
El Zorrito es el lider político indiscutible de Las Cañitas su nuevo hogar despúes del Hermitte. El Moncho dice que debes un final de Saltamerenda.
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Hasta no hace mucho tiempo Las Cañitas fueron invadidas por Belgranenses, hoy forma parte de una constelación estelar de áreas en las que se manifiesta con más vigor que nunca la movida nocturna porteña. La de Palermo. ¿O acaso al Hipódromo que está justo enfrente se llama el Hipódromo de Belgrano?
Nadie puede irse de Buenos Aires sin visitar Palermo. Nadie puede dejar de contratar a los guías turísticos VIP , los que por una módica suma, los pueden asesorar sobre los lugares secretos de este barrio. Los que le pueden mostrar a los inéditos visitantes los "secretos" de este barrio.
Pero volvamos a nuestro tema, Las Cañitas. Esta área debe su nombre a los cañaverales que existían junto a la actual avenida Luis María Campos. A esta se la conocía como la calle de las cañitas. Por esas épocas era tan descampada que se la usaba para carreras de caballos, las llamadas carreras cuadreras.
Pero a principios del siglo veinte, luego de la eliminación de la quinta grande llamada "Las Cañitas" y otras quintas que existían en la zona, el progreso no pudo ser detenido, se loteó el terreno y se construyeron edificios destinados a los milicos. Muchos de estos fueron vendiendo sus propiedades pero aún existe una fuerte presencia militar en la zona, más allá de la joda nocturna.
Veamos algunos pantallazos sobre esta zona. Las canchas de Polo tienen unos cien años pero antes allí se encontraban primero las Sportiva y luego el Campo Hípico Militar.
Donde está actualmente la Sastrería Militar y la caballeriza de la calle Clay, habían dos canchas de fútbol. Muchos cracks empezaron su carrera por allí. Y si muchos milicos se hubieran dedicado a jugar al fútbol, seguramente este país estaría mucho mejor.
Donde está la iglesia "Santa Adela" que fue construida en dos años allá por el 37, había una cancha de fútbol y en ese terreno se instalaron muchas veces algunos circos como el conocidísimo Sarrasani, tan mencionado por algunos tangos. No hay que olvidarse que por esas épocas los circos eran una de las pocas diversiones de los porteños. Hablando de circos, Magneto tiene tanta suerte, que hace poco compró un circo y le crecieron los enanos.
Cuando Las Cañitas era un barrio con cañaverales, también existían muchos corralones. Habían unos diez entre las calles Arévalo y Maure y en algunos se guardaban los caballos y los carros lecheros.
No hay que olvidarse que por aquella época muchos productos se vendían a domicilio, además de la leche, pollos, gallinas vivas, pavitos (ahora también, ¿o no?) y pavitas, frutas y verduras. También pasaban los famosos carros tirados por caballos desbordados de productos de mimbre.
Hoy todo cambió. Las Cañitas ofrece boutiques, restaurantes, boliches y también muchos departamentos. Y sino, entren al rubro 59 y miren la característica de los teléfonos.