazarnos.

Esa si que fue una de las experiencias más movilizadotas en mi vida. Yo estaba llorando desconsoladamente y con los brazos abiertos me sentía totalmente vulnerable y abierto a que me den. Generalmente vamos por la vida escondiendo nuestros sentimientos por temor a ser heridos y decepcionados. Como psicólogo encuentro en mis pacientes que la vulnerabilidad es uno de los sentimientos más difíciles de aceptar para ellos.

Todas estas dificultades afloraban en mí en ese momento. Por un lado era muy fuerte mostrar mi dolor a otros sin saber si iba a ser correspondido, por el otro era maravilloso y sanador entregarme en los brazos de otra persona que también lloraba y estaba frágil como yo. Recuerdo que había un moreno cuyo abrazo me reconfortó mucho así como también el abrazo con Isha fue una experiencia tremenda de sensaciones contenedoras. En este ejercicio aprendí a ver muchas cosas que antes no veía; una de ellas era que en el amor no hay religión, razas o sexos; la otra es que el amor y la entrega sanan nuestros dolores y operan como el perfecto bálsamo para nuestras heridas emocionales. Podemos hacer terapia y analizar nuestros problemas por años y sin embargo seguir alejados de la realidad del amor en su expresión concreta.

En esta experiencia estábamos compartiendo desde un lugar muy profundo sensaciones y energías que usualmente no nos permitimos vivir con nuestros amigos más cercanos.
A la noche, después de tanta movilización corporo-emocional, vino más tranquila y apacible con una sesión de “darsham” que es la oportunidad de estar frente a Vereesh y formularle una pregunta personal y escuchar su respuesta. En mi cabeza ya estaba la pregunta que iba a hacerle sobre cómo conciliar la Torá con Osho habiendo tantas cosas tan opuestas en apariencia. Fue muy interesante y aleccionador escuchar las respuestas que Vereesh iba dando a cada uno de los participantes ya que sus preguntas reflejaban cosas que también pasaban en mi vida. Cuando llegó mi turno, Vereesh se levantó y me dijo que no vea la Torá y Osho como factores opuestos excluyentes, que me anime a sacar lo mejor de cada uno de acuerdo a mi corazón. Una frase y sugerencia muy simple pero con una verdad clara , sencilla e irrebatible. Me encantó lo que me dijo, me calmó en ese momento pese a que seguía angustiado pensando en mi rabino y su forma de vivir tan diatralmente opuesta a lo que estaba vivenciando allí..

Luego del darsham se abrió la discoteca y fuimos todos a bailar. Era un momento de recreación y placer donde estaba bien aventurarnos y acercarnos a otras personas.
La sexualidad aquí era encarada como algo natural, nos animaban a que si te gustaba alguien te le acercaras diciéndoselo e invitándola a compartir con vos la cama, caricias o sexo, siempre cuidando las medidas de higiene y protección. Era un entrenamiento que se promovía el de ser directos en el deseo sin sentirse mal por ello. A mi me costó bastante hacer esto, me sentía trabado y me daba miedo ser rechazado. Por lo que estuve bailando un rato y después me fui a dormir con una sensación de frustración y excitación sexual.

El Domingo transcurrió bastante tranquilo. Por la mañana realizamos nuevamente la meditación AUM y luego los ejercicios respiratorios seguido del Osho-Do. Luego nos reuníamos en grupos de a 5 y compartíamos nuestras vivencias y como nos sentíamos. Cada vez que un miembro terminaba le dábamos un abrazo de apoyo. También tuvimos la oportunidad de hacer la meditación “No Dimention” de Osho que es muy hermosa. Entre cada ejercicio terminábamos muy traspirados, por lo que íbamos a bañarnos a la cascada que había allí. La experiencia de bañarnos todos juntos es algo que no me voy a olvidar. Estábamos formados uno detrás de otro esperando a la ducha. Había todo tipo de cuerpos y nadie parecía estar atento a nada. Como estábamos desnudos el cuerpo era algo natural y no había esa cosa fetichista exhibicionista. Aquí en Argentina estamos acostumbrados a relojear, mirar y criticarnos constantemente el cuerpo. Sin darnos cuenta vivimos una realidad limitada, muy sufrida y anti natural.


Se venía la noche y con ella el cierre del seminario. Nuevamente nos convocaron en el gimnasio ya que íbamos a hacer otra sesión de Darsham con Vereesh. Mientras lo esperábamos a él y a todo el equipo de terapeutas, empezamos a bailar. La danza era nuestra forma de conexión energética tal como Osho siempre propuso y llevó a cabo a través de su prototipo de hombre “Zorba el Buda”. En un momento que veníamos bailando extasiados y embriagados de alegría , llegó Vereesh y se puso a bailar con nosotros, fue increíble todos compartiendo juntos esa danza de conexión, plenitud y agradecimiento. El darsham comenzó y nuevamente cada uno podía formular una pregunta. Cuando llegó mi turno comenté que cuando me gustaba una chica tendía a dar vueltas y a no ser directo con ella terminando en un estado de gran frustración e impotencia. Veeresh se levantó y me respondió: “Pablo es hora de crecer, la vida es corta, si te gusta alguien sé directo y honesto, a las mujeres les gusta eso. Y si te dicen que no, por lo menos preguntales porque razón así por lo menos vas a aprender algo”. Después que me dijo eso me invitó a que esa misma noche me acercase a alguna de las chicas que había presentes y le diga que me gustaba y deseaba tener algo con ella. Escuchar eso me tranquilizó. Por supuesto esa misma noche no hice nada ya que me sentía trabado. Pero me hizo muy bien lo que me dijo sobre jugarme más y ser más simple y directo. Recuerdo también que Veeresh se había parado y le había dicho al moreno, en respuesta a una pregunta suya, que veía que él tenía un complejo de “bizcocho con leche” : creerse inferior a los demás por ser negro. Veeresh le pidió que se repita siempre y sepa que el es un hermoso ejemplar negro y que era hermoso por ser como era, es decir aceptando su singularidad. Muchas otras respuestas de él y su equipo me impactaron ya que si bien iban a dirigidas a otros, tenían que ver conmigo y el resto. El darsham terminó alrededor de las 23 hs. y después nos fuimos todos a cenar a una churrasquería que había por allí.

Al otro día Lunes volví a la ciudad de Porto Alegre y paseé unas horas por el centro admirando sus hermosas y atractivas mujeres. Después volví al centro y de ahí tomé un taxi para el aeropuerto y retorné a Buenos Aires. ¿Qué puedo decir? Conocí gente muy interesante sobretodo un argentino que vivía allí en Porto Alegre y estaba formándose como terapeuta y, o causalidad, era judío y había vivido en Israel. El fue quién me llevó al aeropuerto y con él estuve compartiendo muchas de mis sensaciones y conflictos referentes a la religión y lo que había vivido allí. Sabía que se había abierto una puerta que nunca estuvo cerrada y que siempre quise cruzar y vivir. Sentí que ahí estaba el desafío, en experimentar y abrir mis canales corporales – emocionales sin juzgar , solo observar. Volví a Argentina desde otro lugar, con menos respuestas y un montón de nuevas preguntas. Sobretodo más dispuesto a investigar y arriesgarme en la vivencia misma aunque eso me de miedo...

Lic. Pablo Nachtigall – Psicólogo
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