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PROGRAMACIÓN DICIEMBRE 2006

Generación II Nuevo cine argentino Durante todo el mes

 

Fuente: malba.cine palermonline
Fecha:
30 - 11 - 2006

1. Ciclo

Generación II

Nuevo cine argentino

Durante todo el mes

  

2. Estreno

El Gauchito Gil (Argentina, 2006), de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

Jueves a las 22:00 y sábados a las 22:30, a partir del sábado 9 de diciembre

  

3. Trasnoches

El Extremo Oriente

Durante todo el mes

  

4. Ciclo

Los misterios de la filmoteca

(Grandes películas que no conoce nadie)

Jueves y viernes, de 14:00 a 16:00, en continuado.

  

5. Continúa - Film del mes XXIV

Opus (Argentina, 2004), de Mariano Donoso

Domingos a las 20:00

  

6. Continúa - Estreno

Hamaca paraguaya (Argentina, 2004), de Paz Encina

Sábados y domingos a las 17:00

  

7. Continúa - Estreno internacional

Tropical Malady (Thailand-France-Germany-Italy, 2004), de Apichatpong Weerasethakul

Viernes a las 22:00 y domingos a las 21:30. Entrada especial: $9. Estudiantes y jubilados: $4,5.

  

8. Continúa

Río arriba (Argentina, 2004), de Ulises de la Orden

   

9. malba.cortos 

Jueves y viernes a las 18:00, a partir del 8 de diciembre. Entrada libre y gratuita

10. Ciclo Petrobras

Plata quemada (Argentina, 2000), de Marcelo Piñeyro, basada en un libro de Ricardo Piglia.

Viernes 15 a las 20:00. Entrada libre y gratuita

   

11. Grilla de programación

 

1. Ciclo

Generación II

Nuevo cine argentino

Durante todo el mes

malba.cine continúa dando un espacio privilegiado al cine independiente argentino, esta vez, a través de la revisión de los seis estrenos argentinos de 2006 incluidos dentro del ciclo Films del mes; estrenos nacionales; preestrenos de films terminados durante el año, y algunas películas que han tenido poca difusión en el circuito tradicional, con la esperanza de ofrecer al público una nueva oportunidad de encontrarse con ellas.

 

BALANCE FILM DEL MES

Cándido López, los campos de batalla (2005), de José Luis García, Largometraje documental. 102´.

"Cándido López fue el gran pintor argentino del siglo XIX y, al mismo tiempo, un artista único en su manera de pensar y representar la "escena pictórica". Es esa singularidad, justamente, la que llevó a José Luis García a hacer un film documental que contemplara varias premisas simultáneas: que tenga la forma de un viaje, a la manera del que emprendió el propio López; que busque reproducir la célebre perspectiva imposible desde la cual organizaba sus cuadros de batalla, alusivos a la guerra de la Triple Alianza, uno de los temas abordados por el cine argentino; que dé cuenta del propio proceso de cineasta con su personaje; y, por último, que no pierda ese espesor documental que le brindan lugares que permanecen intocados, los cuadros que reproducen con obsesiva fidelidad momentos específicos de los combates o la espera de los combates, y los diarios escritos por López durante la campaña.

García sale victorioso de todos estos posibles tropiezos y logra una película que ni venera, ni se pone por encima de su personaje, que no lo mira desde arriba como miraba López sus paisajes sino de frente, tan apasionada como distanciadamente, muy conciente de que al evocarlo, al cercar sus aristas, lo está construyendo, se está apropiando de él. Como si fuera una Apocalypse Now mesopotámica, como si la lucha de García por su objeto inasible fuera igual a la de Willard o, mejor, quizás a la del mismo Kurtz, este es un viaje que no se parece a ningún otro."

Sergio Wolf

Sommer (2005), de Julio Iammarino. Largometraje documental. 72´.

En Sommer se entrelazan, a modo de fragmentos, las historias de un grupo de enfermos de lepra que viven en un pequeño pueblo dentro del Hospital Nacional Baldomero Sommer. Vivencias, dolores, pequeñas dichas, momentos cotidianos que arman ese universo aislado en el que habitan. Es posible también encontrar en esta película delicada y frágil como sus protagonistas, una metáfora sobre el país que rodea a Sommer. Esa persistencia en vivir pese a todo, en reconstruirse desde lo pequeño después de haber hallado el mal, la enfermedad, dentro de cada uno. Melancolía sí, pero también esperanza. Eso es Sommer. Una pequeña flor que no se marchita.

El último confín (2004), de Pablo Ratto. Largometraje documental. 60´.

El film acompaña la labor del reconocido Equipo Argentino de Antropología Forense -creado hace veinte años para investigar la desaparición forzada de personas y los entierros clandestinos- en el Cementerio de San Vicente de la ciudad de Córdoba, donde se ha encontrado una fosa común con los restos de más de 120 personas. Allí se desarrolla un trabajo riguroso y paciente, una larga espera de amigos y familiares, una experiencia del tiempo que la mirada del documental respeta y transmite. Espera que finalmente culmina con las emotivas escenas de la recuperación y devolución a sus familias de los escasos restos identificados. El último confín es un documental acerca de la exhumación de esta tumba, de quienes trabajan para identificar a los allí enterrados, de la búsqueda esperanzada de los familiares, y de la historia de cuatro de ellos que lograron, contra toda posibilidad lógica, recuperar los restos de sus seres queridos luego de 27 años de espera. Una pequeña batalla ganada a través de una acción colectiva, profesional y política.

Película declarada de Interés Cultural y Parlamentario por la Honorable Cámara de Senadores de la República Argentina.

Samoa (2005), de Ernesto Baca, c/ Gadea Quintana, Laura Amor, Graciana Urbani, María Isabel Chiapetti, Ricardo Holcer. 70´.

Créase o no, Ernesto Baca filmó Samoa en Súper-8, ese formato que parecía haber muerto para siempre hace décadas, desde que existe el video. Mucho más difícil es creerlo viendo la película, que tiene una calidad técnica, un acabado de imagen y sonido de la más alta sofisticación. Filmada casi enteramente en blanco y negro (salvo unos estallidos de color aquí y allá, que son como sacudones en la retina), en su segunda película, Baca lleva al extremo lo intentado en su opera prima, Cabeza de palo (2002, exhibida también en el BAFICI), que renegaba de la narración tradicional, diálogos y actuaciones. Aquí es ya el puro devenir de imágenes y sonidos, a la manera de un Stan Brakhage, Michael Snow u otros nombres canónicos del experimentalismo cinematográfico. No hay otra lógica para explicar el orden y la secuenciación de las imágenes de Samoa —figurativas o geométricas, tomadas a la realidad o grabadas sobre el celuloide— que no sea la del sueño, la sensación o la pura asociación rítmica y musical. Y sin embargo, si el espectador se entrega a lo que el realizador le propone, esa sucesión llega a impresionar la retina con una pregnancia casi hipnótica. Titánico trabajo artesanal, de un grado de minucia casi inimaginable, el propio Baca trabajó, procesó y montó cada fotograma, de tal modo que no haya un solo encuadre que reproduzca la realidad mecánicamente. El resultado es un viaje (o un trip, depende del estado en que cada uno la vea) que, como todos los que de veras vale la pena emprender, arrastra de tal manera que daría la sensación de que, durante una hora y poco más, el mundo exterior ha desaparecido para siempre.

Porno (2006), de Homero Cirelli .c/ Natalia Miró, Celeste del Río, Beatriz Yorio, Alejandro Fella. 82.

Que nadie se confunda: Porno, el cuarto largometraje de Homero Cirelli, es mucho más y mucho menos que pornografía.

Se trata de una película que, como es habitual en el cine de Homero, juega con el formato del documental para llevarlo a sus límites (a su extenuación: allí donde el documento se transforma en monumento). Porno es mucho más -y mucho menos- que documentalismo y es más bien un raro ensayo cuyo mérito principal radica en haberse propuesto separar obscenidad y pornografía. Lo porno de Porno es apenas su pretexto: un grupo de personas (de personas corrientes, habría que agregar) se reúne en una casaquinta para realizar una película pornográfica. y la cámara de Cirelli -como si se tratara de un mero making off- registra el proceso de registro de esas hipotéticas algarabías de la carne.

Opus (2005), de Mariano Donoso. Largometraje documental. 86´

Opus ve que es, ante todo, un gran mirador, un imaginario. Ve al propio Sarmiento, la silenciosa devastación del terremoto, la mitología provinciana que Donoso aprendió y vivió en su infancia; Opus ve la paradoja y el humor en un tiempo recordado como de "crisis"; Opus ve a Escipión el Africano en una vigilia atroz y a la vez plácida; ve a Sugo, acaso su más digno personaje, soñar con hombres a caballo que formaban la Patria.

Ya se ha dicho que toda opera prima es deliberadamente barroca. Creo, como Leibnitz, en una tristeza esencial de las cosas, cerradas e incomunicables. Si Opus es finalmente un film (la hipótesis no ha sido aún comprobada), es por su deseo de mostrarlas a pesar de ese carácter inescrutable. En todo caso, Opus es sólo eso, un objeto lumínico formado por una pantalla y por un observador; un objeto que existe durante dos fugaces horas, la única realidad que importa.

Si su nombre es algo seco y seguramente muy ambiguo, es al menos el único nombre posible. Opus trata de verlo todo: realidad, ficción, sueño, presente, pasado, comedia, tragedia. Una suerte de odisea local, una demasía, una bravuconada.

Mariano Llinás

PREESTRENOS

Los próximos pasados (2006), de Lorena Muñoz. Largometraje documental. 85´.

Expulsado de Estados Unidos y de su México natal, el muralista David Alfaro Siqueiros (1896-1974) llega a la Argentina en 1933. Natalio Botana, director del diario Crítica, lo contrata para realizar un mural en el sótano de su villa Los Granados. Con la ayuda de aprendices como Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo y Juan Carlos Castagnino, Siqueiros concreta allí "una visión algo etílica, como la de estar parado en el centro de una burbuja transparente en el fondo del mar", que desafía la perspectiva al cubrir paredes, piso y techo de la habitación. Tres meses más tarde, el pintor abandona la Argentina para siempre; tras la muerte de Botana, el mural cae en el olvido. Hoy está encerrado en contenedores, esperando la resolución de un largo conflicto judicial.

No es fácil representar una obra cuyo ocultamiento es legendario. Con variedad de recursos, desde una minuciosa recopilación de archivo hasta la realización de una réplica, la cámara de Lorena Muñoz consigue introducirnos en esa habitación oscura, reconstruir la seducción de la imagen perdida, y despertar una vez más el asombro y la emoción.

María y Juan (No se conocen y simpatízan) (2005), de David Bisbano. c/ Manuel Toyos

Eugenia Fiorentini, David Gutierrez, Graciana Urbani. 85´.

Chica y chico se conocen por Internet. Es decir, se conocen pero nunca se vieron. La breve parte inicial de la segunda película de Bisbano presenta a los personajes y plantea rápidamente el nudo: un poco por presión de sus amistades, Maria y Juan planean un encuentro.

A partir de ahí, Bisbano se dedica a hacer una película con dos personajes que tienen el objetivo de encontrarse. Y nada más. Argumento mínimo para un film que aprovecha al máximo su planteo. A la pregunta "¿cuándo se encontrarán?", Bisbano contesta con espera y suspenso, y con una musicalización muy pertinente. Buenos Aires es, al comienzo, un paisaje bien aprovechado. Con el correr de los minutos y los desplazamientos de María y Juan, los rincones de la ciudad se irán convirtiendo progresivamente; no es un entorno realista reconocible —cualquiera que conozca el centro de la ciudad lo notará-, sino que empezarán a conformar un clima urbano extraño. Y si se le puede agregar más adjetivos, un clima maligno, inocente, nocturno y diáfano.

El amarillo (2006), de Sergio Mazza c/ Gabriela Moyano, Alejandro Barratelli, Myrtha Frantinni. 90´.

Un hombre llega a un pueblo. Es de noche. Nunca hay silencio: insectos, sapos y perros hacen ruido constante. El hombre parece venir de Buenos Aires y parece necesitar hablar más que los habitantes del lugar, cuyo promedio de palabras por diálogo es muy bajo. La cámara, por su parte parece espiar lo que sucede. Empieza un encuentro "hombre-mujer". Ella lo ve medio alfeñique, hasta duda que pueda llevar unas bolsas no muy grandes de "la compra". El sol cae a pleno en La Paz, Entre Ríos. Ella: "¿De dónde eras vos?"; él: "De Olivos, ¿conoce?". Silencio. Él busca trabajo, más bien casa y comida, una mínima pertenencia, en el bar-burdel, punto de encuentro del pueblo, controlado y gobernado por mujeres, en donde ella, Amanda, es la reina. Y canta con hermosura.

La ópera prima de Sergio Mazza diseña un territorio hecho de una pareja protagónica, música que entra en los momentos precisos, un río entre el paisaje y una bienvenida conciencia de que el ascetismo narrativo de alto vuelo no impide la empatía, la calidez ni la poesía.

A propósito de Buenos Aires (2006), de Manuel Ferrari, Alejo Franzetti, Martín Kalina, Cecilia Libster, Francisco Pedemonte, Clara Picasso, Matìas Piñeiro, Juan Ronco, Andrea Santamaría, Malena Solarz, Nicolás Zukerfeld. 80´.

"Once directores jóvenes se reunieron para colaborar en este proyecto atípico, no sólo por su ficha técnica sino por su estructura narrativa. Hay varias escenas solamente unidas entre sí por la ciudad, más una presencia conceptual que un punto geográfico preciso. Ninguna de esas escenas llega a definir una única "historia", debieran ser completadas por el espectador. O, mejor, como si no hubiera necesidad de comenzar y terminar porque, en última instancia, esa no es más que la forma convencional de contar historias, y estos once directores jóvenes quieren tratar otra cosa. En ese sentido, es una película insolente, y es probable que esa libertad expresiva irrite a muchos espectadores (de hecho, sucedió con algunos de los programadores del BAFICI 2006). Pero es el tipo de insolencia que debería ser bienvenida en un contexto como el cine argentino, que cede con facilidad a la tentación del conformismo. Porque lo más curioso es que esa otra cosa funciona, a veces porque las escenas en cuestión son lo suficientemente enigmáticas como para intrigar y estimular la imaginación, y otras porque de cada uno sus planos se desprende algo raro y seductor, parecido a la poesía."

Fernando Martín Peña.

 

El exterior (2006), de Sergio Criscolo. Pablo Goyochea, Ana Ines Kukurutz, Susana Britez, Hernan Amejeiras, Eduardo Landsmann, Juan Villareal, Agustín Matías Tartari, Sergio Criscolo. 117´.

Sergio está por regresar a Buenos Aires luego de vivir seis años en España. Antes de volver, captura diversos momentos de la vida cotidiana de siete de los argentinos con los que se cruzó durante su estadía en Barcelona: Hernán, un periodista que se enamoró de una francesa y esto hace más difícil su retorno; Susana, que a los 40 años se fue de la Argentina escapando de su marido y buscando un futuro mejor; Eduardo, de 65 años, y su sobrino Juan, de 30, que comparten un mismo destino producto de la represión en los 70; Ana, que emigró para hacer un doctorado y la acompañó su novio Pablo. Ahora ella quiere regresar a Buenos Aires y él, no. Y, finalmente, Agustín, que fue a probar suerte y reparte volantes a la vez que aprende saxo en el Conservatorio.

Con ellos el director también comparte impresiones de lo que es ser un inmigrante; qué significa la patria en la que se nace y cómo ven ellos su propio futuro.

París Marsella (2005), de Sebastián Martínez. Largometraje documental. 70´.

"Una tarde de lluvia, en mayo de 1982, Julio Cortázar y Carol Dunlop dejan París para emprender una aventura atípica: recorrer los 800 kilómetros que separan París de Marsella en 33 días, deteniéndose en todos los paraderos, sin salir ni una sola vez de la autopista. Como los expedicionarios del pasado, los escritores se proponen llevar un libro de bitácora donde intentarán dejar constancia de la experiencia de vivir ‘un mes fuera del tiempo’ .

Veinte años más tarde, mi mujer y yo nos propusimos repetir la experiencia. La autopista entonces, se convirtió en nuestro terreno de juego. Con el libro de Cortázar como guía y una cámara de video en lugar de una máquina de escribir, iniciamos nuestra aventura/homenaje y, sin duda, las vacaciones más extrañas que hasta entonces habíamos tenido.

‘¿Qué vamos a descubrir al entrar en un ritmo de camellos después de tantos viajes en avión, metro, tren?’, se pregunta Cortázar a la hora de emprender el viaje. Sólo hay una manera de saberlo. Detenerse es viajar."

Sebastián Martínez

Tierra Seca (2005), de Alejandro Alonso Blanco y Leonardo Demarco, c/ Sonnia Demonte, Alfredo Zenobi. 63´.

"En algún paraje más o menos despoblado al costado de la ruta, bajo un sol abrasador, una mujer ensimismada en su pobreza pasa los días en tareas domésticas y al cuidado de su pequeño recién nacido, ante la violenta indiferencia de su compañero.

El film contempla la rutinaria existencia de estos condenados de la tierra, se detiene en esta madre alienada en la superstición y en su mísero estar en el mundo, y la sigue en el escaso hacer cotidiano, en alguna peregrinación, en las permanentes plegarias pro su bebé enfermo.

Personajes desamparados, incomunicados entre sí y respecto del mundo, como emergentes de la misma tierra, instalados por el director en la sordidez de un tiempo y un espacio hostiles, bajo la tensión del sostenido llanto del bebé y de una violencia contenida que interrumpe por momentos en su fase doméstica, o se expresa en ese perro moribundo arrastrado con dificultad por un niño mientras se desangra entre los arbustos y la tierra reseca."

Mariano Mestman

Nosotros dos (2005), de Raúl Perrone. c/ Lorna Santiago, Fernando Santiago. 62´.

"Dos hermanos conviven en una casa, solos. Hay mucho que no se dicen entre ellos, porque seguramente ya se ha dicho antes. En cambio, las pocas charlas y ocasionales explosiones son por razones superficiales: él se emborracha, ella está de mal humor. Esos misterios, modestos pero ominosos, cargan al filme de un contenido latente, que se percibe aunque nunca se explicita. Queda fuera de campo, del mismo modo que un par de escenas importantes que se oyen pero no se ven, algo que Perrone sabe hacer mejor que nadie. Un grupo de amigos hace la versión rea de un coro griego, contemplando desde un costado lo que le queda vedado al espectador, mientras comen asado y piden un poco más de vino tinto. Un film perfecto." Fernando Martín Peña

Tarde de verano (2006), de Raúl Perrone. c/ Rieko Abe, Gabriel Miño, Yusanari Chinen, Hugo Hadad. 75´.

"‘Cómo olvidar tu pelo/ cómo olvidar tu aroma/ si aún navega en mis labios/ el sabor de tu boca’

Un muchacho de Ituzaingó y una japonesa se encuentran por accidente y se enamoran, pese a sus respectivos padres. Toda la película transcurre sin diálogos, con excepción de algunas conversaciones breves en japonés. Perrone describe la relación y caracteriza a sus protagonistas en términos exclusivamente visuales, lo que deriva por momentos en escenas de un humor desopilante, casi keatoniano.

Si hubiera que buscar un antecedente, este último filme de Perrone parece haber tenido su punto de partida en la escena oriental de La mecha, no tanto por el uso de los silencios y su capacidad de sugestión. De todas maneras, el resultado es diferente. Tarde de verano tiene la frescura de estilo que suele vincularse a los directores jóvenes, pero al mismo tiempo revela una definida madurez expresiva. El perro no ladra, pero igual muerde".

Fernando Martín Peña

 

REPOSICIONES

La punta del diablo (2006), de Marcelo Paván. c/ Manuel Callau, Romina Paula, Lautaro Delgado, Axel Pauls, Esteban Meloni, Claudio Corbelli, María Onetto, Pakriti Maduro. 90´.

"Una clara voluntad de despegar de lo convencional anima a La punta del diablo, manifestada tanto en la elección de un cierto tempo narrativo —que depende menos de acontecimientos que del recogido interior de su protagonista— como de espacios inusuales para el cine argentino. El espacio de la ruta, con sus caminos abriéndose, sin rumbo que los predetermine, y el del pueblito pesquero, hosco, reticente, abierto sólo al mar y los tiburones. Se percibe en Paván un genuino interés por esos tiempos y espacios, y ese interés lo lleva a construirlos con pausada atención al detalle. El soplido hidráulico de la puerta de un ómnibus al abrirse, el tiburón recién pescado que alguien carga sobre su hombro, la lluvia cortando la playa en diagonal, una tremenda tormenta nocturna y una cena a su abrigo son la clase de notación que le da a La punta del diablo su singularidad visual y sonora. Singularidad a la que contribuyen tanto la definición de ambientes y detalles como la magnífica, sobria dirección de fotografía de Rolo Pulpeiro"

(Horacio Bernades, Página/12, 6 de octubre de 2006)

Mi reino por un platillo volador (2004), de Tetsuo Lumière. c/ Tetsuo Lumière, Florencia Smayenka, Olga Nani, Anna Carina, Jorgelna Aruzzi, Natalia Kim, Claudia Schijman, Anna Carina, Ana María Castel. 111´

El joven Lumi nace en un pueblo donde no existe el cine. Aún así se enamora de las películas a través de la TV. Su favorita es una de marcianos destruyendo la Tierra: La Guerra de los Mundos. Impactado, decide que cuando sea grande hará una de platillos voladores atacando Buenos Aires. En su adolescencia se muda a la ciudad. Vive en la calle, en casas tomadas, haciendo películas muy baratas con actores encontrados por ahí, y esperando ser rico y famoso para hacer su película de platillos voladores.

Durante un rodaje sufre un desmayo. En el hospital le informan que tiene un tumor cerebral y le quedan pocos meses de vida. Lumi no se desanima: utilizará sus últimos meses para hacer su gran película, sea como sea.

Pacto de silencio (2005), de Carlos Echeverría. Documental c/ Edgardo Mesa, Carolina Petrone, Pedro Echeverría, Marcos Woinski. 134’.

En la última película de Carlos Echeverría confluyen dos ejes: uno reconstruye la historia de Erch Priebke, criminal de guerra nazi. El otro analiza el rol de la comunidad alemana en Bariloche, que lo encubrió y lo incorporó a su proyecto político-cultural. Los recuerdos personales del director son el hilo conductor.

Echeverría: "Traté de comprender a la sociedad en la que crecí; una sociedad que no sólo le brindó amparo a personas como Priebke y a otros criminales nazis, sino que también les ofreció un lugar preponderante en esa misma sociedad. Los efectos del proyecto que quise desentrañar siguen vigentes. Durante los festejos y recordatorios por los 100 años de la ciudad de Bariloche, celebrados en mayo de 2002, se obvió mencionar el capítulo traumático de su historia como refugio de nazis y sus lamentables celebridades"

Un proyecto que incluyó una escuela de la que el propio Priebke fue director hasta su detención. Los alumnos de esa escuela fueron los únicos de la ciudad a los que se les prohibió ver el filme La lista de Schindler. En esa sociedad no se hablaba del Holocausto, las SS o los campos de concentración. Había un pacto de silencio.

El documental fue filmado en Alemania, Italia, Chile y Argentina, con testimonios y material jamás divulgado acerca de los nazis que se escondieron en Sudamérica, tales como los films familiares de Priebke compartiendo un asado al borde del lago Nahuel Huapi o imágenes escolares en las que el oficial SS entrega los diplomas a los egresados de la escuela.

Agua (2006), de Verónica Chen. c/ Rafael Ferro, Nicolás Mateo, Gloria Carrá, Leonora Balcarce, Jimena Anganuzzi, Diego Alonso. 89´.

"Ésta es una de las películas más físicas que ha dado el cine argentino en toda su historia. Esa cualidad es una opción estética que Chen y su equipo trabajaron hasta el virtuosismo, y que está justificada porque sus protagonistas son dos hombres marcados por la natación. Desplegando una imaginería inagotable, que por momentos alcanza la abstracción, Chen da sentido a su tema mostrando a los cuerpos como masas mecánicas programadas para repetir movimientos precisos. Tanto en la pileta como en el río, la cámara avanza con ellos, capta la tensión de cada músculo e ingresa en el ritmo de sus pulmones. Los diálogos están reducidos a lo mínimo indispensable y, en lugar de un acompañamiento musical tradicional, hay una verdadera partitura de efectos sonoros que sumergen al espectador junto con a los protagonistas. Uno arrastra el peso de un pasado difícil; el otro, más joven, se obsesiona con el deporte hasta descuidar sus afectos más inmediatos. Ambos se vinculan primero por accidente pero luego, también, porque el mayor se reconoce en el menor. Y, a su manera, tratará de salvarlo".

Fernando Martín Peña

Sofacama (2005-2006), de Ulises Rosell. c/ Cecilia Roth, María Fernanda Callejón, Martín Pirayanski, Juan Pablo Garaventa, Nicolás Condito, Juan Minujin, Carolina Valverde. 90´.

Una artesana separada pero autosuficiente (Cecilia Roth) hospeda en su casa a una amiga (María Fernanda Callejón) que está pasando por el mismo trance. La anfitriona tiene tres hijos adolescentes y la llegada de su huésped alterará la armonía de la casa, además de provocar lenta pero inexorablemente un estallido del hogar y un estallido hormonal en uno de los chicos (Martín Piroyanski).

Estos son los ingredientes de un drama romántico, pero también sirven para una comedia familiar, y de eso se trata precisamente Sofacama, film con un timing inusual en el cine argentino reciente, el mismo del que hacía gala El descanso, película colectiva en la que Rosell debe haber tenido —lo adivinamos ahora- un papel fundamental. Con la misma astucia con que nos presentara la estrafalaria familia de Bonanza, pero ahora en la ficción, Rosell confirma que es un gran director de actores —Callejón sorprende gratamente; Roth nunca estuvo mejor—, y que no hay limitaciones de género para el nuevo cine argentino, siempre y cuando éste no se deje llevar por pruritos que pueden terminar siendo anteojeras.

Los suicidas (2005), de Juan Villegas. c/ Daniel Hendler, Leonora Balcarce, Camila Toker, Elvira Villarino, Eugenia Alonso, Mario Mahler, Laura Agorreca, Liliana Weimer, Mariel Sánchez. 80´.

Daniel (Daniel Hendler) es un joven periodista al que le encargan una investigación acerca de un presunto suicida. Su padre se quitó la vida cuando él era un niño, hace ya veinticinco años. Los detalles de la muerte que indaga llegan a obsesionarlo: en ellos parecieran estar cifradas algunas de las claves de su propia experiencia personal y de su destino. Marcela (Leonora Balcarce), enigmática. Mientras la investigación avanza, Daniel descubrirá que se ha enamorado. El lento e inevitable abandono de su actual pareja (Camila Toker) parece carecer de peso y de color frente a lo que la investigación y el inesperado enamoramiento le producen. Con sencillez, con síntesis, Juan Villegas dirigió, escribió y produjo su segundo largometraje. basado en la novela homónima del escritor argentino Antonio Di Benedetto (1922-1986).

Habitaciones para turistas (2005), de Adrián García Bogliano. c/ Elena Siritto, Jimena Krouco, Mariela Mujica, Victoria Witemburg, Brenda Vera. 93´.

Rodada digitalmente en blanco y negro e influenciado por los trabajos de Dario Argento, Edward Hopper y Georges de la Tour, el primer largometraje de García Bogliano se concreta en un body-count generoso en sangre y degollinas.

Cinco chicas no se conocen entre sí y viajan a un pequeño pueblo del interior de la Provincia de Buenos Aires para hacer combinación en tren y dirigirse a un pueblo aun mas pequeño. Pero al llegar se dan cuenta de que el tren pasó adelantado y que deberán quedarse a pasar la noche en la casa de unos hermanos que alquilan habitaciones para turistas. Durante esa noche son victimas de una sangrienta justicia.

 

 

 

 

Estreno

El Gauchito Gil (Argentina 2006), de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

Jueves a las 22:00 y sábados a las 22:30, a partir del sábado 9 de diciembre

El estreno de El gauchito Gil, la sangre inocente, codirigido por Tomás Larrinaga y el legendario Ricardo Becher, completa la programación argentina del mes.

"Una tribu de cineastas está filmado un documental sobre la figura del Gauchito Gil, suerte de Robin Hood vernáculo del siglo XIX, convertido en mito y santo popular de los marginales y delincuentes. En el camino encuentran un nuevo Gauchito contemporáneo y urbano, líder de otra banda de marginales que repite el accionar del mítico ladrón justiciero en la Bs. As. del XXI. Ambas tribus se cruzan y la historia recorre diferentes niveles y géneros: documental, ficción dentro de la ficción, puesta en abismo, thriller, ecos de tragedia shakesperiana, y hasta gauchesca. Becher, acompañado del joven Tomás Larrinaga, vuelve con toda la fuerza y juntos exploran hasta la abstracción todas las posibilidades de posproducción que permite el formato digital en una incesante -y por momentos apabullante- búsqueda de la Forma que capture la Imagen Esencia. Bien lejos tanto del "realismo sucio" como de la experimentación vacua, o el registro minimal. Mejor sería hablar aquí de un deseo Maximalista, por demás infrecuente dentro del cine argentino contemporáneo. Primer largometraje-punta de lanza de lo que los autores llaman muy acertadamente Neoxpresionimo Digital, este es un film coral, musical, plástico y comunitario, que rehuye a las clasificaciones. Como un cuadro con tema de De la Cárcova pintado por Munch o Bacon, o como un poema narrativo que cruzara el Facundo con El Salvaje Brando motorizado. Un nuevo Tiro de Gracia en el rostro de las convenciones fílmicas y la comprobación que el nuevo cine argentino importante no es sólo de una cuestión generacional. El joven Becher suma su maestría de "beatnik zen" a la inagotable sed de un grupo de creadores —en el más amplío sentido de la palabra- que no tienen mas de 25 años. El joven Becher inaugura con El Gauchito Gil la generación de mañana. Bienvenidos a la tribu, entonces. Y buen viaje."

Alejandro Ricagno

 

Ficha técnica

Dirección: Ricardo Becher, Tomás Larrinag | Libreto: José Campitelli, Ricardo Becher, Tomás Larrinaga | Fotografía: Fernando Locket, Gustavo Biazzi | Dirección de arte: José Campitelli | Edición: Tomás Larrinaga, Juan Marino Morduchowicz | Música: Gustavo Sidlin, Sebastián Pisera | Productor ejecutivo: Aníbal Esmoris | Elenco: Sergio Podeley, Sabrina Garciarena, Ramiro Larrinaga, Rosario Palma, Jorge Seleme, Javier Valdez Scull, Marino Morduchowicz, Tomás Larrinaga, José Campitelli, Gabriel Grieco, Anabel Manzuetto, Sergio Laplume, Leandro bardach, Aníbal Esmoris, Alfredo Gómez, Lía Crucet. Duración: 97’.

 

 

 

 

3. Trasnoches

El Extremo Oriente

Durante todo el mes

Conscientes de que el cine es siempre ficción, los realizadores de Hong Kong y Japón carecen de los pudorosos límites que encuentran sus colegas occidentales a la hora de representar la violencia, el sexo o las fantasías apocalípticas. Las películas de Takeshi Kitano, Takashi Miike y Johnny To pueden hacer suponer que ésa es una tendencia reciente, pero aquí van algunos ejemplos que demuestran que los extremos son una tradición en el cine oriental. Se exhibirán, entre otros, films de Akira Kurosawa, Tetsuji Takechi, Chang Cheh y Tsui Hark.

Los bárbaros invaden la Tierra (Chikyu Boeigun / The Mysterians, Japón, 1957), de Ishiro Honda, c/Kenji Sahara, Yumi Shirakawa, Momoko Kochi, Akihiko Hirata, Takashi Shimura. 85’.

Poco después del éxito del primer Godzilla, el director Ishiro Honda realizó este film, una de sus producciones más ambiciosas. Unos extraterrestres en peligro de extinción solicitan permiso para instalarse en la Tierra, pero pronto se advierte (como informa el título) que sus verdaderas intenciones no son tan pacíficas. Un verdadero clásico de los sábados de súper-acción.

Yojimbo (Japón, 1961), de Akira Kurosawa, c/Toshiro Mifune, Tatsuya Nakadai, Eijiro Tono, Isuzu Yamada. 110'.

Es igual que Cosecha roja de Hammett pero con samurais. Toshiro Mifune hace que las dos bandas rivales de un pueblo se enfrenten hasta el exterminio total, en un extenso baño de sangre. Poco después, este film tuvo una versión pirata en forma de spaguetti wetern (Por un puñado de dólares, de Sergio Leone, con Clint Eastwood). En 1996 Walter Hill volvió sobre el tema con Entre dos fuegos, protagonizada por Bruce Willis. Pese a la dignidad de sus sucesores, el original de Kurosawa sigue siendo imbatible, en especial en la copia nueva en 35mm., rescatada por APROCINAIN.

Onibaba, el mito del sexo (Onibaba, Japón-1964), de Kaneto Shindo, c/Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Sato, Jukichi Uno. 105’.

Dos mujeres solas matan para procurarse la subsistencia en el empobrecido Japón medieval. Con la aparición de un hombre, el film se transforma primero en una intensa celebración del impulso sexual y después en una historia de horror de carácter sobrenatural. No es exagerado asegurar que esta alegoría panteísta contiene algunas de las imágenes más originales y sensuales de la historia del cine.

Sueño de un día de verano (Hakujitsumu, Japón-1964), de Tetsuji Takechi, c/Kanako Michi, Akira Ishihama, Chojuro Hanakawa. 92’.

"Y ahora, gozarás con la corriente eléctrica..."

La realidad y la fantasía onírica comienzan a cruzarse en el consultorio de un dentista, donde un muchacho se siente atraído por una bella paciente. Pronto el dentista se interpone entre ambos y somete a la muchacha a una relación sadomasoquista que el joven trata de impedir, aunque sin éxito. En su versión completa, y luego de cuatro décadas, sigue siendo un film de audacia abrumadora, no sólo por su abordaje de lo sexual sino por su total libertad narrativa: la imágenes no se suceden siguiendo una lógica racional, sino que obedecen a una pulsión subjetiva e impredecible, conectada siempre con el deseo erótico, que vincula al film directamente con las experiencias surrealistas más ortodoxas. Se considera que inauguró el pinku-eiga, género erótico popular del que han surgido numerosos directores importantes.

La espada del mal (Daibosatsu toge, Japón, 1966), de Kihachi Okamoto, c/Tatsuya Nakadai, Yuzo Kayama, Toshiro Mifune. 121’.

El samurai Ryonosuke siente una insana fascinación por el poder mortal de su katana y va por la vida acumulando cadáveres, con o sin motivo. Eventualmente consigue trabajo como mercenario, pero incluso cuando está desempleado no tiene inconvenientes en seguir matando, de manera amateur. El director Kihachi Okamoto es considerado por los especialistas el "Samuel Fuller japonés" y así parece demostrarlo el final de este film, que es imprevisto pero pertinente, porque indica de manera inequívoca que la pulsión homicida de Ryonosuke carece de todo límite.

Latitud Cero (Ido zero daisakusen / Latitude Zero, Japón / EUA, 1969), de Ishiro Honda, c/Joseph Cotten, Cesar Romero, Akira Takarada, Richard Jaeckel, Patricia Medina, Masumi Okada. 99’.

Una explosión volcánica pone en contacto a un grupo de científicos terrestres con una cultura submarina muy avanzada, en guerra con otra. El resultado es un disparate total, uno de lo más extremos y visualmente logrados del creador de Godzilla. César Romero (el Guasón de la serie Batman) interpreta al sanguinario supervillano y Joseph Cotten a su enemigo mortal, una especie de capitán Nemo del futuro. Se verá en copia nueva, en formato original de pantalla ancha.

La ira del espadachín manco (San duk bei do, Hong Kong, 1971), de Chang Cheh, c/David Chiang, Lung Ti, Chung Wang. 90'.

Un joven artista marcial es acusado de un crimen que no cometió y, derrotado en duelo por un maestro corrupto, es obligado a cortarse un brazo. Ese detalle no le impedirá ejecutar luego una vistosa masacre. Chang Cheh despliega a gusto sus temas preferidos: la mutilación, la venganza y la amistad viril, que en su cine suele ser mucho más importante y trascendente que el amor heterosexual.

El día del Apocalipsis (Sengoku jieitai, Japón, 1979), de Mitsumasa Saito, c/Sonny Chiba, Jun Eto, Tashitaka Ito. 117'.

Un pelotón de soldados armados hasta los dientes va a parar al Japón medieval a causa de una brecha temporal y se involucra en medio de una espantosa batalla entre señores feudales. Esta insólita mezcla de ciencia ficción y cine de samurais es considerada una película de culto, aunque en casi todas partes del mundo sólo se la conoce en versiones mutiladas. En esta ocasión proyectaremos una copia integral, rescatada en Rosario por el cineclubista Jorge De Biase. El legendario protagonista Sonny Chiba fue luego elegido por Tarantino para interpretar a Hanzo, el fabricante de espadas en Kill Bill.

Los trece de Shanghai (Shanghai tan shi tai bao / Shanghai 13, Taiwán / Hong Kong-1981), de Chang Cheh, c/Andy Lau, Danny Lee, David Chiang, Feng Lu, Sing Chen, Lung Ti, Yu Wang. 100’ (aprox.)

Un elenco de estrellas consagradas del género se reunió para interpretar este film, que es un modelo de síntesis narrativa. Un señor debe trasladarse de un punto A hacia otro B con documentos importantes. Unos quieren matarlo durante el trayecto y otros quieren defenderlo. Esa simple premisa sirve de excusa para una serie de eficaces escenas de acción. Fue uno de los últimos films importantes de Chang Cheh, maestro del género y creador, entre muchas otras, de La ira del espadachín manco.

La nueva posada del dragón (Xin long men ke zhan, Hong Kong / Taiwán-1992), de Raymond Lee, Ching Siu-tung y Tsui Hark, c/Tony Leung, Brigitte Lin, Maggie Cheung, Donnie Yen. 88’.

Remake de un clásico de artes marciales que King Hu dirigió en 1966. Esta nueva versión respeta el argumento básico de la original pero se destaca por el ritmo vertiginoso que Tsui Hark suele imprimir a sus producciones. Dos grupos antagónicos coinciden en la posada del título y se enfrentan hasta un final impredecible y memorable. Las divas Maggie Cheung y Brigitte Lin agregan una bienvenida dosis de erotismo, ausente de la versión original.

 

 

 

4. Ciclo

Los misterios de la filmoteca

(Grandes películas que no conoce nadie)

Jueves y viernes, de 14:00 a 16:00, en continuado.

Durante este mes, el espectador podrá descubrir dieciséis films valiosos pero postergados u olvidados, que integran el acervo de la Filmoteca Buenos Aires. Entre ellos, se destacan intensas adaptaciones de Yukio Mishima y Marguerite Duras; un policial de posguerra con Dirk Bogarde; dos westerns rarísimos; una obra de vanguardia apadrinada por François Truffaut; una obra maestra de Clarence Brown, y un vehículo para la sensualidad infinita de Brigitte Helm.

Los amantes de río Tajo (Les amants du Tage, Francia-1954), de Henri Verneuil, c/Françoise Arnoul Marcel Dalio, Georges Chamarat, Daniel Gélin, Trevor Howard. 123’.

La ciudad de Lisboa proporciona el marco para una historia romántica entre Arnoul y Gélin, amenazada por la presencia —entre misteriosa e irónica- de Trevor Howard como un inspector de la policía inglesa. La acción propiamente dicha es poca, pero la apuesta de Verneuil es básicamente sensual y en eso el film no ha perdido nada de su encanto, en buena medida gracias a la cuidadosa fotografía de Roger Hubert, a la fotogenia de sus protagonistas y la participación de la legendaria cantante Amália Rodrigues. El film tiene un comienzo memorable, que justifica sobradamente las turbulencias que azotan al personaje de Gélin durante el resto del relato. El suyo es un antihéroe similar al que de manera contemporánea interpretaban actores como Robert Mitchum en el cine negro norteamericano: hombres carismáticos pero impuros, fáciles víctimas de un deseo pasional que les hace perder todo control sobre sus vidas y sus destinos.

Huyendo del destino (Flight from Destiny, EUA-1941), de Vincent Sherman, c/Thomas Mitchell, Geraldine Fitzgerald, Jeffrey Lynn, Mona Maris. 73’.

Este film de bajo presupuesto es inclasificable: podría definirse como melodrama pero, aunque tiene fuertes extremos emotivos, el tono del relato se mantiene siempre sobrio y contenido. No es una comedia negra, pero hay un par de escenas de un humor muy sombrío, atípico en el Hollywood de los ’40. Es un vehículo para el lucimiento de Thomas Mitchell, uno de los mayores actores de carácter que tuvo el cine norteamericano clásico. Su personaje descubre que le quedan pocos meses de vida y decide hacer algo que suponga un bien social, aunque para lograrlo deba cometer un crimen. La trama, basada en un relato de Anthony Berkeley (autor de La sospecha de Hitchcock), se mantiene impredecible desde el comienzo y reserva para la bella actriz argentina Mona Maris uno de los mejores papeles que le tocó interpretar a lo largo de su carrera.

Un extraño en la casa (Here I Am a Stranger, EUA,1939), de Roy Del Ruth, c/Richard Greene, Richard Dix, George Zucco, Roland Young, Brenda Joyce. 82’.

Un joven universitario busca reencontrarse con su padre, a quien no ve desde la infancia. Con gran sensibilidad y sorprendente sobriedad emotiva, este film completamente olvidado describe el progresivo descubrimiento mutuo entre ambos hombres, que implica también, para ambos, un proceso de madurez y autoafirmación. El resultado es una obra intimista y lúcida, en la que destacada la apropiada veteranía del gran Richard Dix, uno de los mayores astros del cine mudo. Fue escrita por Milton Sperling, luego productor independiente de directores como Fritz Lang, Samuel Fuller, Raoul Walsh, Otto Preminger, Joseph H. Lewis, Budd Boetticher y Hugo Fregonese.

Apenas un gran amor (Kredecat na praskovi, Bulgaria,1964), de Vulo Radev, c/Nevena Kokanova, Mijail Mijailov, Rade Markovich, Vasil Vachev. 86’.

Durante la década del 60, los "nuevos cines" se multiplicaron sobre todo el mapa, incluso en los países de la llamada "órbita soviética", pero se sabía poco y nada del cine búlgaro hasta la aparición de esta notable ópera prima. Durante la primera guerra mundial, un prisionero serbio se enamora de la esposa de un oficial búlgaro prescindiendo de las barreras políticas, culturales e idiomáticas. En líneas generales —y sobre todo en su incondicional humanismo- el tema tiene afinidades obvias con La gran ilusión y con Fuga allegro vivace, ambas de Jean Renoir, aunque no comparte su optimismo. Radev narra con una imaginación formal que ha

 

sido comparada con la de Kalatozov (Pasaron las grullas, Soy Cuba), aunque a diferencia del realizador soviético es evidente que a Radev le importa más la intimidad de sus protagonistas que el contexto. Internacionalmente se la conoció como El ladrón de duraznos, traducción literal del título original búlgaro.

Una larga ausencia (Une aussi longue absence, Francia,1960), de Henri Colpi, c/Alida Valli, Georges Wilson, Jacques Harden, Diane Levrier, Catherine Fonteney. 85’.

Una mujer cree reconocer en un vagabundo a su marido, a quien todos dan por muerto desde que fuera deportado por los nazis en 1944. Sobre un libreto de Marguerite Duras, el director Colpi realizó una ópera prima de sorprendente modernidad, no sólo por la importancia que otorga a los silencios y las sutilezas aparentemente banales, sino también porque no trivializa las consecuencias del horror. En su momento compartió con Viridiana de Buñuel el premio mayor del Festival de Cannes. La copia que se conserva ha conocido épocas mejores, pero el film merece verse de cualquier manera.

Los violentos (Three Violent People, EUA, 1956), de Rudolph Maté, c/Charlton Heston, Ann Baxter, Gilbert Roland, Tom Tryon, Forrest Tucker, Bruce Bennett. 92’.

Heston se casa con Baxter y se la lleva a vivir a su rancho en Texas sin conocer su pasado, que es bastante turbio. A esa revelación se suma la aparición de un hermano manco (Tryon), que reclama la parte del rancho que le corresponde, y las maniobras de un sheriff inescrupuloso y sus cómplices para quedarse con la propiedad. Todo ello está narrado con la energía característica de Maté, quien, antes de pasar a la realización, fue director de fotografía de films como La pasión de Juana de Arco (1928) de Carl T. Dreyer. Se verá en copia nueva, que conserva todo el esplendor del Technicolor original.

Pesadilla (Nightmare, EUA, 1956), de Maxwell Shane, c/Edward G. Robinson, Kevin McCarthy, Connie Russell, Billy May, Virginia Christine. 89’. Doblada al castellano.

Un hombre sueña que comete un crimen espantoso y se despierta aliviado... hasta que todo parece indicar que su pesadilla se vuelve real. El resultado es uno de los films negros más paranoides —y menos conocidos- de la historia del género. El director y adaptador Shane había filmado la misma trama (basada en una obra de Cornell Woolrich) nueve años antes con el título Fear in the Night, pero esta nueva versión resulta bastante más desbocada y expresionista.

El vengador invisible (Dark City, EUA, 1950), de William Dieterle, c/Charlton Heston, Lizabeth Scott, Viveca Lindfors, Dean Jagger, Jack Webb, Henry Morgan. 98’.

En una partida de poker, un grupo de jugadores despluman a un hombre que, desesperado, se suicida. El problema es que el hombre resulta tener un hermano gigantesco, vengativo y psicótico. Es uno de los mejores, aunque menos vistos, films de Dieterle, que se había iniciado como actor en el apogeo del expresionismo alemán y consolidó una exitosa carrera como director tras emigrar a Hollywood, con clásicos como Sueño de una noche de verano (1935), Juárez (1939), El jorobado de Notre Dame (1939) y El retrato de Jennie (1948), entre muchas otras. La densa fotografía en blanco y negro de Victor Milner proporciona el tono formal perfecto a este oscuro film noir.

Un testigo en la ciudad (Un temoin dans la ville, Francia-1959) de Edouard Moulinaro, c/Lino Ventura, Sandra Milo, Franco Fabrizi, Jacques Berthier. 86’. Doblada al castellano.

Hay una linda idea en esta anécdota policial francesa. Después de cometer un crimen que no dejará rastros, Lino Ventura se da cuenta de que un chofer de taxi (Franco Fabrizi) lo ha visto en un lugar sospechoso y entonces decide eliminarlo, para lo cual lo persigue por toda la ciudad. Durante buena parte de ese procedimiento, Fabrizi no es consciente de su propia importancia y es por tanto una víctima que ignora su persecución. (...) La anécdota no importa mucho, pero prende fácilmente en el espectador. Motivo principal de esa eficacia es el despliegue de virtuosismo y la narración detallada en que insiste el director Molinaro, (que) parece deleitarse en cada armario que se abre, cada movimiento de una mano, cada paso que se da, cada gesto de sus principales personajes. Y aunque esa minucia corre el riesgo de hacer muy lenta la acción (hay dos o tres minutos perdidos en lo que no importa) por lo general funciona orgánicamente, como un verdadero desarrollo de la situación."

Homero Alsina Trevenet.

 

 

El perseguido (Hunted, Gran Bretaña, 1952), de Charles Crichton, c/Dirk Bogarde, Elizabeth Sellars, Kay Walsh, Jon Whiteley, Geoffrey Keen. 84’. Doblada al castellano.

La anécdota no es muy original: un niño escapa de su casa y tropieza accidentalmente con un hombre que acaba de cometer un crimen. Ambos escapan juntos, primero por necesidad y luego por afecto. Lo sorprendente es el modo en que el espectador va recibiendo la información que necesita para comprender lo que sucede, ya que, aunque la trama es muy sencilla, nada se dice directamente. Muchos buenos films ingleses descansan en sus excelentes diálogos y caracterizaciones pero la fuerza de El perseguido está, de manera inequívoca, en su realización. Crichton decide concentrarse en la acción visual y logra un estado de tensión permanente gracias la sostenida impresión de incertidumbre que pronto se revela como parte de una deliberada estrategia narrativa. Este es, además, un film con mensaje pero Crichton lo disimula transformando todo posible discurso en imágenes poderosas y aprovechando al máximo los decorados naturales que le ofrecían en 1952 las zonas devastadas de Londres en la posguerra. Al parecer este film excelente jamás se estrenó comercialmente en Argentina, aunque se dio por TV. Se lo conoce también con el título Stranger in Between.

Si la hallaste es tuya (Take It All / A tout prendre, Canadá, 1964), de Claude Jutra, c/Claude Jutra, Tania Fedor, Monique Joly, Monique Mercure, François Truffaut. 99’. Doblada al castellano.

Claude Jutra (1930-1986) fue el director independiente más influyente del cine canadiense. Comenzó realizando cortometrajes documentales y experimentales y, entre otros films, codirigió y protagonizó Historia de una silla (A Chairy Tale, 1957), breve obra maestra de Norman McLaren. Vivió algún tiempo en Francia, donde se involucró con la nouvelle vague y en particular con las experiencias de cine directo que impulsaba Jean Rouch. De regreso en Canadá realizó este largometraje de ficción, donde aplicó técnicas de cine directo e improvisación con actores, aunque sin atarse a ninguna ortodoxia expresiva. El resultado es una obra de vitalidad contagiosa, cuyo potencial innovador sobrevive incluso al doblaje de la única copia que se conserva en Argentina.

El marinero que cayó de la gracia del mar (The Sailor Who Fell from Grace with the Sea, Reino Unido, 1976), de Lewis John Carlino, c/Sarah Miles, Kris Kristofferson, Jonathan Kahn. 104’.

Lewis John Carlino es una figura intrigante: tras destacar como dramaturgo y escribir para cine obras maestras como Seconds (1966) de John Frankenheimer, eligió está oscura novela corta de Mishima para debutar como realizador. Pese a que la acción está trasladada a las costas de Dover, Inglaterra, y a alguna que otra licencia cultural, la trasposición se mantiene fiel al libro. El film se volvió maldito de inmediato, primero porque la censura objetó las fuertes escenas de sexo entre Miles y Kristofferson, y después porque su tono (como el de la novela) mantiene una incómoda, casi abstracta sensación de amenaza, que se concreta en uno de los finales más bizarros de la historia del cine. Carlino siguió escribiendo guiones, algunos muy celebrados, y dirigió al menos otro buen film, El gran Santini, antes de desaparecer del cine sin dejar rastros. En Argentina se estrenó en su momento mutilada por el Ente de Calificación. Se verá en copia nueva y completa, adquirida por el coleccionista Fabio Manes.

 

Cine mudo + Música en vivo

Estos treso films del ciclo serán exhibidos con música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra, que coordina Fernando Kabusacki.

La mujer de los gansos (The Goose Woman, EUA, 1925), de Clarence Brown, c/Louise Dresser, Jack Pickford, Constance Bennett, James O. Barrows, George Nichols. 80’ aprox.

Tras perder la voz luego de dar a luz, una diva de la ópera desaparece de la escena y, con los años, se hunde en la miseria y el resentimiento. Un crimen le brinda circunstancialmente la atención de los medios y la mujer decide aprovecharla pese a que al hacerlo arriesga la vida de su propio hijo. El director Clarence Brown, con quien Greta Garbo hizo sus mejores films, combinaba imaginación visual y solvencia narrativa con una rara capacidad para retratar personajes femeninos complejos. Este film es una obra maestra desconocida, que fue hallada y reinvindicada por el historiador británico Kevin Brownlow. Se exhibirá en copia nueva, adquirida por la Filmoteca Buenos Aires, restaurada a partir de la descubierta por Brownlow con el agregado de los tintes de color originales.

 

Más allá de la frontera (Beyond the Border, EUA,1925), de Scott Dunlap, c/Harry Carey, Tom Santschi, Mildred Harris, Jack Richardson. 50’ aprox.

El rostro adusto de Carey y su lacónica personalidad están muy bien utilizados en este film cuyo punto de partida es una confusión de identidad, más típica de una comedia. Algunos gags sobre motivos costumbristas introducen el relato con tono ligero que pronto se vuelve denso a medida que la corrupción domina al pueblo y Carey, un ex sheriff depuesto en elecciones fraudulentas, debe regresar para hacerse cargo de la situación. Harry Carey había ingresado al cine como actor de David Wark Griffith en 1910 y poco a poco se especializó en el western, primero en roles menores y finalmente como protagonista, haciendo un personaje solitario y por lo general proscripto, conocido como Cheyenne (en Argentina "Cayena"). Fue la primera figura importante que dirigió John Ford, desde 1917.

La mentira de Nina Petrowna (Die Wunderbare Lüge der Nina Petrowna, Alemania, 1929), de Hanns Schwarz, c/Brigitte Helm, Francis Lederer, Warwick Ward, Lya Jan. 70’ aprox.

Una mujer se debate entre su marido y un joven oficial que la admira. El argumento corre todos los peligros del melodrama pero no cae en ninguno, gracias a la sobria dirección de Hanns Schwarz, a la solidez técnica típica del mejor cine alemán mudo y, sobre todo, a la sugestiva presencia de Brigitte Helm, dama de belleza imposible que Fritz Lang había descubierto para protagonizar su obra maestra Metrópolis en 1926. Este film demuestra de manera definitiva que el cine se hizo para fotografiar rostros como el suyo. Se exhibirá en copia original de 91/2mm., recientemente adquirida por la Filmoteca Buenos Aires.

 

5. Continúa - Film del mes XXIV

Opus (Argentina, 2004), de Mariano Donoso

Domingos a las 20:00

En julio de 2002, un productor norteamericano le encarga al director Mariano Donoso la realización de un documental sobre el estado de la educación en San Juan. El primer día de rodaje se declara una huelga general de maestros que paraliza el dictado de clases en toda la provincia e, indirectamente, también el film. A partir de ese comienzo, Donoso se embarca en una extravagante odisea, a través del pasado y el presente de la patria.

Sinopsis

En julio de 2002, un productor norteamericano encomienda a Mariano Donoso la realización de un documental sobre el estado de la educación en la provincia de San Juan, donde ha nacido. El primer día de rodaje se declara una huelga general de maestros que paraliza el dictado de clases en toda la provincia e, indirectamente, también el film. A partir de ese aciago comienzo, Donoso se embarcará en una extravagante odisea, a veces cómica, a veces trágica, a través del pasado y el presente de la patria. Las protestas, los reclamos, Sarmiento, el terremoto, la inercia provinciana, la sombra terrible de Buenos Aires y, finalmente, el desierto, aguardan al director en su azaroso derrotero.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Mariano Donoso | Guión: Mariano Donoso, Mariano Llinás, Agustín Mendilaharzu | Producción Ejecutiva: Mariano Llinás | Imagen: Agustín Mendilaharzu, Ignacio Masllorens | Edición: Mariano Donoso | Sonido: Mariano Donoso | Música: Gabriel Chwojnik | Productoras: El Zonda films, El Pampero cine | Duración: 86’. Formato: video. Color

 

BIOFILMOGRAFÍA

Mariano Donoso (San Juan, Argentina, 1974) completó sus estudios de cine en la Universidad de Buenos Aires en el año 1999. Su primer documental, Cosmologías, fue un esfuerzo con resultados más científicos que cinematográficos. Opus es su opera prima.

 

Opus

"Si la Historia Argentina se cifra en la eterna desconfianza entre la ciudad y el campo, la batalla ancestral entre Buenos Aires y las provincias, esa guerra asume en el terreno cinematográfico una forma desigual. El cine argentino es cine hecho en Buenos Aires, un cine en el que un montón de porteños ponen en escena cuestiones porteñas para ser vistos por porteños. La pertinaz escuela santafesina, los salteños y rosarinos de los últimos años, son apenas excepciones de una realidad evidente: el resto del país es, para el cine de la Capital, una suerte de bloque único, un territorio desconocido y marginal. El sur es un lugar de epifanía; el norte, un lugar de miseria. Son apenas un tema; son apenas un género. Opus, en ese sentido, es un film valiente. Para Opus, Buenos Aires podría no existir. Es un film de provincia, es un film hecho enteramente en San Juan y concebido enteramente en Mendoza, completamente autónomo con respecto a la Capital. Y es, paradójicamente, el menos provinciano de los films. Allí donde cualquiera hubiera abusado de un fácil localismo y se hubiera repantigado en la condescendencia y el mérito, Opus reclama para sí el universo, reclama para sí la modernidad de estilos y de formas. Se lanza de lleno a los grandes temas y, desde su plácido aire cordillerano, los desafía.

Decir que un film es inclasificable, comprobar que rehuye las definiciones, apelar a metáforas de la ciencia ficción y la ufología, se ha convertido en el deporte favorito de la crítica. Creo, sin embargo, que esa opinión es cierta en el caso de Opus. El documental sobre el documental, el documental cuyo director es protagonista, el documental que va encontrando su rumbo, el documental social, el documental ficticio: por todos esos paisajes conocidos transita Opus. El resultado, sin embargo, recuerda más bien a una saga nórdica, a un relato de viaje, a una dócil y extravagante odisea. Si tuviera que forzar una definición sobre aquello que propone el film, creo que sería una hipótesis, una admirable hipótesis: así es este país. Basta que uno se proponga investigar algún aspecto de la realidad para que ésta se vuelva inaprensible, para

que se desdoble en infinitas versiones, para que rápidamente se convierta en parodia, en absurdo, en relato fantástico, en tragedia. Así de complejo es nuestro mundo. Así de complejos somos. La realidad y la historia irrumpen desaforadas e incontenibles, como esas irritantes ventanas invasoras que aparecen sin que nadie las llame cuando uno navega en la computadora. No hay temas inocuos, no hay películas acotadas y pequeñas; en cada una de ellas, como una enfermedad, acecha la patria.

Hay aún una tercera cosa que me maravilla de este film. Es un film terrible, y en cada uno de sus múltiples rincones se adivina para nosotros un diagnóstico trágico. Sin embargo, pese a todo ello, es un film feliz. Hay en él un optimismo profundo, cierta ligereza y vitalidad que se sobreponen al rosario de calamidades que lo constituye. Es todo lo contrario a un lamento; es un film luminoso, como lo son sus lugares y sus imágenes. Es una defensa noble y valerosa de las cosas buenas.

De todos los films en los que he participado, ninguno me gusta más que éste."

Mariano Llinás

Buenos Aires, octubre de 2006

 

 

He aquí una breve biografía de Donoso. Nace en San Juan, en 1974. Es el tercero de cuatro hermanos. Su familia corresponde estrictamente a lo que en otros tiempos se llamaba "clase media ilustrada"; su padre es arquitecto, y su madre, directora de escuela. Cursa el bachillerato en Artes en una escuela de la capital provincial, siendo el único varón en un curso lleno de mujeres. Por algún azar que no viene al caso (pero que ciertamente no hubiera desdeñado Dickens como punto de partida de una de sus novelas), acaba estudiando en Buenos Aires la carrera de Cinematografía, disciplina que nunca había figurado entre sus muchas apetencias. En una época en la que la figura del estudiante de cine se encaminaba a ser un arquetipo, Donoso, irreductible, se mantiene ajeno a la incipiente moda cinéfila. Apolodoro, Lucrecio, Séneca, las especulaciones astronómicas de Hiparco, Galileo o Kepler, la repetida controversia entre Quevedo y Góngora, conforman su horizonte y sus intereses; ni Kiarostami, ni Jarmusch, ni Lynch. Se recibe, sin embargo, de cineasta. Realiza un críptico documental llamado Cosmologías, que él mismo define como "un esfuerzo con resultados más científicos que cinematográficos". En el año 2000 abandona Buenos Aires y se radica en la ciudad de Mendoza; otra vez del lado de la cordillera. En 2002 suceden los acontecimientos que finalmente acabarían por integrarse más o menos desordenadamente en Opus, su único film hasta la fecha. En el medio de esa extravagante odisea, se casa y tiene un hijo varón. Actualmente, prepara un segundo film consagrado a la biografía de Wolfgang Amadeus Mozart.

No es habitual toparse con cosas o personas excepcionales; Donoso es un individuo excepcional. Su destino es extraño. Sería fácil, pero también simplificador y solemne, compararlo con el Quijote: ambos defienden con pasión cuestiones que a nadie interesan ya; ambos habitan con mayor intensidad el mundo de hace quinientos años que el mundo presente, en ambos se adivina un romántico y desaforado anacronismo. Pero Quijote es violento, malhumorado, mandón. Es, en última instancia, un español más, gárrulo y vociferante. La épica de Donoso, en cambio, es mansa, es amable y dócil, plena de melancolía y de humorismo. No hay en él sufrimiento ni rencor, no hay desprecio por el mundo ni por los hombres; hay en cambio un profundo humanismo, la convicción de que las cosas grandes que han poblado la tierra no pueden perderse y no van a perderse. Lo que en Quijote es disparatado, en Donoso es bello. Quijote está loco, y Donoso no.

¿Cómo será la futura filmografía de Donoso? Su film sobre Mozart, su film sobre San Martín, su film sobre los leones, su film sobre las palmeras, su documental sobre la forma de las nubes, ¿habrán de ver la luz, o se perderán, sin otra existencia que esta mera mención conjetural, en la noche de los tiempos? Sólo Alá conoce el futuro. Sólo sé que como mera posibilidad, como mera hipótesis, hacen del cinematógrafo algo más abierto y más feliz. El cine es un poco mejor por el solo hecho de que un hombre, en una remota capital de provincia, esté pensando en ellas.

 

6. Continúa - Estreno

Hamaca paraguaya (Argentina, 2004), de Paz Encina

Sábados y domingos a las 17:00

Ganadora de "Un Certain Regard" en el Festival de Cannes 2006 y Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional a la Mejor Película 2006, Hamaca paraguaya se convirtió en la primera película del Paraguay que ingresa a Cannes en los sesenta años de historia del festival. El film también obtuvo el Premio Edad de Oro (Age D’or), instituido por la Real Filmoteca de Bélgica y otorgado en Festival de Cine Europeo de Bruselas.

Además, la película ha recibido los siguientes apoyos internacionales y premios al guión: FONDEC (Paraguay), New Crowned Hope (Austria), Premio de la Fundación Príncipe Claus al proyecto CineMart 2005 (Holanda), Premio de la Fundación Gotemburgo (Suecia),World Cinema Fund (Alemania), Cinefondation (Francia), Fonds Sud Cinema (Francia) y Arté (Francia). También ha sido invitada a formar parte de numerosos festivales como los de Toronto, San Sebastián, Jerusalén, Varsovia, Hamburgo, Rótterdam, Gotemburgo, Pusan, Mexico, Estambul, Camerimages, Thessaloniki, San Pablo, Vancouver, Sarajevo, Nueva York, Gent, y Tokio.

 

Filmada en la ciudad de Villarrica (Paraguay), Hamaca paraguaya es una película de singular intensidad y notable riesgo artístico, que ha colocado a la cinematografía de ese país en los primeros planos de la consideración internacional.

La historia transcurre en 1935, en un pequeño pueblo de Paraguay, en la época de la guerra del Chaco. Pretende mostrar, más que el fenómeno de la guerra, al hombre paraguayo, quien tiene su esperanza puesta en aquello que nunca llega. Hablada íntegramente en guaraní, es la espera de todo el pueblo paraguayo para poder, finalmente, romper con la repetición de viejos esquemas y ocupar un mejor lugar, siempre partiendo desde la propia identidad. Es, en definitiva, una espera de todo el continente latinoamericano.

Hamaca paraguaya es una coproducción entre Paraguay (Silencio Films), Argentina (Lita Stantic Producciones S.A.), Francia (Slot Machine) y Holanda (Fortuna Films).

 

SINOPSIS

El film relata un día de espera de una pareja de campesinos. Él, Ramón, un hombre de 65 años, labrador. Ella, Cándida, una mujer de 60 años, lavandera, lava las ropas en el arroyo. Ambos están sumidos en la espera del hijo que no llega. El hijo ausente se encuentra en el frente de batalla de la guerra del Chaco, ocurrida entre Paraguay y Bolivia en los años 1932 y 1935. Ésta guerra termina de manera oficial el día 12 de junio de 1935, pero los soldados, faltos de noticias, pelean hasta el día 14, dos días más.

Las grandes esperas del relato, en una primera lectura, son la espera al hijo que no vuelve, la llegada de la lluvia, necesaria para sus respectivos quehaceres;, esperan que pase el calor, ya que se encuentran en la estación otoñal; esperan noticias del hijo para calmar la incertidumbre de la posibilidad de muerte, esperan el silencio de la perra del hijo, esperan el cese de la guerra y esperan también un tiempo mejor. Pero la verdadera espera, es la espera de la palabra.

Esta película muestra el desgastamiento emocional de una pareja a partir de una ausencia imposible de ser olvidada, la de un hijo, sólo presente en la espera, lo que lo hace estar presente y ausente al mismo tiempo, ya que esta pareja cuenta con la imposibilidad de saber, o querer saber, si el hijo ha muerto o no. El conflicto entre la pareja se da a partir de como cada uno de ellos asume esta espera. Cándida adopta una actitud pesimista; cree que el hijo ha muerto, y no encuentra sentido en el acto de esperar, pero tampoco quiere hablar de la posibilidad de muerte. Es entonces a partir de este silencio, de aquello de lo que nunca se habla, que Cándida empieza a quejarse del insistente ladrido de la perra, del calor, del recuerdo, e incluso, de la espera.

Ramón tiene una actitud más optimista con respecto al acto de esperar. Él espera la llegada del hijo, la imagina, la presiente; espera la llegada de la lluvia, la huele y confía en su hacer de campesino; cree dominar el clima, la tierra, y con esa autoridad espera también entonces un

tiempo mejor. Habla de la angustia, de la muerte, convoca al recuerdo y busca toda posibilidad de saber cualquier noticia de la guerra. Ramón es un hombre que habla, que busca, que llora, que piensa a su hijo con vida, con sed, con calor, en el frente de batalla, piensa en el Chaco y a su hijo en medio de él.

Para Ramón, el horizonte se encuentra delante, para Cándida, detrás. Las esperanzas de Ramón están puestas en el presente, y en un futuro mejor, las de Cándida se pierden en el pasado, en aquel tiempo que siempre fue mejor. Estas posiciones opuestas hacia un mismo acto, el acto de esperar, provocan un desencuentro en esta pareja, ellos se aman, pero han perdido a un hijo al que todavía esperan, y al que ya no saben si seguir esperando.

 

FICHA TÉCNICA

Guión y dirección: Paz Encina | Dirección de Fotografía: Willy Behnisch | Dirección de Arte: Carlo Spatuzza | Montaje: Miguel Schverdfinger | Sonido: Victor Tendler y Guido Beremblum | Jefe de producción: Marta Parga y Gabriela Sabate Pompa | Produción Ejecutiva: Simon Field, Keith Griffiths, Illuminations Films for New Crowned Hope | Producción: Lita Stantic — Slot Machine — Fortuna Films — Silencio Cine | Elenco: Georgina Genes y Ramon Del Rio | Duración: 78’. Color.

 

Biofilmografía

Paz Encina (Asunción, Paraguay, 1971). En 1996 ingresa a la Universidad del Cine donde recibe el título de Licenciada en Cinematografía (2001). En 1997 dirige el video La Siesta, trabajo que recibió el segundo premio en la edición ´97 del festival de video Arte BA (Buenos Aires). En 1998 filma en 16mm el cortometraje Los Encantos del Jazmín. En el año 2.000 realiza el cortometraje en video Hamaca Paraguaya patrocinado por el Centro Cultural de España Juan de Salazar y la Universidad del Cine recibiendo este trabajo una Mención Especial en el IV Festival Internacional de Escuelas de Cine, el premio Génesis al Mejor Video Paraguayo, y el Primer premio en el IV Salón de Arte Joven patrocinado por el diario La Nación de Asunción — Paraguay. Hamaca Paraguaya participa también de la V Muestra Euroamericana de Video y Arte Digital, publicándose dos artículos sobre el video en el libro "De la Pantalla al Arte Transgénico". Fue además material de análisis en el V Congreso Internacional de la Federación Latinoamericana de Semiótica. En este mismo año filma en 16mm el cortometraje Supe que estabas triste que en el año 2001 recibe los Premios Génesis al Mejor Sonido y Mejor Dirección en Asunción — Paraguay. Entre los años 2002 y 2003 se desempeña como docente de las materias "Lenguaje Audiovisual" y "Dirección", en la Universidad Católica de Asunción, y el Instituto Paraguayo de Artes y Ciencias de la Comunicación (IPAC). En el año 2003 comienza a trabajar en su ópera prima Hamaca paraguaya, bajo la producción de Lita Stantic (Argentina) Marianne Slot (Francia) e Ilse Hughan (Holanda). El proyecto de fue seleccionado por concurso para participar en el IX Taller de Análisis de Proyectos Cinematográficos realizado por las Fundaciones Göteborg Film Festival, Hubert Bals, Rockefeller y TyPA.

 

TEXTO DE LA DIRECTORA

"Cuando hablo de silencio, hablo de silencio y hablo de tiempo. Silencio en el que convergen la soledad, la tristeza, un vínculo que intenta no desmoronarse, una espera interminable, y la búsqueda del sentido de la vida. Cada silencio es entonces el retorno de todo, y se toma el tiempo para expresarlo. Cuando concebí la estética temporal de Hamaca paraguaya, decidí de antemano que cada imagen duraría el tiempo que ella necesite para ser expresada, y no el tiempo que otros necesiten para mirarla. En cada plano terminan entonces acciones pequeñas y duran lo que deben durar. Un suspiro que termina de darse, una pantalla que abanica hasta refrescar, una cigarra que despliega su canto, una naranja pelada y tomada en su justa y real medida. Me interesa mucho que cada imagen no sea solamente una imagen que capte la belleza justa de las cosas, sino también los momentos justos a partir de un detalle perfecto de cada una de las acciones que empiezan y terminan hasta ser vistas de verdad. Como si con cada silencio estuviera regalando una hoja en blanco.

Estos silencios se sienten, las secuencias principales transcurren en un lento silencio cargados de sentidos que son expresados directamente, silencios que dejan en las escenas una huella temporal, dotados de implícitos y sobrentendidos que dan lugar a una intertextualidad en la

que el espectador participa de forma abierta y donde lo que interesa no es tanto el acto de lo que marca este uso, sino del sentido que adquiere este dentro de la matriz de la obra.

Decidí no temer al tiempo, y con la paradoja de presentar pocas letras, creo que presento aquí todo un mundo que por sobre todo me resulta propio. Un mundo silencioso, tiempo entre palabra y palabra, un tiempo descripto a partir de la palabra silencio, a partir de la cual trato de tocar finamente todos los confines del pasado y el presente. Series temporales que se superponen, no existe ya una engañadora memoria del presente. Resemantizaciones y silenciosos gritos marcando entonces desencuentros no dichos pero si expresados, respuestas suspendidas dejando entrever algún sentimiento de por medio que jamás será nombrado. Elocuentes silencios mostrados a manera de relieve, mostrando de esta forma aquello que en cualquier momento puede partir, dejándonos también un instante sonoro que aparece a manera de rasgo, de huella, de eco, un siniestro vacío, eso es Hamaca paraguaya.

Creo que a lo largo de la sinopsis y a lo largo de este tratamiento he expresado ya, aunque sea de manera general, varios motivos que me llevan a querer realizar esta película, pero la verdad, todavía quedan más.

La última película realizada en Paraguay, en el formato de 35 mm. y estrenada en salas, fue hecha en la década del 70, una película basada en la guerra de la Triple Alianza, y abalada enteramente por el régimen dictatorial del entonces presidente Alfredo Stroessner, que en aquellos años se encontraba en pleno auge de su mandato. Esta película respondió al nombre de Cerro Corá, que como prólogo no dejaba de presentar la obviedad de un agradecimiento al gran líder y sus allegados (cuyos hijos actuaban en dicha película) por apoyar a la cultura del país.

Luego, en la década del 90, realizadores extranjeros llegaron hasta nosotros con pretensiones de coproducción, atraídos por una mano de obra muy barata, a partir de la cotización del guaraní, nuestra moneda nacional. En aquellas historias fueron usadas locaciones paraguayas y actores paraguayos, pero a decir verdad, poco y nada tuvieron que ver con nosotros.

Más tarde, hubo algunos intentos de largometrajes realizados en video, pero nada demasiado fructífero ni local en ningún sentido.

Paraguay, es un país que no cuenta con una industria cinematográfica, no existen laboratorios, no tenemos representantes de Kodak, por lo que tampoco existen productoras ni fondos abocados de manera específica a la tarea del hacer cinematográfico, lo que dificulta todavía un poco más realizar el deseo de hacer una película.

A mí, personalmente, lo que me gustaría es, por un lado, retratar a mi gente. A veces, creo que retratar al ser paraguayo me sobreviene como un destino. A veces pienso que como destino, otras, como una bendición, y creo además que si nos dieran la oportunidad, el cine paraguayo podría empezar a cobrar identidad y empezarían a conocernos y reconocernos en el mundo, creo que ya es tiempo de que nuestras inquietudes, situaciones, modos y formas se lleven a la pantalla. Tenemos algo que ofrecer, porque somos personas distintas, y es por eso que creo que nuestro cine, puede también ser distinto, puede simplemente, ser como nosotros.

Por otro lado, a partir de ser una de las pocas personas de este país que contó con la posibilidad de salir afuera a estudiar esta carrera, me siento con la obligación de empezar, a partir de este pequeño grano de arena, a aportar algo con esta película, y apostar a ella, intentar que Paraguay empiece a figurar como país que produce, y que la tarea de hacer cine, deje de constituir un milagro aislado en la vida de unos pocos, y que la posibilidad exista, más allá de las dificultades que con ella puedan venir. No importa que hacer cine sea una tarea difícil, el hecho, es que no se convierta en una tarea imposible.

Sé que para tal pretensión, no es un proyecto fácil el que propongo, pero desde que empecé a gestar este proyecto, tuve la certeza de que es esta la forma en que miro, la forma en que veo a mi pueblo y a mi gente, y aquella percepción temporal que propongo, es la que a mi parecer estamos viviendo. Creo que Hamaca paraguaya, va a llegar a cambiar mi vida, y va a ser algo importante como marca, sin duda para mí como individuo será un hito, pero creo que también puede ser para muchos, porque finalmente lo que busca, es retratar lo que todos debemos vivir, la simple y compleja tarea de sobrellevar de la vida."

Paz Encina

7. Continúa - Estreno internacional

Tropical Malady (Thailand-France-Germany-Italy, 2004), de Apichatpong Weerasethakul

Viernes a las 22:00 y domingos a las 21:30. Entrada especial: $9. Estudiantes y jubilados: $4,5.

  

Como en la anterior película del director -Blissfully Yours (Premio al Mejor Director - BAFICI 2004)-, en Tropical Malady hay dos partes bien diferenciadas aunque no haya ningún cartel que las distinga de modo explícito, quizá porque hay un hilván que las entrelaza. Esta vez, en la primera parte, un soldado llamado Keng encuentra a Tong en la ciudad, y viven un breve y apasionado romance homosexual. En la segunda parte, Tong, que no era soldado en la primera, aparece vestido como tal en medio de la selva, obsesionado por capturar a un tigre-humano que se ha transformado en leyenda.

La belleza hipnótica y ese dominio para hacer irrumpir el fulgor de lo mágico e imprevisible en medio de la calma contemplativa, por unir contemporaneidad y mitología —los dibujos en Blissfully Yours, las leyendas en Tropical Malady-, hicieron de Weerasethakul una de las grandes apariciones del cine de los últimos años. Y su resplandor logró tanta intensidad que llegó casi a inventar la cinematografía tailandesa, al conseguir que el mundo fijara sus ojos en un cine que no se parecía a ningún otro. Una experiencia cinematográfica única y extraordinaria.

Tropical Malady obtuvo el Gran Premio del Jurado en Cannes 2004.

 

FICHA TÉCNICA

Guión y dirección: Apichatpong Weerasethakul | Dirección de Fotografía: Jarin Pengpanitch, Vichit Tanapanitch, Jean-Louis Vialard | Montaje: Lee Chatametikool | Producción: Charles de Meaux | Jefe de producción: Akekarat Homlaor | Sonido: Akritchalerm Kalayanamitr | Elenco: Banlop Lomnoi, Sakda Kaewbuadee, Sirivech Jareonchon, Udom Promma, Huai Deesom. Duración: 120’.

 

BIOFILMOGRAFÍA

Apichatpong Weerasethakul (Bangkok, 1970) creció en Khon Kaen, una ciudad del noreste de Tailandia. Es graduado en Arquitectura por la Universidad de Khon Kaen y Master en Dirección de Cine por la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. Realiza films y videos desde principios de los 90, y es uno de los pocos directores de Tailandia que trabaja fuera del sistema de producción oficial.

En sus films, experimenta con ciertos elementos clásicos de la estructura argumental de los programas de televisión y radio de su país, además de películas cómicas y antiguas. También encuentra inspiración en las ciudades pequeñas que rodean a Bangkok. Trabaja con actores no profesionales e improvisa diálogos explorando los límites flexibles entre ficción y documental.

En el año 2000 terminó su primer film Dokfa nai meuman, un documental presentado en diferentes festivales internacionales con gran repercusión de crítica y público. De hecho, fue elegido entre las mejores películas del año por la sección "Film Comment" del Village Voice.

Weerasethakul es un activo promotor del cine independiente y experimental, a través de Kick the Machine, su compañía fundada en 1999. Actualmente trabaja en diferentes proyectos de video.

 

8. Continúa

Río arriba (Argentina, 2004), de Ulises de la Orden

   

Rodada en escenarios naturales de la cordillera y editada al ritmo de la música original del maestro humahuaqueño Ricardo Vilca, vuelve a presentarse en Malba esta película que muestra las consecuencias que la industria del azúcar produjo en las comunidades kollas de la región de Iruya, Salta.

El documental cruza dos historias: la inmigración europea de principios del siglo XX y la desculturización de las naciones Kolla — Aymará en la región de Iruya, provincia de Salta. La visión del film, dirigido por Ulises de la Orden, surge de la mirada del protagonista, descendiente de aquellos inmigrantes; y el punto de vista de los actuales descendientes de los Kollas en Iruya. Este conflicto entre las dos culturas refleja una problemática humana, donde se pone en juego la tolerancia, el egoísmo y la libertad.

Un viaje en tren, a dedo, a pie y en lomo de burro desde la ciudad hasta lo más profundo de los Andes. Un viaje interior del director del film, que explora, desde su historia familiar -con un antepasado que explotó un ingenio azucarero- las consecuencias que la industria del azúcar produjo en las comunidades kollas de la región de Iruya.

 

FICHA TÉCNICA

Director: Ulises de la Orden | Guión: Paz Encina, Germán Cantore, Miguel Perez y Ulises de la Orden | Productores: INCAA, Universidad del Cine, Polo Sur Cine | Producción ejecutiva: Ulises de la Orden, Juan de la Orden y Kato Lajos | Director de fotografía: Lucio Bonelli | Montaje: Germán Cantore | Estructura: Miguel Perez | Música: Ricardo Vilca | Sonido: Mark Dickinson, Rufino Basavilbaso | Formato de proyección: Beta Cam / DV Cam. Duración: 72’.

 

PREMIOS EN FESTIVALES INTERNACIONALES

- VI Festival Nacional de Cine Documental - Premio del público a la Mejor película y Premio del jurado al Mejor documental regional

- II Festival de Cine y video Latinoamericano de Buenos Aires - Premio al Mejor documental 

- Festival de Toronto, Canadá "Planet in Focus" - Mención del jurado

 

BIOFILMOGRAFÍA

Ulises de la Orden (Buenos Aires, 1970) es Licenciado en Cinematografía por la Universidad del Cine. Entre sus trabajos se destacan Río arriba, documental. Guionista, productor y director (2002 — 2004); Khankxa, guión para largometraje de ficción. Guionista (2004); En el silencio, documental. Guionista (2003), y en preproducción, Orillas en el tiempo, documentales para TV. Guionista y director (2001).

9. malba.cortos 

Jueves y viernes a las 18:00, a partir del 7 de diciembre. Entrada libre y gratuita

Se exhibirá el corto ganador del premio Malba, seleccionado en el marco del FIEP (Festival Internacional de Escuelas de Cine), realizado en el museo a fines de noviembre.

 

10. Ciclo Petrobras

Plata quemada (Argentina, 2000), de Marcelo Piñeyro, basada en un libro de Ricardo Piglia.

Viernes 15 a las 20:00. Entrada libre y gratuita

 

Un hecho real, una novela policíaca y una gran película. Basada en un hecho real que se narra en el libro homónimo de Roberto Piglia, Marcelo Piñeyro aborda en está película -igual que antes lo hiciera antes en Caballos salvajes-, la posibilidad que existe de que lo humano se escape a todo control, donde no existen valores, o donde el antivalor sea la norma. En su primer trabajo fuera de España, Eduardo Noriega, el galán de moda en el cine español, se enfrenta a uno de sus personajes más complicados: un delincuente homosexual perturbado y adicto a las drogas.

Con las actuaciones de de Leonardo Sbaraglia, Pablo Echarri, Leticia Brédice, entre otros.

Ricardo Piglia nació en Adrogué, provincia de Buenos Aires en 1941. Más tarde, en 1955 y debido a "una historia política, una cosa de rencores y odios barriales", su familia se mudó a Mar del Plata, en donde Piglia descubriría a Steve Ratliff ("un yanqui extraño"), el mar y el mundo literario. En 1967 apareció su primer libro de relatos, La invasión, premiado por Casa de las Américas. En 1975 publicó Nombre falso, un libro de relatos que ha sido traducido al francés y al portugués. En 1980 apareció Respiración artificial, de gran repercusión en el ambiente literario y considerada como una de las novelas más representativas de la nueva literatura argentina. Su siguiente novela Ciudad ausente, demoró doce años en aparecer. Basado en esta novela, Piglia elaboró en 1995 el texto de una ópera con música de Gerardo Gandini.

Piglia recibió, en noviembre de 1997, el Premio Planeta por su novela Plata quemada. El premio está dotado de 40.000 dólares y fue otorgado a la novela por unánime desición del jurado integrado los escritores Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti, Tomás Eloy Martínez y María Esther de Miguel.
Junto a su obra de ficción, Piglia ha desarrollado una tarea de crítico y ensayista, publicando textos sobre Arlt, Borges, Macedonio Fernández, Sarmiento y otros escritores argentinos.

Actualmente trabaja en su cuarta novela, Blanco nocturno, que publicará la editorial Seix-Barral. Vive en Buenos Aires.

 

11. Grilla de programación

Jueves 7

14:00 Los amantes del río Tajo, de Henri Verneuil

16:00 Un extraño en la casa, de Roy Del Ruth

18:00 malba.cortos*

00:00 La nueva posada del Dragón, de Raymond Lee

Viernes 8

14:00 Huyendo del destino, de Vincent Sherman

16:00 Fluxus

18:00 Mesa redonda Fluxus

20:00 Agua, de Veronica Chen

22:00 Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul

00:00 La ira del espadachín manco, de Chang Cheh

Sábado 9

14:00 Agua, de Veronica Chen

15:45 Sommer, de Julio Iamarino

17:00 Hamaca paraguaya, de Paz Encina

18:30 Río arriba, de Ulises de la Orden

20:00 París-Marsella, de Sebastián Martínez

22:30 El Gauchito Gil, de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

00:00 Los trece de Shangai, de Chang Cheh

Domingo 10

14:00 Cándido López, los campos de batalla, de José Luis García

15:50 Samoa, de Ernesto Baca

17:00 Hamaca paraguaya, de Paz Encina

18:30 Río arriba, de Ulises de la Orden

20:00 Opus, de Mariano Donoso

21:30 Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul

Jueves 14

14:00 Una larga ausencia, de Henri Colpi

16:00 Apenas un gran amor, de Valo Radev

18:00 malba.cortos*

18:30 Fluxus

22:30 El Gauchito Gil, de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

00:00 Latitud Cero, de Ishiro Honda

Viernes 15

14:00 Más allá de la frontera, de Scott Dunlap

16:00 Los violentos, de Rudolph Maté

18:00 malba.cortos*

18:30 Fluxus

20:00 Petrobras: Plata quemada, de Marcelo Piñeyro

22:00 Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul

00:00 Los bárbaros invaden la tierra, de Ishiro Honda

Sábado 16

14:00 Pacto de silencio, de Carlos Echeverría

17:00 Hamaca paraguaya, de Paz Encina

18:30 Río arriba, de Ulises de la Orden

20:00 Los próximos pasados, de Lorena Muñoz

22:30 El Gauchito Gil, de Ricardo Becher

00:00 El día del Apocalipsis, de Mitsumasa Saito

 

Domingo 17

14:30 La punta del diablo, de Marcelo Pavan

17:00 Hamaca paraguaya, de Paz Encina

18:30 Río arriba, de Ulises de la Orden

20:00 Opus, de Mariano Donoso

21:30 Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul

Jueves 21

14:00 Pesadilla, de Maxwell Shane

16:00 El vengador invisible, de William Dieterle

18:00 malba.cortos*

18:30 El último confín, de Pablo Ratto

20:00 María y Juan (no se conocen y simpatizan), de David Bisbano

22:30 El Gauchito Gil, de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

00:00 Yojimbo, de Akira Kurosawa

Viernes 22

14:00 Un testigo en la ciudad, de Edouard Moulinaro

16:00 El perseguido, de Charles Crichton

18:00 malba.cortos:*

18:30 El amarillo, de Sergio Mazza

20:00 Sofacama, de Ulises Rosell

22:00 Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul

00:00 La espada del mal, de Kihachi Okamoto

Sábado 23

14:00 Porno, de Homero Cirelli

15:45 Tierra seca, de Alejandro Alonso y Leonardo Demarco

17:00 Hamaca paraguaya, de Paz Encina

18:30 Río arriba, de Ulises de la Orden

20:00 A propósito de Buenos Aires, de Martín Kalina, Matías Piñeiro, Malena Solarz, Cecilia Libster, Nicolas Zukerfeld, Juan Ronco, Manuel Ferrari, Francisco Pedemonte, Andrea Santamaría, Alejo Franzetti y Clara Picasso

22:30 El Gauchito Gil, de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

00:00 Habitaciones para turistas, de Adrián García Bogliano

Jueves 28

14:00 Si la hallaste es tuya, de Claude Jutra

16:00 El marinero que cayó de la gracia del mar, de Lewis John Carlino

18:00 malba.cortos*

18:30 Los suicidas, de Juan Villegas

20:00 La punta del diablo, de Marcelo Pavan

22:30 El Gauchito Gil, de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

00:00 Onibaba, el mito del sexo, de Kaneto Shindo

Viernes 29

14:00 La mujer de los gansos, de Clarence Brown

16:00 La mentira de Nina Petrowna, de Hanns Schwarz

18:00 malba.cortos*

18:30 Nosotros dos, de Raúl Perrone

20:00 Tarde de verano, de Raúl Perrone

22:00 Tropical Malady, de Apichatpong Weerasethakul

00:00 Sueño de un día de verano, de Tetsuji Takechi

Sábado 30

14:00 Los suicidas, de Juan Villegas

17:00 Hamaca paraguaya, de Paz Encina

18:30 Río arriba, de Ulises de la Orden

20:00 El exterior, de Sergio Criscolo

22:30 El gauchito Gil, de Ricardo Becher y Tomás Larrinaga

00:00 Mi reino por un platillo volador, de Tetsuo Lumière

 

Entrada General: $7.- Estudiantes y jubilados: $3.5

* Entrada libre y gratuita hasta completar la capacidad de la sala.

** Entrada especial: $9.- Estudiantes y jubilados: $4.5



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