Ciudad de Buenos Aires - Barrio de Palermo en Palermonline Noticias - Fecha 2-11-2005 Argentina

Una historia

FIDEL Y MARADONA MUCHO MAS QUE SHOW

Buenos Aires, 1 de noviembre (Por Daniel das Neves (*), especial para ANC-UTPBA).- Las cosas no pasan porque pasan. Esa demostración de afecto, agradecimiento y de orgullo por estar al lado de quien estaba, brotaban de un Diego feliz, con una sonrisa que desbordaba la geografía de la cara frente a millones de personas que escuchaban que él había estado con “el más grande de todos”, un Fidel que cubrió de ternura ese encuentro en La Habana, sin poder ocultar el asombro por ser destinatario de un reconocimiento cuya medida sólo es comparable con lo que significa el propio Diego.

No se trató de un show televisivo que permitiera consolidar la supremacía de una serie de programas que concluyen el próximo lunes, aunque para muchos –incluso para parte, seguramente, de quienes lo pensaron y ejecutaron- lo haya sido, imbuídos visceralmente de la lógica mediática que los desvive. No se trató, tampoco, de una pieza periodística tradicional, que se preste a ser analizada en esos términos: es más, ya se escucharán algunas voces de supuesto rigor profesional descalificar lo visto porque Diego fue complaciente, explicitó su admiración y porque tres de cada dos palabra fueron elogios.
Y desde la ignorancia, la intencionalidad política o una arrogancia herida por no haber sido el interlocutor frente a Fidel, se hablará de oportunismo compartido entre ambos, aunque con motivos diversos.

Las cosas no pasan porque pasan y muchas veces no pasan por lo que se dice que pasan. Sucede que hay ciertas realidades que duelen, porque se salen de cuadro: no puede ser que el más grande, el más querido, el ídolo, el que fue y volvió del abismo sea la expresión de semejante felicidad –a la que pone palabras contundentes que respaldan la forma de vida y el sistema que eligieron Fidel junto 11 millones de cubanos- que en palabras sencillas se depositaba en ese emblema del anticapitalismo.

Entonces, reaparecerá el Diego contradictorio, que no deja de ser simpático pero que se colocará en el centro de las críticas –sutiles y no tanto-, que apelarán a archivos generosos que amortiguarán el impacto de un Diego sacudiendo esa realidad que el poder de los poderosos naturaliza. Aún sabiendo que Diego no se haya propuesto para encabezar ninguna revolución en el país.

Fidel y Diego estaban juntos por otras cosas que dinamitan cualquier miserable especulación. Es que ese hallazgo periodístico –si se quiere- que Diego se permitió es consecuencia de una relación que tiene un punto de partida, que va más allá de La Noche del Diez, y que tuvo varias paradas intermedias a lo largo del tiempo, hoy convertido en un pequeño tramo de una historia.
Se estaba por cumplir un año de la consagración de Argentina –y de Diego- en el Mundial de México cuando los cubanos decidieron premiarlo como el mejor deportista de 1986. Entonces un periodista argentino se encargó de invitarlo y el sí del Diego fue ratificado por quien tuvo la última palabra, Claudia. No eran épocas de un sí fácil para visitar Cuba y menos aún para el que ya era el deportista más famoso del mundo.

Ya en la isla, y disfrutando de una tarde en Varadero, llegó el llamado: había que trasladarse de urgencia a La Habana, porque el Comandante Fidel Castro los iba a recibir. Y hacia allí partió toda la comitiva –que junto a Diego y Claudia integraban doña Tota, una Dalma de apenas cuatro meses y el preparador físico Fernando Signorini- para arrancar a las 23.40 del 28 de julio de 1987 el primer encuentro, que concluiría pasadas las 3 de la mañana del miércoles 29.
Para el periodista que compartió toda la charla –en su condición de tal pero también en su rol de invalorable puente- había quedado la convicción que se trataba de sólo un primer contacto, con señales claras de respeto y admiración, donde las dosis de afecto empezaban a expresarse. Es que la calidez del clima ganó tanto a todos los presentes que cuando la pequeña Dalma decidió comer, Claudia resolvió no aceptar una invitación de Fidel para trasladarse a otra sala y sacó su pecho para que mientras su hija se alimentaba ella no se perdiera nada de lo que allí sucedía.
Y Diego, Rey futbolístico en ejercicio, le dijo esa madrugada de julio del 87 al periodista, sin millones de personas como testigos, que acababa de estar con alguien “que es una enciclopedia. Verlo fue tocar el cielo con las manos. Que los cubanos se queden tranquilos porque lo tienen. Es una bestia que sabe de todo, con una convicción que explica cómo pudo hacer lo que hizo con 12 hombres y tres fusiles. Ya le dije que cuando tenga un rato libre me llame para charlar. Yo me invité solo”.

Sin saber que al mismo tiempo Fidel le decía a sus colaboradores: “me gusta ese chico, es humilde, sabe muy bien de donde viene. Va a ser lindo tenerlo otra vez por acá”.
Carlos Bonelli, el periodista del que hablamos, trabajó en El Gráfico, Estadio, La Razón, fue Jefe de Deportes del diario Sur, director de la revista El Clásico, corresponsal en Europa del diario deportivo Olé, coautor del libro “Raúl, el futuro”, una biografía que anticipaba lo que sería la trayectoria del jugador del Real Madrid cuando este tenía apenas 19 años. Admirador integral de Diego, profesional de lujo, amigo de la Revolución cubana, Bonelli concretó su deseo convencido que era apenas el inicio de una relación Fidel-Diego que perduraría con el tiempo. Y no se cansó de decirlo. Convencido como sólo él se convence.

Hoy, cuando millones fueron testigos de una relación tan vital y conmovedora –donde el gesto de Fidel golpeándose la frente con su mano de largos dedos cuando Diego le mostraba orgulloso el rostro del Comandante tatuado en la pierna izquierda fue, tal vez, el momento más sublime-, que no da lugar a miradas irónicas, burlonas ni descalificadotas, vale tener en cuenta que las cosas no pasan porque pasan. Y vale recordar esa actitud de Carlos Bonelli, impedido de desarrollar su profesión desde el 13 de octubre de 1996 a raíz de un grave accidente automovilístico, sobre todo porque se concibió desde el desinterés individual, el compromiso profesional y la solidaridad generosa que no escatima recursos a la hora de aportar en la búsqueda de un hombre mejor, de no equivocarse acerca de quien es el enemigo de la humanidad y de quienes contribuyen, desde el lugar que sea, a hacer más digna la vida.

“Fidel y Diego. Castro y Maradona –decía Bonelli en el final de la nota que realizó con motivo de aquel primer encuentro- quedan para la historia. Claro que en distintos tomos...”

Si, Carlitos Bonelli tenía razón. Sólo que ahora parece que hay capítulos de un nuevo tomo que los tiende a juntar.
Continuará, ¿no Carlitos? (ANC-UTPBA).
(*) Periodista, secretario General de la UTPBA

 


Entrevista de Diego Maradona con Fidel Castro
“SI YO FUERA EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS NO IRÍA A LA CUMBRE”


Buenos Aires, 1 de noviembre (ANC-UTPBA).- “Si yo fuera el presidente de Estados Unidos no iría a la Cumbre”, manifestó el presidente cubano, Fidel Castro, durante la entrevista realizada por Diego Maradona que se emitió en el programa “La Noche del 10” en relación a la masiva resistencia por parte de la gente a la presencia de George W. Bush en la Cumbre de las Américas.
El líder de la revolución cubana agregó que “es mejor que (Bush) busque un pretexto y no vaya. El ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas, que impulsan los EE. UU.) está muerto y enterrado”.
Maradona le anticipó a Fidel su participación en la marcha en repudio a la presencia de Bush en Argentina, a lo que el líder cubano lo felicitó y le recordó “la capacidad para multiplicar” que el ex futbolista tiene cada vez que realiza una acción pública.
En relación a la ausencia de Cuba de la Cumbre de presidentes debido a que no fue invitada, el mandatario señaló que “por una cuestión de dignidad elemental no iríamos a la Cumbre de Presidentes, ni volveremos a la OEA (Organización de Estados Americanos)”, y recordó la complacencia que esta organización tuvo ante los regímenes dictatoriales que castigaron, violando todo tipo de derechos humanos, a América Latina.
En el reportaje, que se realizó la semana pasada en La Habana, Castro recordó la organización y la lucha del pueblo cubano que luego culminó con el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista, los numerosos atentados pergeñados en su contra, recordó la figura de Ernesto “Che” Guevara, y también la primera vez que Maradona estuvo en la Isla, en 1987, junto a su preparador físico, Fernando Signorini y al periodista Carlos Bonelli, por entonces miembro de la UTPBA.
“Me han matado tantas veces que el día que me muera no lo van a poder creer”, bromeó Castro en referencia a las especulaciones que siempre se hacen respecto de su salud y a las “600 veces” que han intentado matarlo, “de las cuales por lo menos 10, y está demostrado, han sido planeadas por la CIA (Central de Inteligencia Americana)”

Fuente: (ANC-UTPBA).

 

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