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Aquella
solitaria vaca cubana
Los Redonditos de Ricota.
Aquella Solitaria Vaca Cubana
Miraba el cielo justo a tiempo
salvada del motor eterno, justo a tiempo.
Aquella solitaria vaca cubana.
Rumiaba el silbido del viento
(la civilización la amaba, justo a tiempo)
Aquella solitaria vaca cubana.
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A veces la solemos encontrar en alguna
cadena más importante, como la que está frente
a la Mesquita, allí en Palermo Bagdad. Y en los almacenes
ni que hablar. Ni se les ocurra pedir un sachet de leche.
Hubo épocas en que un carro tirado por caballos repartía
leche a los vecinos por las calles de Palermo.
No hace tanto. Unos cincuenta años.
Eran otros tiempos y calles de adoquines. Y muchas veces el
lechero, motivo de tantos chistes, se quedaba con algún
vuelto. La Argentina, glorioso país agrícola ganadero.
Granero del mundo. Proveedor de carnes y cereales a la humanidad.
La Argentina destinado a saciar el hambre
de europeos y no tanto. Parece que los tiempos cambiaron. Parece.
Y hoy tenemos que andar gastando suela
para tomarnos un simple café con leche. Alguna que otra
fábrica de lácteos precisa la ayuda de nuestro
"compañero" Hugo Chávez. Y a veces hasta
salimos contentos de algún almacén de la calle
Charcas con nuestro sachet de leche en la mano. Que sea cartón,
descremada o con vitaminas, no importa. Pero que sea blanca.
O "chocolatada" al menos. Es triste.
Las causas de este fenómeno tan
ridículo son simples. Décadas de falta de planificación
y políticas económicas y monetarias cambiantes.
Precios altos en los productos agrícolas que fuerzan
a los productores a dedicarse a exportar soja y maíz.
No importa que ocurra con el suelo.
Escasa inversión y "falta
de tierras" para engordar vacas en momentos en que Francia,
sólo por dar un ejemplo, se autoabastece su propia demanda
de carnes. Es que muchachos, tengo novedades. ¡Ya las
vacas no precisan campo para alimentarse! Pensemos, por ejemplo,
que un solo estado brasileño, Mato Grosso do Sul, tiene
más cabezas de ganado que toda la Argentina. Y Brasil
también exporta soja. Más que nosotros. Y pollos.
Además de aviones.
Además las pocas vacas que hay, tratan de ser exportadas
por sus dueños, que tampoco pueden afrontar sus propios
compromisos externos. Hasta la famosa cuota "Hilton"
tiene dificultades en ser cumplida. En momentos en que un kilo
de carne cuesta más que un kilo de "Audi" en
Europa.
Lo que demuestra que lo que el planeta
demandará en las próximas décadas serán
"commodities". Y en esta etapa, el verdadero paraíso
agrícola ganadero, la Argentina, no puede exportar lo
que podría o querría, ni menos aún brindar
leche a los que pueden comprarla. Que encima no son todos. Pero
a no preocuparse que ahora con Cristina viene el cambio. ¿Y
antes qué? Somos tan ridículos que... ¡la
campaña de la esposa parece desprestigiar el anterior
mandato de su propio marido!
Muchachos. Sólo queremos leche. No sea cosa que la próxima
vez que vayamos a tomar un café en algún barcito
soleado por la calle Armenia, o en cualquier otro lugar de Palermo,
lo tengamos que pedir cortado con Grappa. La leche ofrece calcio,
tan necesario para nuestros huesos. Preparémonos para
tiempos de osteoporosis.