EL ESTRES

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El estrés es conocido como la enfermedad del presente.


Casi todos los seres humanos han experimentado, en el trabajo o en su vida privada, situaciones en las que se han sentido sobrecargados, irritados, nerviosos o inquietos. Uno se enoja, siente rabia o impotencia y desánimo.
El equilibrio entre tensión y relajación, actividad y descanso, estrés y tranquilidad está muy alterado en estos días.
El estrés es parte de la vida, e incluso ciertos niveles de estrés pueden aumentar el rendimiento. Sin embargo, un exceso de estrés puede causar enfermedades.
El estrés crónico, no solamente aumenta el riesgo de múltiples enfermedades, sino que también puede tener un impacto negativo sobre nuestra conducta; de tal modo, algunas personas en situaciones estresantes o bajo presión se comportan de una manera que daña su salud: fuman más, beben más alcohol, se alimentan mal. También aumenta el riesgo de accidentes, baja la capacidad de rendimiento, se cometen más errores y se siente un malestar generalizado.
La vida diaria está orientada al rendimiento, nos exige casi toda nuestra energía. Por ello es importante administrarla de la mejor manera, evitando así la sobrecarga.
El cómo enfrentar de buena manera una carga puede aprenderse. Esto no debiera limitarse al tratamiento de las consecuencias del estrés, sino más bien a la prevención.
No existen fórmulas universales y simples para la solución de situaciones estresantes. Lo que sí existe es información sobre medios adecuados para la superación del estrés personalizadamente y sobre cómo elegir adecuadamente estos medios.

Superar el estrés significa:

Uso adecuado de la energía del estrés,
Analizar la situación personal,
Equilibrar los estados de tensión y relajación,
Encontrar maneras para la relajación activa y el enfrentamiento del estrés,
Conocer distintos métodos para la relajación activa y el enfrentamiento del estrés,
Disminuir o prevenir las consecuencias del estrés,
Elegir, aprender y aplicar, en situaciones concretas, las medidas adecuadas,
Desarrollar un programa personal anti-estrés, y

Evaluar su eficiencia
¿QUE ES EL ESTRES?

El concepto de estrés viene del ámbito de la resistencia de materiales. Aquí se entiende como estrés la tensión y distorsión de metales o vidrios.
En la medicina y la psicología, el médico Hans Selye introdujo el concepto de estrés en el año 1950, describiendo algo similar: "Las cargas, esfuerzos, y molestias, a las que un ser vivo está expuesto día a día, en los diferentes ambientes en que se desenvuelve. Se trata de las obligaciones de adaptarse y las tensiones, éstas pueden sacar a las personas de su equilibrio personal y hacerlas sentir bajo presión tanto psíquica como corporalmente".
Se denomina estrés al estado en que nos encontramos y no a la causa. A ésta última se le denomina estresor.
El estrés es la reacción a estresores
Es una reacción tanto innata como adquirida que nos permite una adaptación rápida a las cambiantes circunstancias de la vida.
El estrés es una reacción de activación del organismo completo frente a estresores, es decir, frente a todo lo que se evalúa como una demanda, una amenza o un daño.

EL SENTIDO BIOLOGICO DEL MECANISMO DE ESTRES

La investigación acerca del estrés comenzó con el hallazgo de cosas que, siendo muy disímiles, desencadenan reacciones idénticas en el cuerpo humano: el frío, el calor, remedios, tristeza, alegría, etc. Hoy se sabe que dentro de estas reacciones similares existen diferencias, sobre todo en la secreción de hormonas.
Esto hace surgir la pregunta por el sentido del mecanismo del estrés. Para contestarla es necesario referirse al pasado de la humanidad.

El estrés es un programa genético muy antiguo. Aún nos comportamos de manera muy similar a nuestros antepasados y a muchos otros animales mamíferos. Originalmente, el sentido de la reacción de estrés fue la preservación de la vida a través de un mecanismo reflejo de ataque y/o huida. En caso de peligro se desarrolla una enorme fuerza física. Las glándulas suprarenales secretan adrenalina a la sangre. La actividad del simpático aumenta. Así se libera energía en los músculos y el cerebro, o se realiza una movilización fulminante de todas las reservas corporales. El pulso, la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria aumentan, el tracto digestivo se paraliza, los glóbulos rojos se diseminan para facilitar la recepción de oxígeno y la entrega de dióxido de carbono, el factor de coagulación aumenta.Dentro de muy poco tiempo el hombre está preparado para el ataque o la huida, esto se denomina "reacción de alerta" del cuerpo, la que sucede automáticamente frente a cualquier peligro potencial del bienestar.

De especial importancia es el sentido de control de la situación. ¿La domino, o me veo fracasado y me siento desamparado, agotado o desesperado?
En situaciones en las que uno ve desafiada su fuerza y su esfuerzo, y en las que depende de la lucha, huida o competencia; la energía de la reacción de estrés es algo productivo.
Situaciones en las que uno se siente abandonado, y no puede cambiarlas, muchas veces se producen sentimientos de desamparo y dependencia.
El estrés es un proceso vital y un mecanismos normal de defensa.
Al contrario de un animal o de nuestros antepasados, hoy raramente podemos luchar o huir. Las energías liberadas, si no son utilizadas, muchas veces se vuelven hacia uno mismo. Si la situación estresante pasa rápido, el cuerpo compensa los efectos de la activación. Sin embargo, bajo una situación de estrés constante se desarrolla una disposición de alarma permanente. Tal estrés mantenido muchas veces es causado por estresores subumbrales como por ejemplo ruidos, sobreoferta de estímulos o por situaciones psíquicas como las frustraciones, miedo o rabia.

CAUSAS DEL ESTRÉS: LOS ESTRESORES
¿Qué son los estresores?


Se entiende como estresores todas las exigencias tanto internas como externas. El organismo separa todos los estímulos en positivos o negativos. Todo lo que es agradable o útil es valorado como positivo. Todo lo que es desagradable, amenazante o sobrecargante, es valorado como negativo, es decir como un estresor.
Los estresores pueden ser también estímulos positivos que aparecen de una forma muy repentina, masiva o intensa y, frente a los cuales, uno no puede reaccionar de manera adecuada, o por lo menos cree no poder hacerlo.
Como se ha demostrado en los últimos años, son precisamente los (pequeños) enojos diarios, los responsables por el desarrollo de efectos dañinos a consecuencia del estrés.

Por ejemplo en el trabajo: el que tiene que desenvolverse diariamente con intrigas y enojos, en un ambiente desagradable, o el que se encuentra en un debate continuo con el vecino por ejemplo, sufre de estrés crónico.
Esto significa que uno debería conocer las situaciones personales que le pesan, pues sólo de esta manera es posible superar el estrés de una manera directa, y por ende, económica.
El estrés es una cosa individual
Todas las situciones que nos podamos imaginar que son vividas por el individuo como desagradables y/o amenazantes, pueden desencadenar estrés. Desilusiones, miedo al fracaso, subexigencia (laboral), inseguridades en la evaluación de las situaciones, son estresores especialmente fuertes.
Para el gerente de una empresa son estresantes, por ejemplo, sus múltiples viajes de negocio dentro de un corto lapso de tiempo. Para su secretaria son quizás las falsas excusas frente a los colegas y clientes de su jefe en ausencia de éste. Para el artista independiente, la necesidad de tener cada primer día del mes, el dinero para poder pagar el arriendo de su taller. Para la dueña de casa, quizás la próxima fiesta familiar en casa, y, para el hijo, el examen escolar al día siguiente.
Los estresores pueden ser generados también dentro de nosotros mismos. Podemos estresarnos con nuestros propios pensamientos, por ejemplo, mientras nos ponemos a pensar demasiado acerca de la opinión "negativa" que otras personas tienen acerca de nosotros, o de nuestros propios errores.
Aparte de la intensidad y la duración, la fuerza de un estresor depende además de las experiencias que uno ha adquirido en situaciones similares. Es más, también depende de la disposición hereditaria y de las condiciones de la situación misma.

Esto significa, que la dosis de estrés está definida por:
Frecuencia
Tipo
Duración
Intensidad

Evaluación individual, o sea la forma en que nosotros mismos valoramos la situación como amenazante, más allá de nuestro alcance o como superable.
En nuestro tiempo, la frecuencia de confrontaciones con eventos vitales (por ejemplo encontrarse con un animal salvaje) ha disminuido. Más común son las situaciones que desencadenan un estado de alerta permanente bajo el umbral, como por ejemplo el trabajo no terminado, el rumiar un problema hasta en la noche, las preocupaciones. Todos estos factores hacen que el organismo permanezca en tensión.
El estrés también puede ser una ayuda
El estrés incentiva el desarrollo posterior y motiva al rendimiento. Mientras nos encontramos en la fase de adaptación, el estrés nos puede llevar incluso a rendimientos máximos. Todos los esfuerzos mentales o físicos, todo proceso de solución de problemas, requiere de una cantidad determinada de energía de estrés.

Rendimientos extraordinarios son casi imposibles sin el uso del estrés de forma controlada. El atleta que se ha preparado psíquicamente para una competencia y que tiene sus reacciones de estrés exactamente controladas, usa esta energía en el momento adecuado con el fin de alcanzar el rendimiento máximo. Actores conocidos dicen: "yo me desenvuelvo en mi papel de la mejor forma, cuando tengo un poco de miedo al escenario".
El estrés es en primera línea positivo. Sólo demasiado estrés provoca enfermedades.
Entonces, ¿cuál es la dosis exacta de estrés?
Aquí la ciencia puede dar una respuesta exacta:
La relación entre rendimiento y estrés es igual a una curva en forma de "U" invertida (ver el gráfico). Muy poca tensión (o estrés) corresponde a un bajo nivel de rendimiento; éste llega a su máximo cuando la tensión alcanza mediana intensidad. Si el estrés continúa subiendo, entonces comienza a decrecer el rendimiento hasta un punto de impotencia.
Un nivel mediano de estrés implica un máximo de rendimiento.


EL ESTRES COMO ALGO PERSONAL
La evaluación de la situación puede variar bastante, es decir que las más diversas situaciones pueden ser percibidas como estresores. Además, hay diferencias entre las personas si perciben una situación como estresante o no.
¿A qué se debe esta diferencia?
El ser humano desarrolla a raíz de su disposición personal y de sus vivencias su actitud
su personalidad
sus destrezas y estrategias de superación
su resistencia, y llega de esta manera a una evaluación de la situación correspondiente. Es así que el estrés, muchas veces es autoconstruido. Incluso una situación objetivamente peligrosa desencadena estrés, sólo si uno reconoce el peligro y cree no poder superarlo: el pequeño niño que ha aprendido recientemente a andar en bicicleta, baja rápido un cerro con pendiente aguda, sin sentir ningún miedo. El no reconoce el peligro y cree que puede maniobrar la situación.
De la misma manera, situaciones neutrales pueden ser percibidas como desagradables y estas mismas situaciones entonces, pueden producir estrés. Por ejemplo, el mensaje encontrado en el buzón de correos con la petición de ir a la oficina postal a recogerlo, y que desencadena grandes temores relacionados a su posible contenido. Luego descubrimos con asombro que sólo se trataba de la nueva tarjeta de crédito.
Los seres humanos también se diferencian de acuerdo a sus evaluaciones de sus propias reacciones de estrés. Mientras una persona solamente se da cuenta que esas reacciones existen y permanece tranquila, otra persona no sólo lo nota, sino que también se enfada y se involucra en la situación.
Cuando alguien cree estar completamente desamparado en una situación determinada, muestra reacciones de estrés mucho más fuertes en comparación a si se sintiera soberano de la misma situación.
Seres humanos que a raíz de su experiencia, y de acuerdo a sus capacidades y posición creen poder manejar un desafío de manera activa, se encuentran en menor riesgo de sufrir las consecuencias negativas del estrés, comparados con personas que se sienten dirigidas por fuerzas ajenas y externas, o sea por el medio, y por ende, se comportan de una manera pasiva y resignada: "no importa lo que yo haga, es mi destino que otros decidan sobre mí".

SÍNTOMAS DEL ESTRÉS
Cada persona responde de una forma distinta al estrés: se pueden experimentar síntomas de ansiedad, por ejemplo ataques de pánico o dolores de cabeza, o quizá molestias gastrointestinales o trastornos de sueño.
Según las investigaciones, parece ser que hay una diferencia entre los sexos: los hombres tienden a estar irritables y agresivos y a caer en conductas adictivas, mientras que las mujeres son más propensas al retraimiento o a sentirse deprimidas. Cuando las hormonas relacionadas al estrés, como la adrenalina, recorren el organismo, podemos padecer insomnio, aunque hay quien insiste en que por muy estresado que esté siempre duerme bien. Los síntomas del estrés están interrelacionadas y, a menudo, por un "efecto dominó", un síntoma dispara otro.
Por ejemplo, el estrés puede provocar una sensación de pánico que lleve a la consiguiente aparición de miedos y fobias o de inquietudes que acaben produciendo síntomas de inseguridad y depresión.
Como el estrés se va desarrollando paulatinamente, los síntomas se van haciendo crecientemente más agudos y notorios.
Otros síntomas pueden ser:
Hiperventilación (respiración rápida y corta) , Pérdida de apetito, Trastornos del sueño, Fatiga crónica, Incremento en el ritmo cardíaco (taquicardia), Nauseas
Problemas de digestión o diarrea, Mareos, Sensación de tener apretado el pecho, Pesadillas, Transpiración excesiva, Músculos tensos, Sequedad en la boca, Animo depresivo (decaido) , Confusión , Rabia, Agresiones injustificadas hacia los demás, Desamparo, Sentirse "bajo presión", Cambios bruscos de ánimo, Apatía , Problemas de concentración, Problemas de memoria, Baja del rendimiento, No poder dejar de pensar en una cosa (rumiación), Sensación de tener la mente "vacía" o bloqueo mental , Pensamientos catastróficos (p.ej. "esto va a salir mal"; "nunca lo lograré", etc.), Incapacidad para tomar decisiones (importantes)

Es muy importante tomar conciencia de estos síntomas, para poder tomar medidas antes de que se produzcan dificultades o enfermedades más graves.


CONTROL DEL ESTRÉS

Para combatir el estrés hay diferentes posibilidades de acción, algunas dependen del medio que nos rodea, otras dependen más de la persona, pero un cambio en uno u otro lado será significativo ya que ambos ámbitos se influyen mutuamente. A continuación, mencionamos algunos cambios que pueden adoptarse para aminorar o eliminar del todo el estrés:
1. Como la generación de estrés depende de la percepción de la realidad, es importante desarrollar una actitud positiva. En una buena medida, cómo nos va en la vida depende de nuestras expectativas y de la manera en que abordamos las alternativas que la vida nos ofrece a cada momento.
2. Revisar los hábitos personales es una buena medida porque permite realizar cambios concretos y pequeños que pueden ser de mucha utilidad. Por ejemplo, ¿realmente se dedica a distraerse o descansar los fines de semana?, ¿se deja suficiente tiempo para levantarse y desayunar calmadamente todos los días?, ¿es sana su alimentación?, etc.
3. Practicar ejercicios físicos. El estrés se manifiesta, frecuentemente, como una tensión o cansancio corporal. Paradojalmente, el ejercicio físico (gimnasia, deportes) descarga las tensiones y permite relajarse como un proceso natural.
4. Realizar actividades recreativas. Es importante no sólo relajar el cuerpo sino también la mente. No hay nada más reconfortante psicológicamente que practicar hobbies (dibujar, pintar, tocar un instrumento musical, jardinear, tallar, hacer cerámica, etc.) porque se desarrolla la creatividad y se invierte tiempo y energía en una actividad placentera en sí misma. Es importante también, que el trabajo sea "visto" como una oportunidad de desarrollarse, tratar de encontrarle el lado entretenido, buscarle el sentido que tiene, para disfrutar de él y no acumular tensión.
5. Realizar actividades sociales. Conversar es una muy buena forma de desahogarse y eliminar tensiones. Para ello es importante cultivar auténticas amistades, darse el tiempo para visitarlas y compartir actividades con otras personas. Sin embargo, es necesario que las actividades sociales respondan a un auténtico interés y no se transformen en rutina o compromisos ineludibles que, finalmente, agotan en vez de relajar.
6. Practicar actividades de relajación propiamente tal, como yoga, meditación, relajación muscular, etc.
7. Responsabilizarse por la propia vida: cada uno es responsable de lo que piensa, lo que hace, lo que siente y lo que decide, y de sus consecuencias. Si uno no se hace responsable de ello, no luchará por cambiar lo que se puede cambiar y culpará a los demás o a las circunstancias de su forma de pensar y sentir. La persona que no se hace responsable de su vida es una víctima.
8. Ser más flexible: todos tenemos necesidades, pero cuando se vuelven demasiado urgentes, aparece el estrés. Es importante intentar adoptar una filosofía flexible: cambiar lo que se pueda y aceptar lo demás.
9. Aceptar que la realidad es una mezcla de cosas buenas y malas: esto implica aceptar que no siempre se tiene la razón, que las cosas cambian y que las cosas no siempre son totalmente blancas o totalmente negras. A veces es bueno aceptar que es suficiente con hacer las cosas lo mejor posible.10. Disfrutar el momento: de vez en cuando es bueno reducir la marcha de la propia vida y pensar en el mundo que nos rodea y en lo que es importante en la vida. Es importante disfrutar el proceso por medio del cual cumplimos nuestros objetivos y no sólo disfrutar del resultado. Es bueno darse tiempo para entretenerse, para reírse, para hacer cambios.
11. Aprender a convivir con la frustración: es necesario incorporar la frustración como una parte de la vida, percibirla como una oportunidad para esforzarnos más, para valorar otros aspectos de la vida, para sentirnos seres humanos y para fortalecer nuestro espíritu ante la adversidad.
12. Aceptarse y cuidarse: todos somos una mezcla compleja e imperfecta de cosas buenas y malas, puntos fuertes y flacos. Cada uno es un ser único; es importante valorarse a sí mismo, aprender a cuidarse, sin sentirse culpable por ello; esto implica, cuidar el cuerpo, comer alimentos sanos, hacer ejercicios y premiarse de vez en cuando.
13. Expresar sentimientos positivos y negativos: expresar lo que uno piensa y siente, de manera sincera y asertiva, sin avasallar a los demás, es una experiencia liberadora. Es importante aprender a decir "no", aceptar que los deseos de los demás pueden ser diferentes a los propios y que eso puede producir rabia, tristeza y decepción y que es bueno expresar estas emociones en forma adecuada.
14. Fijarse objetivos: es muy importante decidir que es lo que uno quiere de la vida y qué es lo realmente importante para uno. Es bueno definir objetivos tanto para el corto como para el largo plazo en todos los aspectos, porque sirven para darle sentido y orientación a la vida. Es necesario comprometerse con estos objetivos, pero de manera flexible, considerando las circunstancias y los cambios. Los objetivos deben ser realistas y consistentes con los propios valores, pero también debe considerarse una cuota de frustración como inherente al proceso de consecución de los objetivos.
15. Pensar racional y creativamente: muchas veces son mejores las soluciones propias en vez de aceptar lo que los demás digan; es bueno estudiar diferentes alternativas antes de tomar una decisión, identificar y rechazar las ideas rígidas y tomarse la libertad de optar por soluciones nuevas y creativas.
16. Administrar el tiempo y mantener el equilibrio: hay que mantener un equilibrio entre el trabajo y el ocio, entre la familia y los amigos, los asuntos serios y la diversión, la compañía y la soledad. Para mantener un buen equilibrio hay que tener claras las propias prioridades e invertir el tiempo, un recurso crecientemente más escaso, de acuerdo a lo que se considera más importante, sin dejarse llevar por las presiones externas.
17. Desarrollar aficiones: la relajación muchas veces se encuentra en la realización de actividades intrínsecamente satisfactorias. Es importante experimentar hasta encontrar aquellas actividades que resultan apasionantes y estimulantes; es bueno que los intereses sean variados y dedicar tiempo y energía a desarrollarlos.
18. Establecer vínculos estables: el sentirse realmente escuchado y compenetrado con otras personas es una experiencia muy reconfortante que puede estar muy al alcance de uno. Para desarrollar los vínculos es importante comunicarse abiertamente y escuchar realmente a los demás, aceptarlos como son en vez de intentar cambiarlos, dedicarle selectivamente el tiempo suficiente a la pareja, el mejor amigo y/o los hijos, en definitiva, valorar a la gente con las que uno se siente más relajado y siente que puede ser uno mismo.


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